¿Está pasando por una crisis espiritual?

¿Está pasando por una crisis espiritual?

No importa si tiene dudas existenciales o enojo con alguna divinidad, hay formas de resolverlo.

Espiritualidad

La espiritualidad puede nutrirse con ayuda externa, institucional o religiosa, pero, en últimas, debe vivirse de forma personal.

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123rf

31 de enero 2018 , 08:59 a.m.

“Yo no soy una persona de mucha fe. Tal vez, aún hoy, no tengo nada de fe”, dice Martín, un joven de 24 años y familia judía. Hace cuatro años vivió una experiencia que lo llevó a cuestionarse muchas cosas. “Durante cuatro meses me costaba mucho relacionarme con la gente, no podía lograr ninguna de las metas que me proponía a nivel profesional y personal, y por eso sentía que yo era inútil, que ni siquiera nada ‘mayor que yo’ me estaba poniendo a prueba. Todo me salía muy mal, pasaba muchas noches llorando”.

“El día en que se pide perdón a Dios por todos los pecados fui con mis amigos al Muro de los Lamentos. Me dijeron que era el momento para pedirle un deseo a Dios”. En este punto, recalca que no era una persona muy creyente en el judaísmo, aunque había sido criado en esa cultura.

“Con esa depresión que hacía que todo lo que sabía y creía estuviera en duda, en vez de pedir ayuda tomé la decisión de dar gracias por todo lo que tengo. Podría jurar que en ese momento escuché una voz que me decía ‘Déjalo ir. Ya pasó. Perdónate a ti’. A partir de ese día, mi humor mejoró exponencialmente”, cuenta. Y hoy, aunque no es practicante asiduo del judaísmo, sigue pensando en esa voz y en la tranquilidad que le causó. Está convencido de que este episodio, más que religioso, fue espiritual.

Martín vivió un ejemplo de una crisis espiritual, un episodio en el que nuestras preguntas existenciales y la falta de respuestas frente a cuestiones que pueden ser trascendentales, como el amor, la muerte o nuestro destino, afectan nuestro bienestar emocional. En él, como explica el teólogo y académico Hugo Córdova Quero, "se ven afectados nuestro valores frente a estos temas y a todo lo que nos representa".

Así lo explica el psiquiatra Anderson Spickard en un artículo de Psychology Today: esta crisis “crea un estado dañino en el que nos enfocamos en nosotros mismos tanto que nos volvemos autodestructivos”, lo que afecta además la relación con los seres queridos y el entorno. Por su parte, para Córdova Quero "hay que tener en cuenta que a largo plazo después de una crisis espiritual va a estar en un mejor lugar espiritual, psíquica y emocionalmente", siempre y cuando se maneje de la manera adecuada.

Suelen surgir de ‘encontrones’ religiosos, pero es diferente una crisis de religión a una espiritual. Fidel Mauricio Ramírez, licenciado en teología de la Universidad Santo Tomás, describe una crisis espiritual como una en la que “no sabes a qué recurrir para darle significado a tu vida, para entender qué puede haber más allá de ti”. Por otro lado, “una crisis de religión es una crisis con las normas, los dogmas, las prácticas rituales y las estructuras sociales que propone esa religión para entender tu propia espiritualidad”.

Ahora bien, como explica el teólogo Fabián Salazar Guerrero, director de la Fundación Interfé: “La espiritualidad se expresa de forma diferente de acuerdo con la cultura, la propia experiencia y el acompañamiento recibido. En este sentido, la religión es una manifestación cultural y social de la espiritualidad”.

Por eso, cuando vivimos una ruptura en nuestras vidas (fallece un familiar en un accidente; muere alguien joven; nos ocurre un hecho escabroso, horrendo o violento; nos damos cuenta de que vamos a ser ‘condenados eternamente’ por nuestra sexualidad; pasamos por una depresión fuerte, etc.), la primera crisis que solemos tener es con la religión y puede devenir, eventualmente, en una espiritual. "Muchas personas pueden estar años sin enfrentar estas crisis, y pueden pasar a cualquier edad", aclara Córdova, según su experiencia como pastor.

Si todo esto le suena familiar, tenga en cuenta estos consejos:

1. Evalúe si el problema es religioso o no

Revise si su crisis es con la religión que practica y si esta le puede dar herramientas como textos sagrados o reflexiones para resolver el problema o conflicto. Como explicó el teólogo Fidel Mauricio Ramírez, recuerde que “una crisis de religión es una crisis con las normas, los dogmas, las prácticas rituales y las estructuras sociales que propone esa religión para entender tu propia espiritualidad”. Él, por ejemplo, vivió una fuerte crisis con el catolicismo porque este no acepta las relaciones homosexuales. Ese problema, concretamente, no es considerado uno espiritual. El espiritual llegó cuando su condición sexual se estrelló con la religión y esto empezó a afectar su felicidad y desarrollo personal. Añade que este tipo de crisis puede pasar por razones como hacernos sentir oprimidos o, simplemente, no explicar nuestra visión de mundo. Como recalca el teólogo Fabián Salazar Guerrero, debe tener en cuenta que, aunque explore una religión, lo espiritual es una experiencia profundamente personal.

2. No se guarde el sufrimiento

Como sucede con muchos otros tipos de crisis, puede pasar que personas de su círculo cercano le digan que simplemente ‘esta crisis ya va a pasar’ o que solo ‘hay que darle tiempo’, pero lo cierto es que ningún estado que afecte su salud emocional, espiritual y social debería dar espera.

Por eso, aunque lo espiritual finalmente se explore de forma íntima y personal, eso no significa que conversar con alguien que entienda por lo que está pasando no le pueda ayudar. Procure tratar este tema no solo con una persona a quien le interese escuchar la situación que lo trajo hasta la crisis, sino que también “entienda el valor del silencio, de la reflexión, la experiencia personal con lo divino y la construcción de compromisos de cambio de vida”, explica Fabián Salazar Guerrero. Esta persona puede ser un amigo, un familiar, un sacerdote, un maestro o un psicólogo, pero la tarea de evaluarlo queda en usted mismo.

Recuerde, también, que "una crisis espiritual no es el fin del mundo sino que es el comienzo de un nuevo mundo para algo distinto. Que habrá duelos, sí, por supuesto. Que puede ser durísimo, sí, por supuesto. Pero los seres humanos tenemos una capacidad increíble de recuperarnos de todas estas situaciones”, dice el teólogo Hugo Córdova Quero.

3. Empiece a llevar un registro de lo que piensa y siente

El ‘Manual de salud’ del Centro Médico de la Universidad de Rochester (EE. UU.) recomienda que, no importa su edad, lleve un diario mientras enfrenta cualquier tipo de crisis, con el fin de manejar la ansiedad de la situación y reconocer lo que piensa exactamente. Durante una crisis religiosa, “la mayoría suele darse cuenta de que han tenido una formación religiosa ‘de memoria’, sin sentir que eso se relaciona con su vida, sus emociones, sociedad y familia”, como explica Salazar. Por eso es útil también tener un ‘diario de estudio’ en el que pueda tomar notas de pasajes de textos sagrados o consignas religiosas que le parezcan útiles o inútiles para usted. Con él podrá ir entendiendo si sus creencias lo nutren o lo hacen sufrir.

4. Ábrase a otras experiencias espirituales

Ramírez explica que, a raíz de sus crisis espiritual y religiosa con el catolicismo, desde el 2005 hasta el 2012 pasó por diferentes religiones como el hinduismo, las prácticas del Hare Krishna y otras de los indígenas nacionales. Aunque eventualmente regresó al catolicismo, no apegarse a una sola forma de fe lo ayudó a formar un criterio propio sobre esta. “El autoconocimiento y la exploración en este proceso son clave, y sirve llevar registro de lo que se pregunta para estudiarse a sí mismo”, afirma el teólogo. Desde allí podrá empezar a consultar qué prácticas pueden satisfacer esas preguntas, pero tenga en cuenta que “probablemente no va a ser solo una forma de espiritualidad”, como cuenta Ramírez. De hecho, aquello que da sentido a nuestra vida puede encontrarse en acciones concretas, como dedicarse a un trabajo artístico, ayudar a terceros que lo necesitan o meditar. Busque libros de espiritualidad que lo ayuden a explorar su necesidad. Fundaciones sin ánimo de lucro, instituciones, diplomados y comunidades también pueden darle el impulso para explorarla.

MARU LOMBARDO 
EL TIEMPO
En Twitter: @puntoyseacabo

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