La evolución del mundo ‘veggie’

La evolución del mundo ‘veggie’

¿Quiénes son sus seguidores, qué buscan y qué logran? Les contamos. 

Sitios vegetarianos en el país

El informe ‘The Green Revolution’ afirma que cada vez más la tendencia se aleja del vegetariano activista para acercarse a un consumidor que busca una vida saludable.

Foto:

Vanexa Romero / EL TIEMPO

23 de julio 2018 , 10:00 p.m.

Miso, tamari, kale, crudivegano, etiqueta verde, cruelty free, bosque comestible, soberanía alimentaria, economía social, números E, plant based son conceptos sin mayor significado para muchos de nosotros. En cambio, para los seguidores de la revolución verde son parte de su lenguaje cotidiano.

Este movimiento está integrado por veganos, vegetarianos o flexitarianos, que deciden, entre otros cambios, no consumir carne o reducirla al máximo y sus adeptos van desde los millennials, más cercanos a las primeras dos tendencias, hasta mayores de 55 años, que se decantan por el flexitarianismo (consumo ocasional de carne).

Lantern, una firma española de innovación dedicada al impulso de nuevos productos y modelos de negocio (autora del informe ‘The Green Revolution’, en el que resume la evolución del movimiento en España y aporta datofafs de otros países), llama veggies a sus seguidores y da luces sobre cómo esta revolución de la conciencia está cambiando la forma de comer, de vivir y de hacer negocios.

En el país, la chef caleña e investigadora gastronómica Catalina Vélez habla de la necesidad de estos cambios hace muchos años. Ella es ejemplo de los beneficios de una alimentación consciente desde temprana edad y tiene claro cómo se mueven los conceptos y productos saludables en el país: “El colombiano sigue y se adapta fácilmente a tendencias. Somos influenciados por aquello que se publica, se expone en los medios o es promovido por influenciadores. Así cada vez más los consumidores despiertan su inquietud por temas específicos de salud, bienestar y fitness”, asegura.

Otro factor importante, destaca Vélez, “es la exposición a enfermedades debidas al estilo de vida, que obligan a cambiar los hábitos, no solo en un individuo, sino en su entorno. La conciencia colectiva se va despertando poco a poco, al vernos enfrentados a información que nos alerta sobre la importancia y premura de un cambio”.

Salud, ética y sostenibilidad 

El informe ‘The Green Revolution’ afirma que cada vez más la tendencia se aleja del vegetariano activista y protector de los derechos de los animales (sin que el tema ético pierda su importancia) para acercarse a un consumidor que busca una vida saludable, activa y sana. “Hoy más que nunca se tiene conciencia de que todo lo que se ingiere tiene un impacto en la salud y bienestar a corto y largo plazo”.

La creciente conciencia en torno a la sostenibilidad del planeta es una de las razones por las cuales un gran número de personas reducen su consumo de carne, dice el estudio. Un tercer aspecto es mejorar la salud personal. “El informe de la OMS vinculando el consumo excesivo de carne a una mayor predisposición a contraer enfermedades coronarias, o incluso cáncer, hizo saltar la chispa en el 2015”, concluye.

La filosofía de Proyecto Deveras, ubicado en Zipaquirá (Cundinamarca) es incidir y mejorar el sistema de alimentos; para ello, trabaja con productores, transformadores y consumidores. Michel Pineda Deom, uno de sus creadores, describe así a quienes acuden en busca de asesoría: “Son personas para las que son relevantes los temas asociados a la sostenibilidad y el consumo responsable. Todo en el Proyecto gira alrededor del alimento y este termina conectando con aquellos que simplemente quieren aprender a hacer pan, como con personas cuya actividad principal está relacionada con la gastronomía (chefs/instituciones) y entienden que tienen un papel como transformadores, justo a la mitad entre los productores y el consumidor final, con decisiones que tendrían un impacto amplio en los dos sentidos”.

Los veggies sienten pasión por los llamados superalimentos y su aporte natural de energía, vitaminas y proteínas. Apuestan por productos orgánicos y todo lo que sea ‘sin’: sin azúcar, sin harinas blancas, sin preservativos, sin químicos, sin transgénicos ni químicos y, últimamente, sin gluten, aunque no sean intolerantes.

Prefieren los productos de Km0; es decir, adquirirlos del productor local, y eso les hace más placentera la compra y el consumo, y tiene un impacto positivo en la comunidad y el medioambiente.

De esta manera, la revolución veggie ha dado paso a nuevas propuestas de negocio dedicadas a ofrecer servicios puntuales para este mercado, pero lo más interesante es que sus creadores comparten la ideología de sus clientes y abren las puertas a una nueva generación de empresas.

Para algunos escépticos, el futuro de la revolución verde aún no es claro. Al final, ¿será este movimiento solo una moda? “Nuestra filosofía en Deveras es que en realidad no importa cuál sea la razón de fondo que lleva a una persona a volverse más responsable como consumidor. Aquí no se evangeliza a partir de radicalismos. Somos inclusivos, trayendo la mayor cantidad de gente, alejándolas del ‘lado oscuro’”, concluye Michel Pineda.

Un mundo de cifras 

En el Reino Unido, el 12 por ciento de los adultos y el 20 por ciento de jóvenes entre 16 y 24 años son vegetarianos o veganos. Entre 2009 y 2013 se duplicó el porcentaje de productos de alimentación y bebidas clasificados como vegetarianos, alcanzando el 12 por ciento del total de productos.

El 7,8 por ciento de la población española mayor de 18 años es veggie y una de cada diez mujeres afirma serlo.

Alemania tuvo un crecimiento de los productos vegetarianos en un 633 por ciento y de los veganos en 1.800 por ciento, entre 2011 y 2015.

La India es el país con el menor consumo de carne per cápita en el mundo. Los vegetarianos son el 29 por ciento.

Fuente: www.lantern.es

Glosario para entender mejor a un ‘veggie’

Crudivegano: Veganos que siguen una alimentación a base de frutas, verduras, semillas, frutos secos y germinados. No cocinan o calientan sus alimentos a más de 41 °C, para que conserven todos sus nutrientes. Llamada también cocina raw.

Cruelty free: Productos no testeados en animales ni elaborados con ingredientes de origen animal. Tienen sello y certificado y son de gran valor para los veganos.

Números E o aditivos alimentarios: Códigos asignados a los alimentos, aditivos, colorantes, conservantes de los productos procesados. Los veganos y vegetarianos controlan y rechazan estos aditivos en sus alimentos.

Omni: Término afectivo que los veggies usan con las personas que no son veganas ni vegetarianas.

Orgánico: Libre de pesticidas, abonos de síntesis, transgénicos y químicos. Son conocidos como biológicos o ecológicos. Solo se etiquetan como orgánicos los que cuentan con su certificación correspondiente.

‘Plant based’:
Dieta basada en alimentos de origen vegetal, como la dieta vegana.
Sustitutivos de proteína. Alimentos alternativos a la carne y embutidos de origen animal, hechos con proteínas vegetales como leguminosas, cereales, legumbres, semillas y verduras.

Etiqueta ‘veggie’: Es la etiqueta vegetariana europea V Label. Muchas organizaciones veganas, vegetarianas y marcas de alimentos han adoptado su logotipo. Es el símbolo vegetariano más usado en el mundo.

Fuente: Informe ‘The Food Revolution’, de Lantern.

HONORIA MONTES
PARA EL TIEMPO
EN Twitter: @HonoriaMontes

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