Tras el último suspiro de la sonda Cassini en Saturno

Tras el último suspiro de la sonda Cassini en Saturno

Este jueves finaliza la misión espacial que ha estudiado en mayor detalle a este planeta.

Cassini

La sonda Cassini, de la Nasa, hizo los hallazgos en Encélado, una de las lunas de Saturno.

Foto:

Nasa

13 de septiembre 2017 , 08:01 p.m.

Saturno. Coordenadas de impacto: latitud 10,97° norte, longitud 55,36° oeste. Viernes 15 de septiembre de 2017. Hora: 10:32:02 Tiempo Universal Coordinado. A esa hora, en ese lugar del espacio y a más de 7.897 km por hora, la sonda Cassini comenzará a atravesar las primeras capas de la atmósfera del gigante planetario, conocido por los espectaculares anillos que lo rodean.

Como un meteoro incandescente, la nave se iluminará a medida que, por efecto de la fricción del aire, se desintegre en trozos de todos los tamaños. En el fondo del paisaje, el majestuoso juego de anillos adornará el momento, que ocurrirá a más de 1.500 millones de kilómetros de distancia de la Tierra.

De acuerdo con Ralph Lorenz, del Laboratorio Johns Hopkins de Física Aplicada (Estados Unidos), el impacto de Cassini con la atmósfera de Saturno generará una bola de fuego equivalente a una explosión de 0,245 kilotones, un espectáculo de luces que algunos investigadores intentarán observar con telescopios desde nuestro planeta.

Este es uno de los momentos más esperados por la comunidad astronómica este año. Se trata del final de la misión Cassini, de la Nasa, que durante los últimos 13 años se ha dedicado a estudiar al máximo todos los secretos de Saturno, el sexto planeta de nuestro sistema solar.

Después de su ingreso a la atmósfera, la nave, cuyo costo total fue de 4.000 millones de dólares, quedará reducida a un montón diminutas partículas que se perderán en la densa atmósfera gaseosa de Saturno, donde priman el helio y el hidrógeno.

Aunque el clamoroso desenlace para el multimillonario proyecto científico dispuesto por la Nasa parece poco delicado para un laboratorio espacial de sus características, la verdad es que destruir completamente a Cassini tiene un objetivo claro: evitar que, al agotarse su combustible, la nave quede a la deriva y colisione con alguna de las lunas saturnianas, lo cual podría contaminarlas. Los científicos tienen especial preocupación por Encélado y Titán, pues en ellas albergan esperanzas de encontrar vida.

Éxito rotundo

Cassini, llamada así en honor del astrónomo italiano que descubrió cuatro de las lunas de Saturno y la división entre sus anillos, es considerada una de las misiones más exitosas de la Nasa. Junto con Huygens –un aterrizador que se posó en la superficie del satélite Titán–, ha servido para develar varios misterios en uno los cuerpos celestes que más han llamado la atención de la humanidad.

El geólogo planetario David Tovar explica que algunos de los hallazgos más relevantes de la misión incluyen el estudio de la atmósfera de Saturno, la observación en gran detalle de los anillos, el seguimiento de algunas lunas pastoras (pequeños satélites naturales que se encuentran dentro del sistema de anillos), el descubrimiento de criovolcanes en Encélado y la presencia de grandes cuerpos de metano líquido en la superficie de Titán, entre otros.

“El criovolcanismo en Encélado fue un descubrimiento sin precedentes en la historia de las ciencias planetarias, ya que la actividad volcánica en otros cuerpos rocosos del Sistema Solar estaba siempre asociada a la emisión de material a muy altas temperaturas. Sin embargo, en Encélado se observó que, en cambio de emitir roca fundida al espacio exterior, esta pequeña luna expulsaba cristales de hielo, algo nunca antes visto en otro cuerpo”, asegura Tovar.

Igualmente, el experto señala que Cassini, durante sus 20 años de travesía (sumando los siete del viaje interplanetario), dedicó una buena parte de su tiempo a estudiar el característico sistema de anillos que hace de Saturno un planeta único en el Sistema Solar. Incluso, durante sus últimas órbitas, el aparato alcanzó a cruzar el espacio que hay entre la atmósfera del planeta y los anillos.

“Entre las observaciones más relevantes que hizo Cassini del complejo sistema de anillos –continúa Tovar– se destaca la presencia de grandes columnas de material, que se eleva sobre el plano de los anillos hasta 2,5 kilómetros, evidenciando que, a pequeña escala, los anillos son más irregulares de lo que se esperaba”.

Un suicidio de película

EL TIEMPO conversó con la ingeniera aeroespacial española Mar Vaquero, miembro del equipo de control de trayectoria de Cassini, en el Jet Propulsion Laboratory, de la Nasa, en California (Estados Unidos), encargado de diseñar la ruta de la sonda hacia su destrucción, ejecutada en julio.

Vaquero, de 32 años y con títulos de maestría y doctorado de la Universidad de Purdue, explica la maniobra que llevaron a cabo: “Primero averiguamos dónde estaba la nave, es decir, su posición y velocidad en cada momento, y reconstruimos su trayectoria real con base en esta información. Luego comparamos esta trayectoria real con la trayectoria de referencia, que es la que, en teoría, debe seguir Cassini”.

“Por lo general –prosigue–, tenemos tres oportunidades por órbita para ejecutar cada maniobra: unos tres días antes del encuentro con las lunas (denominado flyby y cuyo objetivo es impulsarse con la gravedad de los satélites para ganar velocidad); tres días después del flyby, hay otra oportunidad en apoápside, que es el punto en la órbita elíptica más alejado de Saturno. La primera maniobra sirve para apuntar correctamente al lugar exacto de encuentro; la segunda corrige el pequeño error que pueda haber después de este encuentro, y la tercera, generalmente, cambia elementos de la trayectoria como el periodo o la inclinación”.

Según Vaquero, la frecuencia entre maniobras depende del periodo de la órbita, pero suele variar entre 5 y 15 días. No obstante, el procedimiento ha cambiado desde que comenzó el Grand Finale (como ha sido llamado el evento por la Nasa), puesto que Cassini se encuentra en una trayectoria elíptica y bastante inclinada.

Vaquero planeó y diseñó una última maniobra de control para el 17 de agosto, la cual no se ejecutó porque resultó innecesaria. “El objetivo era acortar la distancia entre Cassini y Saturno en caso de que la atmósfera fuera más fina de lo calculado y al pasar cerca de ella los instrumentos de la nave no pudieran tomar suficientes muestras, pero determinamos que el grosor de la atmósfera estaba dentro de los valores esperado”, comentó Vaquero.

NICOLÁS BUSTAMANTE H.
Redacción Vida / Ciencia

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