'Biodiversidad, una oportunidad económica única para Colombia'

'Biodiversidad, una oportunidad económica única para Colombia'

El investigador Stuart Pimm explica el potencial de investigación y ecoturismo en el posconflicto.

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El torito cabecirrojo es típico de las zonas boscosas.

Foto:

Colombia Bird Fair

11 de febrero 2017 , 03:11 p.m.

Para el científico que tal vez más conoce la extinción de las aves en el mundo, Colombia es tierra conocida y familiar. La explora hace más de cuatro décadas, y sus proyectos de conservación en el mundo tienen en el radar a los bosques colombianos.

Por eso, mientras habla vía telefónica con EL TIEMPO, Stuart Pimm trabaja en la finca La Alejandría, conocida como el paraíso de los colibríes, en el kilómetro 18 de la vía Cali-Buenaventura, en un nuevo proyecto para reconectar las zonas de bosque que allí se han perdido, lo cual ha afectado a más de 25 especies en las últimas décadas.

Pimm es investigador del departamento de Conservación en la prestigiosa Duke University y es presidente de la organización no gubernamental Saving Species.

Tiene un prolífico trabajo académico con cerca de 300 artículos científicos y cuatro libros. Según National Geographic, él es uno de los investigadores ambientales más citados. Su liderazgo se hizo más notorio con la publicación del libro El mundo según Pimm: un científico revisa la Tierra.

Su última investigación también ha dado que hablar en el mundo científico, porque concluye que más aves de las que se tienen en la Lista Roja de especies estarían en peligro de extinción. Actualmente se estima que el 12 por ciento de todas las aves del mundo podrían dejar de existir.

Recientemente, usted participó de un estudio global que actualizaba el estado actual de riesgo de las aves. ¿Qué concluyó la investigación?

El trabajo que intento hacer con mis estudiantes, especialmente con los colombianos, es identificar cuántas especies se están extinguiendo en el mundo y procurar prevenir que esas desapariciones ocurran. Al hacer eso, reconocimos que hay unas prioridades internacionales muy importantes. La cadena montañosa de los Andes en Colombia, Perú y Ecuador y algunas áreas de la selva brasileña tiene los lugares más importantes en el continente para prevenir la extinción. De esta manera, Saving Species está participando activamente en la conservación en Ecuador, Colombia y Brasil. (Además: Un plan que no es a vuelo de pájaro)

Una de las cosas prácticas que podemos hacer es reforestar. Hemos perdido gran cantidad de bosque, pero también hemos gastado los remanentes de ese bosque y hemos dejado fragmentos aislados del ecosistema. Una de las cosas que estamos haciendo es restaurar las conexiones de esas zonas, y eso ayuda a la población de aves y mamíferos. Al plantar especies nativas de árboles de una manera estratégica, podemos reconectar los paisajes; y haciendo eso podemos prevenir la extinción.

¿Qué tan efectiva ha sido esa estrategia?

El proyecto que más tiempo lleva en el país es a través de la organización Fundación Colibrí, a la cual hemos apoyado por varios años. Específicamente, trabajamos en el sur de Antioquia, cerca del municipio de Jardín. Allá había un área de 100.000 hectáreas que estaba completamente alejada del resto del bosque de la cordillera de los Andes. Y al trabajar con el director de la fundación, nosotros ayudamos a adquirir tierras deforestadas, donde hay ahora una buena conexión forestal a través de esa zona. Estamos interesados en soluciones prácticas para restaurar la naturaleza.

Su grupo de investigación revisó la metodología de la Lista Roja de Especies de Aves de la Unión para la Conservación Internacional. ¿Qué halló?

Sí, ese trabajo, que lo hice con mi colega colombiana Natalia Ocampo Peñuela, demostró que hay, de hecho, más especies amenazadas de extinción que lo que puede sugerir la lista. Creo que es una importante conclusión que la gente en Colombia debe entender. Algunas especies están más vulnerables de lo que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN, por sus siglas en inglés) considera. Hicimos ese trabajo utilizando imágenes satelitales y sensores remotos para mirar dónde no había bosque. Si empiezas a ver, por ejemplo, el territorio de Colombia como si volaras sobre él en un avión, te darías cuenta de que mucho de ese bosque ya está destruido. Y en la medida en que deforestas pierdes el hábitat de las especies, y mientras menos hábitat tienes, más amenazadas van a estar esas aves. Estamos usando tecnología moderna para identificar las especies más débiles a ese riesgo y, lo más importante, queremos saber dónde están para saber dónde actuar.

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El cardenal pantanero es una de las especies características del área andina de Colombia. Colombia Bird Fair

Foto:

Entonces, en Colombia estamos perdiendo más aves de las que creemos... ¿Cuánto más está desapareciendo?

Por supuesto. No puedo recordar el número exacto, pero así está pasando.

¿Por qué están desapareciendo tan rápido estas especies?

Las especies están desapareciendo 1.000 veces más rápido de lo debería ser. Y esa tasa es alarmante. Tenemos que hacer lo que esté en nuestras manos para evitar esta gran pérdida.

A pesar de lo acelerada que es su desaparición, muchos ciudadanos parecen no preocuparse por la extinción de las aves y de otras especies de fauna. ¿Cómo explicarles a los ciudadanos por qué nos debe preocupar su extinción?

Hay dos grandes razones para estar realmente preocupados. La primera es una razón ética, incluso una razón religiosa, si así lo quiere. El año pasado, el papa Francisco publicó un documento muy poderoso, la encíclica Laudato Si’, en la cual explica que destruir la naturaleza y su biodiversidad es un pecado, porque estamos privando a futuras generaciones de la variedad de la naturaleza. Muchas creencias tienen como principio que el destruir la naturaleza es un comportamiento poco ético, porque se le hace daño al planeta.

La segunda razón es económica. Hay cientos de personas en el mundo que visitan Colombia solo para mirar sus aves y disfrutar el hermoso país que ustedes tienen. Yo creo que el ecoturismo va a expandirse muchísimo más en el país, especialmente cuando llegue la paz. Esta es una gran oportunidad económica, pero específicamente en áreas rurales. Entonces, es una gran oportunidad para que los turistas interesados en la biodiversidad y las aves lleven dinero hacia áreas remotas que no tienen otras opciones. Colombia posee una oportunidad económica única con su biodiversidad.

¿Qué necesita el país para atraer a ese sector de turistas responsables?

Creo que la Feria Internacional de Aves de Colombia es una muy buena exhibición, que ayuda a promover al país y a su biodiversidad no solo en el ámbito nacional, sino en todo el mundo. Yo aliento a las personas que están a cargo del turismo en Colombia a que entiendan que atraer a estos turistas para ver sus parques naturales, sus áreas protegidas, su vida salvaje va a ser una tremenda oportunidad para que lleguen más recursos.

Usted lleva más de 40 años visitando Colombia. ¿Qué ha cambiado desde su experiencia en la conservación?

Creo que los dos sabemos la respuesta a eso. Incluso, una década atrás había muchas partes del país que eran demasiado riesgosas para visitar. Ahora muchas más áreas son accesibles. Muchas más personas podrán venir. Un gran logro es conseguir que la gente viaje segura.

¿Qué beneficios representa eso para la investigación científica que usted realiza?

Había regiones blindadas para la investigación científica. Era demasiado peligroso. Ahora es más seguro. Es más fácil para investigadores colombianos hacer el trabajo de campo en su propio país.

Tres días para pajarear

La Feria Internacional de Aves de Colombia, Colombia Bird Fair 2017, comienza el próximo 17 de febrero y se extenderá hasta el 19. Contará con programación académica gratuita para el público caleño, en las instalaciones del Zoológico de Cali y la Pontificia Universidad Javeriana. En el transcurso de los tres días habrá más de 20 charlas con expertos de cinco países.

Entre los invitados están: Kendra Hasenick (Estados Unidos), Juan Pablo Culasso (Uruguay), Evi Paemelaere (Bélgica) y Martha Argel (Brasil), más otros catorce expositores colombianos, quienes debatirán temas como la observación de aves como estrategia de educación ambiental, las alternativas digitales para la restauración de ecosistemas, la relación entre las aves y los pueblos indígenas y problemáticas relacionadas con el avistamiento.

LAURA BETANCUR ALARCÓN
Redactora de EL TIEMPO

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