'Un guerrero se puede convertir en un activista por la paz'

'Un guerrero se puede convertir en un activista por la paz'

Aziz Abu Sarah, explorador de Nat Geo, une enemigos a través de la educación.

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Aziz ha sido nombrado, durante seis años, uno de los quinientos musulmanes más influyentes.

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Rodrigo Sepúlveda EL TIEMPO

06 de octubre 2016 , 12:59 p.m.

El ejército israelí capturó al hermano de Aziz Abu Sarah, lo torturó y luego lo mató. Durante años, Aziz vivió con resentimiento y odio contra todo aquello que tuviera que ver con los judíos.

Sin embargo, a los 18 años empezó a estudiar hebreo porque, a pesar de su situación emocional, soñaba con ir a la universidad y trabajar.

Aprender el idioma del que consideraba su enemigo era obligatorio para lograr esa meta. Ese momento en el que entró a clase de hebreo y descubrió que todos sus compañeros eran judíos cambió su vida y lo convirtió en quien es hoy en día.

Aziz Abu Sarah es explorador de National Geographic, colaborador de TED, educador cultural y cofundador de Mejdi Tours, una empresa social enfocada en la introducción de una cultura multinarrativa y prácticas de negocios responsables en la industria de viajes.

El secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, reconoció el trabajo de este explorador durante su intervención en el V Foro Mundial de la Alianza de Civilizaciones de la ONU, en febrero del 2013. Además ha sido nombrado, durante seis años consecutivos, como uno de los “500 musulmanes más influyentes” por el Centro de Estudios Estratégicos Real Islámica.

La National Geographic Learning y Cengage Learning trajeron a Aziz a Colombia para dictar conferencias a profesores sobre cómo revolucionar la educación construyendo la paz en un mundo dividido. EL TIEMPO habló con él. (Ver también: Aziz Abu Sarah habla sobre la educación en colombia para la paz)

¿Cómo cambió su vida la educación?

Cuando entré a esa primera clase me di cuenta de que la mayoría de los estudiantes eran judíos y yo era el único palestino. Esa fue la primera vez que conocí israelíes que no eran soldados. En ese proceso de integración mi profesora jugó un gran papel para generar ese cambio. Era judía y me hizo sentir bienvenido. Ella comprendió que su clase no es aprender sobre una sola cultura, sino sobre cómo comunicarte con las personas que te rodean, es abrir tu mente a un nuevo mundo. Esos estudiantes en la clase, que siempre los vi como mis enemigos, se convirtieron en mis amigos. Esa interacción de uno a uno nos humanizó. Lo que hace el conflicto es deshumanizar al otro y hacer que uno vea a todo el mundo como enemigo. Tienes esta muralla en tu mente, en tu corazón de ‘no quiero estar cerca de ellos’, y está construida a partir de la ignorancia, el miedo y el odio. La educación fue definitivamente lo que me permitió cambiar mi percepción.

¿Cómo cree que su vida sería si no hubiera tenido ese cambio?

No lo sé, pero cuando estaba enfermo de venganza siempre me sentí vacío por dentro, sentía que algo me estaba faltando. En un conflicto no importa quién está al otro lado, cuando estás consumido por el odio, tu vida es miserable, incluso si vas “ganando”. Entonces, ¿cómo sería mi vida? Sería miserable, no sería feliz, no tendría la misión que tengo hoy en día. El significado de mi vida no es solo una carrera, es una misión de cómo puedo juntar a la gente, no puedo imaginar qué más podría estar haciendo. Tenemos demasiadas murallas en nuestras vidas. Debemos pensar cómo tumbarlas y convivir entre todos. Eso es lo que hago, y no me imagino haciendo algo diferente.

¿Cómo romper esas murallas?

De muchas formas. Puedo dar ejemplos: tenemos un gran proyecto en Suiza que consiste en poner historias de personas salvando a las del otro lado. Pusimos fotos de musulmanes que salvaron a judíos en el holocausto, y la gente no sabe eso; también de judíos que salvaron musulmanes en Bosnia. Son historias que hacen repensar los estereotipos.

¿Puede la educación llegar a ser una herramienta para construir paz?

Mi historia es un ejemplo de eso. Cuando unes personas distintas para estudiar, cuando integras las clases mucho más, rompes barreras. Construyes paz cuando los tópicos que se enseñan giran en torno a eso, cuando es sobre tolerancia, cuando les enseñas a los estudiantes cómo respetar al otro o a resolver conflictos. Estas son cosas simples pero que la educación hace. Cuando estaba en Israel solíamos ir con un amigo judío, cuyo padre fue asesinado por un palestino, a clases y hablábamos. Entonces es en la educación donde esto pasa, es traer algo diferente a la clase para introducir ideas del otro para que se den cuenta de cómo es.

¿Cómo el hecho de aprender una nueva lengua cambia a las personas?

El lenguaje es una herramienta que ayuda a ver el mundo de una manera diferente, a entender mejor el afuera. Cuando aprendí hebreo era capaz de conocer cosas que nunca aprendería en árabe. Con una sola lengua se ve al mundo como ciegos, pero al aprender otra lengua esa ceguera se empieza a desvanecer y a aparecer la luz, y aprendes más, y cada vez más, y tienes más perspectiva, y eso te ayuda a cambiar tu vida. Y el inglés, definitivamente, es una lengua que habla gran parte de la población, aproximadamente 2 billones de personas. Entonces al aprender inglés se tiene la posibilidad de comunicarse y entender a casi un tercio de la población del mundo.

¿Qué cree que es lo más importante que se debe hacer desde la educación en una situación de posconflicto?

No conozco los libros de texto colombianos, pero sé que cuando un país está en conflicto, el texto refuerza la idea de que nosotros estamos bien y ellos están mal. Lo que pasa después del conflicto es un gran cambio en ese pensamiento y es que no podemos enseñar más que nosotros estamos bien y ellos están mal. Tenemos que entender que la educación unifica a la gente. Entonces es necesario mirar nuestras clases, a nuestros profesores y libros de texto, y cuestionarse ¿cuál es el mensaje que los estudiantes están recibiendo de la clase? ¿Es que nosotros estamos bien y ellos mal? Si a ellos se les ha enseñado eso, ahora se debe cuestionar ¿cómo hacemos para unificar? ¿Cómo trabajamos entre todos? ¿Cómo hacemos para ser todos el mismo? Creo que eso es muy importante. En posconflicto es necesario trabajar desde la educación por la integración. Creo que es importante que en la educación la gente no esté aislada, y que nuestra educación y nuestro trabajo sean más incluyentes, esto no es solo para Colombia, es para cualquier nación; eso significa que las personas no se vean rechazadas por la comunidad, que vean que son aceptados; si ves que eres rechazado es más probable que te vuelvas violento. Si te sientes bienvenido, cambiarás.

¿Un guerrero puede ser un activista por la paz?

Sé que pueden porque tengo amigos que lo han hecho. Hay una organización en Israel y Palestina llamada Combatientes por la Paz; todos los que la componen fueron guerreros, de ambos lados. Se dispararon entre ellos, se mataron, estuvieron en prisión, pero todos decidieron que no volverán a cargar armas y que trabajarán en grupo para convencer a otros de hacer lo mismo. Es una gran organización, algunos son mis amigos, incluso algunos estuvieron en grupos élite del ejército de Israel, y otros palestinos que atacaron a Israel. Es completamente posible.

¿Qué fue lo que los cambió?

Algunos de ellos cambiaron mientras estaban en el acto violento, en ese momento se detuvieron y dijeron: esperen un segundo, ¿qué estoy haciendo? Eso está mal. Otros se dieron cuenta de que estaban metidos en un círculo sin fin en el que no estaban ayudando. Pero la mayoría es casi la misma cosa, la mayoría tuvieron un encuentro con el otro, y se cuestionaron ¿por qué le estoy disparando si es lo mismo que yo? Todo lo que le importa es sacar adelante a su familia, igual que a mí, entonces ¿por qué le voy a disparar? Al fin y al cabo la meta de él y la mía son la misma. Eso no tiene ningún sentido, nosotros les estamos haciendo su vida miserable, y ellos a nosotros.

¿Cómo define la relación entre educación y paz?

Son casi lo mismo. La buena educación siempre debe guiar hacia la paz. La educación consiste en dar información, habilidades, cosas para que los estudiantes puedan seguir sus vidas. Y creo que los niños y los estudiantes quieren ir a las escuelas para estar en capacidad de saber cómo vivir en paz y qué hacer cuando hay un conflicto; siempre habrá conflictos personales, comunitarios o internacionales en nuestras vidas, y la idea es educar a los niños para que sepan cómo resolverlos.

Todos deberíamos estar educados en cómo lidiar con estas situaciones. No muchas veces eso pasa. Estoy muy contento de trabajar con National Geographic Learning, porque eso es algo que está haciendo. Necesitamos traer el mundo a la clase y entender que este es mucho más grande que nosotros mismos. Cuando hablo de paz, hablo de la paz conmigo mismo, con el otro, con otros, con las comunidades, con el medioambiente, la conservación y de pensar en cuidar nuestro país. Debemos expandir nuestra idea de qué es la paz y de eso trata la educación.

SIMÓN GRANJA MATÍAS
Redactor de EL TIEMPO

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