Los diseños que quieren que usted se vista de ‘verde’

Los diseños que quieren que usted se vista de ‘verde’

Emprendimientos colombianos buscan hacer de la moda un negocio amigable con el medio ambiente. 

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Todas las prendas estan confeccionadas a partir de textiles reciclados.

Foto:

Faber Franco.

01 de junio 2018 , 09:25 p.m.

¿Recuerda cuando mamá le heredó esa chaqueta que a su hermano mayor le quedaba pequeña pero que aún estaba en buen estado para usarla? Ese episodio de su vida puede ser el principio del reciclaje de la ropa, una de las diversas prácticas que se implementan en Colombia para estar en sintonía con lo que demanda el consumidor ecológico de hoy.

El más reciente estudio global de Nielsen sobre sostenibilidad muestra que, en América Latina, el 71 por ciento de los consumidores están dispuestos a pagar más por una marca, producto o compañía que esté comprometida con el cuidado del medioambiente. Según la misma encuesta, en Colombia es igual el panorama.

Esa preocupación de los consumidores verdes ha sido tenida en cuenta por la industria de la moda, y no lo ha hecho en vano. Según el informe de la fundación Ellen MacArthur ‘Una nueva economía textil: rediseñar el futuro de la moda’, en 2015 la producción de la ropa en el mundo emitió 1.200 toneladas de dióxido de carbono, 21 veces más que la cantidad de gases emitidos por los vuelos internacionales y los envíos marítimos.

La alta contaminación ha posicionado esta industria como una de las menos amigables con el medio ambiente, en especial por el excesivo uso de agua y petróleo durante la producción de las prendas.

Ante ese panorama, varios gigantes del negocio de la moda, como la empresa sueca H&M o la italiana Diésel, ya han puesto en práctica proyectos para disminuir su contaminación.

En Colombia, hay emprendedores independientes que están apostando por iniciativas para hacer de la moda un negocio que garantice la conservación del medio ambiente. Estos son algunos de ellos:

Laura Añez Textiles
Laura Añez

Sus prendas son atemporales y están tejidas con fibra de alpaca. 

Foto:

Aura Saavedra.

Apasionada por el tejido de punto a máquina, Laura Áñez, diseñadora industrial de la Universidad de los Andes, abrió su taller hace tres años en un cuarto de su casa. La mayoría de prendas que ella diseña, confecciona y vende son tejidas con fibras de alpaca, producidas por una corporación de 1.200 familias peruanas.

El uso de ese material, que no contiene grasa ni aceite, permite que la ropa dure más de 20 años. “Yo no me baso en tendencias para diseñar. Procuro que las prendas sean atemporales y se puedan heredar”, cuenta la diseñadora, quien no hace más de cinco piezas iguales y principalmente comercializa ponchos, cardigans, chales y chalecos. Sus productos no están destinados a las grandes industrias, sino a personas que aprecian el trabajo natural, sin interés por seguir tendencias y que valoran la sostenibilidad.

Para ella, la conservación del medioambiente es la clave para asegurar un futuro, por lo que pensar en productos “ecológicos” resulta prácticamente una obligación para todas las industrias. “Tan básico como hacer algo bonito, también es hacerlo sostenible”, puntualiza Áñez.

Sand, el bolso que tranforma CO2 en O2 
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El bolso es capaz de transformar, en un mes, el 3 por ciento del dióxido de carbono que produce una persona en oxigeno.

Foto:

María Camila Chacón

“Para hacer un cambio efectivo no basta con incentivar la compra de productos sostenibles, hay que implementar una idea que de verdad mitigue los efectos del cambio climático”, asegura María Camila Chacón, comunicadora social y periodista y estudiante de la EAE Business School.

Junto con tres compañeros de Bolivia, Cataluña y Venezuela, ella inventó el bolso Sand, que en un mes puede transformar en oxígeno el 3 por ciento del dióxido de carbono producido por una persona, según explica.

Para lograr la conversión, el bolso funciona como un biorreactor de algas, organismo capaz de realizar la fotosíntesis gracias a su producción de biomasa, una de las más importantes fuentes de energía renovable. Está hecho de cuero ecológico, forro de lino, una fibra textil de origen vegetal, y dentro de él hay una bolsa biodegradable que guarda 50 mililitros de agua, 39 gramos de micro algas y 10 mililitros de fertilizante de cecilio para controlar el olor y la humedad.

“Más allá del bolso, lo que queremos compartir es la tecnología que va en su interior”, asegura Chacón, quien ahora trabaja por patentar la idea y lograr que esta pueda ser usada en cualquier tipo de textil.

Reworked
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Toda la ropa está confeccionada a partir de prendas de segunda traídas de ciudades europeas. 

Foto:

Faber Franco.

El amor que tiene Daniela Holguín por la ropa vintage la inspiró a crear Reworked, una marca unisex que utiliza como materia prima prendas de segunda provenientes de ciudades como Berlín, Ámsterdam, París, Londres y Madrid. Las piezas escogidas personalmente tienen que estar en buen estado y deben cumplir con un estándar mínimo de calidad.

“La idea es darle una segunda oportunidad a piezas que llevan consigo historias de una vida pasada, por medio de intervenciones hechas a mano”, asegura Holguín. Con su marca, esta administradora de empresas lucha contra la cultura de la moda rápida, la cual ha provocado que las personas vean la ropa como algo desechable.

Para Holguín, lo esencial de la marca es mostrar que no hay necesidad de generar más desperdicio si hay piezas únicas colgadas en alguna parte del mundo, esperando a ser reutilizadas. Según dice ella, “es importante que las personas empiecen a tener consciencia de que al comprar moda sostenible están apoyando el comercio justo, están generando menos desperdicios y están adquiriendo diseños únicos y de mayor calidad”.

Anastasia 
Anastasia

Este bolso hace parte de la última temporada de Anastasia.

Foto:

Maria del Mar Jaramillo.

Desde muy pequeña, la vida de María del Mar Jaramillo estuvo rodeada de telares. Su familia tiene un negocio de telas y ella, a su corta edad, no podía soportar la idea de que los retales que veía amontonados en cajas terminaran en la basura.

Su obsesión de niña terminó siendo su modelo de negocio ahora que es diseñadora de comunicación visual de la Universidad Javeriana y fundadora de Anastasia, una marca que comercializa bolsos y accesorios confeccionados con retales de textiles.
“Una empresa normal saca muchos retales, y casi el 90 por ciento de ellos puede ser reutilizado, pero solo reciclan el 15. Con nuestro trabajo evitamos que esos residuos terminen en ríos o quemados”, asegura Jaramillo.

La materia prima de Anastasia proviene principalmente de los telares que sobran de empresas caleñas de confección. Además, detrás de cada bolso o accesorio está la creatividad de niños con alguna discapacidad y las manos de sus madres que plasman en los productos las ideas de los pequeños. Según la diseñadora, “tenemos alianzas con fundaciones para hacer que nuestro trabajo no solo sea sostenible, sino también inclusivo”.

Para Jaramillo, la sostenibilidad debería ser importante para todas las industrias, pues, como ella afirma, “solo tenemos un mundo, y la idea es seguir viviendo aquí”.

VIDA 

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