Nuevos hallazgos en tesoro submarino del Caribe colombiano

Nuevos hallazgos en tesoro submarino del Caribe colombiano

Tras expedición en el parque Corales de Profundidad, investigadores identificaron varias especies.

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Paisaje del Parque Nacional Natural Corales de Profundidad, tomada entre los 50 y los 70 metros bajo de la superficie. Especies encontradas aún están siendo identificadas.

Foto:

Juan Armando Sánchez / Universidad de los Andes

13 de enero 2017 , 10:03 p.m.

Fumarolas frías, volcanes de lodo, rocas que se deshacen con las corrientes, corales que aún no son conocidos por la ciencia, escarpas y cañones que albergan cientos de peces hacen parte del paisaje del único parque natural colombiano al que ningún ciudadano puede ingresar: Corales de Profundidad.

Es completamente submarino y está en el Caribe a 32 kilómetros de Barú, en Cartagena (Bolívar). Tiene solo tres años de historia –fue declarado en abril del 2013 por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible–, y la investigación en su área protegida ya comenzó a revelar sus características.

El hallazgo de dos especies nuevas para la ciencia de corales blandos y el primer diagnóstico de cómo está conformado este ambiente marino fueron constatados durante la expedición que tuvo lugar en el 2015, pero apenas ahora empiezan a divulgarse los descubrimientos. Esta exploración es la que mayor profundidad ha alcanzado en la historia de las ciencias marinas nacionales, de ahí su relevancia para entender estos ecosistemas.

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En ese momento, a través de un ROV (un vehículo operado remotamente), se llegó a capturar imágenes en lugares hasta de 334 metros debajo de la superficie. Además, un equipo de cuatro buzos alcanzó hasta los 100 metros. Uno de ellos fue el investigador Juan Armando Sánchez, Ph. D. y director del Laboratorio de Biología Molecular Marina de la Universidad de los Andes, quien finaliza los detalles para las publicaciones científicas sobre las dos nuevas especies.

“En la zona de la Herradura –que tiene ese nombre por la forma curva del arrecife–, durante un buceo de apenas media hora, llegamos a colectar más de 20 especies de octocorales. De algunas estoy investigando todavía cómo se llaman. Pero ya tengo certeza de que dos son nuevas para la ciencia. Una de estas especies, Thelogorgia studeri, de la familia Ellisellidae, se extiende como una enredadera en el arrecife, un comportamiento que no se conocía en el Caribe. De la otra, aún ni siquiera determinamos su género”, describe el investigador. A estos hallazgos también se le suma la noticia de la creación del comité científico asesor del parque, el primero en el Caribe en tener aliados para su investigación y protección.

El reino sin sol

Para alcanzar entre 50 y 70 metros bajo del mar, los buzos portan una tecnología similar a la de los astronautas. En lugar de gastar los tanques de oxígeno, como lo hace un buzo recreativo, utilizan un químico que separa el dióxido de carbono y recicla lo que el buzo expulsa en su respiración. Es así como se puede internar en las aguas hasta 12 horas continuas y llegar hasta a los 200 metros de profundidad. También emplean una especie de moto subacuática, que les permite bajar hasta los corales sin hacer un gran esfuerzo físico.

Con esta tecnología se internaron los investigadores durante la expedición conjunta que realizaron el Invemar, la Universidad de Manchester, Parques Nacionales y la Universidad de los Andes.

A esa distancia de la superficie predominan en el paisaje del parque los rodolitos, rocas vivas que pueden moverse libremente según las corrientes oceánicas. Estas ‘piedras rodantes’ son el ambiente más somero del área protegida, a una profundidad de entre 50 y 70 metros. Después se hallan la plataforma, ubicada a unos 90 metros, y el talud, que baja hasta más de los 1.000 metros.

Precisamente, según información del Invemar, entre los 150 y los 1.500 metros bajo la superficie es donde encuentran los corales de profundidad, especies que le dan el nombre al parque.

En esta área ya no hay luz solar, y los corales siguen siendo un misterio para muchos países como el nuestro, que apenas comienza su camino en explorar este tipo de ambientes marinos.

Lo cierto es que, aunque esta zona no fue recorrida con el apoyo de los buzos, sino a través de las cámaras del vehículo operado remotamente, lo que ya se empieza a describir de las áreas someras del parque da luces sobre las futuras líneas de investigación.

Entre los 30 y los 150 metros se encuentran los arrecifes de corales mesofóticos, donde la escasa luz del sol que penetra por las aguas le da un color crepuscular a toda la atmósfera.

En esa zona fue donde el investigador Sánchez, de los Andes, identificó cómo corales, que regularmente se encuentran en las zonas más cercanas a las playas y la plataforma continental, sobreviven en ambientes por debajo de los 70 metros.

La coincidencia de este tipo de especies les hace pensar que el parque, a esa altura, es un refugio para especies que eventualmente se ven expuestas a amenazas más cercanas, como la pesca, la llegada de agentes patógenos o el mismo aumento de temperaturas, que a su vez generan el blanqueamiento de los corales.

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Para entender su importancia, Alejandro Henao Castro, contratista de investigación y monitoreo de Parques Nacionales, relata un escenario catastrófico: “¿Si todos los corales murieran en las zonas someras? Incluso más de lo que ya viene pasando... Podría buscarse repoblar estas áreas con las especies que habitan en las profundidades”.

De esta manera, el parque funciona a modo de un ‘banco de semillas’ (término usado regularmente en la agricultura) para los escenarios que podría enfrentar el océano, cuya temperatura promedio aumentaría hasta cuatro grados, según proyecciones del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés).

Entre otros hallazgos están la alta cantidad de biomasa de peces: desde tiburones hasta peces como el oldwife, que ya está muy reducido en otras áreas. También hay una considerable presencia de los peces loros, que están amenazados.
En la parada de descompresión, necesaria para los buzos antes de llegar a la superficie, por ejemplo, nos encontramos un grupo de delfines nariz de botella”, relata Sánchez.

A pesar de esta biodiversidad, también preocupó a los investigadores la presencia de la especie invasora pez león, en profundidades de hasta 140 metros.

Nuevas expediciones

Investigar las profundidades de este ecosistema colombiano no es tarea fácil. Además de la preparación de varias semanas que requieren los buzos y el transporte hasta altamar, los costos de los equipos especializados también son considerables.

De ahí la necesidad de que este tipo de expediciones se hagan en conjunto con instituciones internacionales como la Universidad de Manchester, pero también de autoridades locales como la Agencia Nacional de Hidrocarburos y el Invemar.

La expectativa es que el próximo año se pueda realizar otra expedición que permita describir las otras maravillas ocultas del parque más allá de los 334 metros de profundidad.

18 científicos son los nuevos ‘padrinos’ del área protegida

A pesar de que no puede ser visitado ni tampoco es visible para el ciudadano de a pie, este parque nacional natural se convirtió en la primera reserva en el Caribe colombiano en contar con un comité científico que es un aliado para la investigación y conservación de sus ecosistemas.

En noviembre del año pasado, con el liderazgo del equipo del PNN Corales de Profundidad y el apoyo de la Dirección Territorial Caribe de Parques Nacionales Naturales de Colombia, se consolidó un grupo de 18 científicos de instituciones nacionales e internacionales que aportarán su conocimiento a favor del área protegida.

Entre las instituciones se encuentran la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (Noaa, por sus siglas en inglés), organización conocida como la ‘Nasa’ de los océanos; la Universidad de Manchester (Inglaterra), la Universidad Autónoma Baja California (México).

También hacen parte de este nuevo proyecto investigadores de la universidades colombianas como la Nacional, Javeriana, Andes, Eafit y El Bosque, así como representantes de la Comisión Colombiana del Océano, el Invemar y la empresa Anadarko Colombia Company, que tiene bloques de exploración de hidrocarburos en las áreas contiguas a la zona conservada.

Este comité también ayudará en la construcción de plan de manejo y monitoreo de los ecosistemas que abarca el parque nacional Corales de Profundidad.

Actualmente, solo el Parque Nacional Natural Gorgona tiene el respaldo de un colectivo de investigadores.

Para Alejandro Henao Castro, magíster en Ciencias Marinas y quien es el profesional especializado en investigación y monitoreo del parque natural, contar con el grupo de expertos garantiza que las decisiones que se tomen hacia el futuro con esta área protegida cuenten con el aval no solo de su concepto, sino el de varias voces académicas que aporten una mayor solidez a las acciones a ejecutar en el área submarina.

LAURA BETANCUR ALARCÓN
Redactora de EL TIEMPO

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