El ELT es el ojo más grande del mundo para mirar el cielo

El ELT es el ojo más grande del mundo para mirar el cielo

Un potente telescopio óptico que se construirá en el desierto de Atacama marcará una nueva era.

Extremely Large Telescope

Ilustración del Extremely Large Telescope.

Foto:

AFP

10 de julio 2017 , 12:00 a.m.

La primera piedra del Extremely Large Telescope (telescopio extremadamente grande) o ELT, del Observatorio Europeo Austral (ESO), fue puesta recientemente en el cerro Armazones, en el norte de Chile. Este acto simbólico marca la construcción del telescopio óptico más grande de la historia y el inicio de una nueva era en la astronomía.

Con un espejo principal de 39 metros de diámetro, el ELT será el telescopio óptico e infrarrojo más grande del mundo y se instalará en una enorme cúpula giratoria de casi 80 metros de altura y 85 metros de diámetro, comparables al área de un campo de fútbol, según el ESO.

“Permitirá realizar descubrimientos que hoy en día simplemente no podemos imaginar”, dice Tim de Zeeuw, director general del ESO, la principal organización astronómica intergubernamental de Europa, con el respaldo de 15 países del Viejo Continente, junto con el país anfitrión, Chile, y Brasil.

Con la colocación de la primera piedra se dio inicio oficialmente a la construcción, en el cerro Armazones, cerca de Paranal, en el desierto de Atacama, de la cúpula y la estructura del ELT.

La cúpula tendrá una masa total de unas 5.000 toneladas, en tanto que la de la estructura del tubo y la montura del telescopio tendrán más de 3.000 toneladas.
Ambas estructuras serán las más grandes jamás construidas para un telescopio óptico-infrarrojo y superan por mucho a todas las existentes.

El observatorio enfrentará una amplia gama de desafíos científicos, incluyendo el seguimiento de planetas similares a la Tierra, que están alrededor de otras estrellas en zonas habitables, donde podría existir vida: la principal meta de la astronomía observacional moderna.

Se prevé que el ELT-ESO realizará contribuciones fundamentales a la cosmología, pues medirá las propiedades de las primeras estrellas y galaxias, explorará las etapas tempranas del universo, es decir, nuestros orígenes, en lo que se conoce como ‘arqueología estelar’, e investigará la naturaleza de la materia y energía oscuras.

Más aún, los astrónomos están preparándose para lo más inesperado, para las preguntas nuevas e imprevisibles que seguramente surgirán a partir de los descubrimientos que se harán con el ELT.

“Dado que el ELT estará listo a finales del 2024, aún es un poco temprano para planificar las cosas en detalle, pero probablemente sus primeras observaciones servirán para comprobar que el telescopio está funcionando bien, y esto ayudará a ajustar y calibrar sus ópticas e instrumentos, que son muy complejos”, adelanta Michele Cirasuolo, científico especializado en cosmología, estudioso del universo temprano y de la formación y evolución de las galaxias e integrante del Programa ELT del Observatorio Europeo Austral (ESO) con sede en Garching (Alemania).

“Entonces, se efectuarán una serie de observaciones científicas de diferentes clases de objetos, como exoplanetas y galaxias distantes, para que los astrónomos puedan comprobar cómo funciona el telescopio”, explica este investigador, entre cuyas funciones figura la espectroscopia o estudio de la absorción y emisión de luz y otras radiaciones por parte de la materia.

“Una vez que se pruebe todo, habrá una ‘convocatoria de propuestas’ de la comunidad astronómica, cuyos integrantes competirán por disponer de determinados tiempos de uso del ELT, para poder aprovechar plenamente la capacidad de observación de este telescopio”, según Cirasuolo.

Consultado por la agencia Efe sobre cómo ayudará el ELT en la búsqueda de la vida en el universo, Cirasuolo confirma que esta instalación científica “será una herramienta muy poderosa para buscar vida”.

“Por ejemplo, el ELT podrá estudiar la luz que es reflejada o atraviesa las atmósferas de los exoplanetas (mundos que se encuentran fuera de nuestro Sistema Solar) con mucho más detalle de lo que es posible ahora”, explica a Efe.

“Esto abre la posibilidad de buscar los denominados biomarcadores, las ‘huellas
dactilares’ características que muestran la presencia de seres vivos en un planeta
”, explica Cirasuolo.

El ELT estará situado a unos 3.060 metros de altitud y recogerá 100 millones de veces más luz que el ojo humano, 8 millones de veces más que el telescopio de Galileo y 26 veces más que uno de los telescopios unitarios del VLT, según ESO. De hecho, este nuevo telescopio recogerá más luz que si combináramos la luz de todos los telescopios de 10 metros que existen hasta el momento, asegura ESO.

EL TIEMPO*
Con información de agencias

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