Las misiones que se pierden en el espacio

Las misiones que se pierden en el espacio

En la mayoría de casos, los sistemas vitales son apagados tras cumplir misión y quedan abandonadas.

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El robot de exploración Philae aterrizó sobre el cometa 67P Churyumov-Gerasimenko, en noviembre del 2014, tras diez años de viaje desde la Tierra.

Foto:

European Space Agency (ESA)

07 de septiembre 2016 , 02:10 p.m.

Las misiones espaciales, detrás de las cuales hay años de intensa planeación y cálculos precisos, no están exentas de imprevistos y situaciones inesperadas. Un caso reciente involucró al pequeño robot Philae, que se perdió en algún lugar del cometa Churyumov-Gerasimenko.

Philae fue concebido como un viajero a bordo de la sonda Rosetta, y después de una larga travesía abandonó la nave que fue su hogar por más de diez años, para convertirse en el primer objeto hecho por el ser humano en posarse sobre un cometa. (Lea: Rosetta, una misión espacial que se convirtió en un fenómeno digital)

En vez de caer sobre el sitio establecido y anclarse con sus patas, Philae sufrió una aparatosa caída sobre el cometa el 13 de noviembre del 2014 y quedó “atrapado” en una penumbrosa zanja. Pese a las dificultades, el robot envió información sobre la composición del cometa durante tres días, antes de entrar en hibernación debido a que sus paneles solares no recibían luz suficiente para que sus sistemas siguieran funcionado.

Hace un año se volvió a recibir señal de vida de Philae, pero fue algo esporádico y finalmente el 9 de julio del 2015 el robot se dio por perdido. La sorpresa fue grande cuando el fin de semana se dio con el paradero de Philae gracias a una fotografía tomada por Osiris, los ojos de Rosetta, cuando se aproximó a casi tres kilómetros de la superficie del cometa.

Saber su localización ayuda a complementar información e interpretar las imágenes que había enviado.

La historia de naves perdidas en el espacio interplanetario es amplia. En la mayoría de los casos, los sistemas vitales de las naves son apagados luego de cumplir su misión y quedan abandonadas a su suerte. Es famoso el caso del Explorador Internacional Sol-Tierra de la Nasa, lanzado en 1978 para investigar el viento solar, que después de dos décadas se desconectó y quedó a la deriva. Un grupo de aficionados detectó en el 2014 una débil señal del transmisor y se propusieron conocer su estado y rescatar la nave. (Vea el paso a paso de esta misión clave para la astronomía)

La sonda Beagle 2 fue llevada por la misión Mars Express a Marte, y debía aterrizar a finales del 2003, pero se perdió la comunicación y nunca se supo qué había pasado con ella, hasta que, más de una década después, se reconoció en imágenes de un satélite que orbita a Marte.

SANTIAGO VARGAS
Ph. D. en Astrofísica, profesor investigador del Observatorio Astronómico de la Universidad Nacional

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