Proyecto de casas ecoamigables en el país recibe mención internacional

Proyecto de casas ecoamigables en el país recibe mención internacional

Iniciativa de vivienda modular de Felipe Lerma recibió galardón en los American Architecture Prize.

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Las piezas de esta casa se fabrican en el taller y luego se llevan al terreno para el montaje.

Foto:

Archivo particular

15 de noviembre 2016 , 09:05 p.m.

La necesidad de edificar viviendas en terrenos de difícil acceso, permitir que más colombianos puedan contar con una vivienda propia y la apuesta por las construcciones ecoamigables llevaron al Colectivo Creativo a crear el proyecto de vivienda Vimob (Vivere Mobile), que acaba de recibir una mención de honor en los destacados American Architecture Prize (AAP), en la categoría arquitectura verde.

“El jurado internacional buscaba la innovación en las viviendas; en nuestro caso, que fuesen ecoamigables, que marcaran un punto diferente en la arquitectura a nivel mundial; la nuestra es una nueva propuesta”, asegura Felipe Lerma, uno de los arquitectos del colectivo, nacido en Cali en el 2010.

La idea surgió hace unos 29 meses, durante un paseo a una finca a 40 minutos de Cali, donde el arquitecto, egresado de la Universidad del Valle, diseñó el proyecto. En ese lugar, las condiciones del terreno lo llevaron a pensar en la necesidad de muchas personas para construir sus viviendas y acceder a ellas, teniendo en cuenta las temporadas de lluvias.

Así surgió este proyecto de vivienda modular, cuya fachada se hace con fibrocemento y las paredes son fabricadas con panel OSB (hechos a partir de restos de madera, que soportan la humedad, el calor y el fuego) con la durabilidad de una casa común –alrededor de 50 años–. Su estructura sismorresistente es una armazón metálica que se puede anclar en el suelo para luego ser cimentada sobre unos pilares que se sostienen con concreto, a la que se le pueden añadir módulos.

“Lo mejor es que es una casa que se puede transportar con facilidad por los materiales que utiliza; la generación de residuos es mínima, porque son materiales que vienen preacabados; el uso de agua en su construcción es mínimo, y no afecta el terreno en el cual se pone la casa”, sostiene Lerma.

Según el arquitecto, el gasto del agua es de solo un 3 por ciento comparado con el de una construcción tradicional, y también disminuye la huella de carbono, pues solo se necesita un viaje para llevar la casa al lugar donde se va a instalar.

Por otro lado, se puede adaptar a sistemas de reutilización de aguas lluvias y uso de energía alterna por medio de paneles solares.

Los precios de esta vivienda oscilan entre 37 y 170 millones de pesos, según el tamaño, comenzando por la más pequeña, de 36 metros cuadrados en total (donde puede vivir una pareja); y la más grande, de 130 metros cuadrados.
Viviendas de este tipo ya han sido instaladas en diferentes partes del país, como San Andrés, San Vicente y Santa Elena (en Antioquia), y en el Valle.

MIGUEL ÁNGEL ESPINOSA
Redactor de NACIÓN

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