La ciencia de acabar con el guayabo / Historias del cosmos

La ciencia de acabar con el guayabo / Historias del cosmos

Estamos en una época del año que trae dolores de cabeza. La causa: excesos en el consumo de alcohol.

excesos en comida

Los excesos en comida y licor, e incluso el corre corre de las fechas, desencadenan malestares como el guayabo, la indigestión, la intoxicación, las quemaduras y las típicas metidas de pata.

Foto:

Ilustración Fernán Pérez

28 de diciembre 2017 , 10:42 p.m.

Estamos en una de las épocas del año que traen más dolores de cabeza. La causa son los excesos en el consumo de alcohol, que conllevan la veisalgia, comúnmente conocida como guayabo o resaca. Los desagradables síntomas se sufren desde hace mucho tiempo, pues el consumo de alcohol habría comenzado cuando el ser humano aún no existía, en ancestros comunes con chimpancés y gorilas que vivieron hace 10 millones de años.

Desde la ciencia se ha intentado acabar con este habitual y fastidioso problema. Entre los que se emborracharon en pro de encontrar la cura para el guayabo está Humphry Davy, uno de los más grandes científicos del siglo XVIII.

Apasionado por la química, Davy había descubierto algunos de los elementos químicos más reconocidos de la tabla periódica, como el sodio, el potasio, el magnesio, el cloro, el litio y el calcio. A sus escasos 23 años se comenzaron a popularizar las espectaculares conferencias de divulgación científica que realizaba en Londres, para las cuales se pagaban cifras de hasta 1.500 dólares por asistir, y que generaban problemas de tráfico en los alrededores de la Royal Institution, en donde tenían lugar.

Davy realizó experimentos con el óxido nitroso o monóxido de dinitrógeno (N2O), un peculiar gas que se establecía como uno de los más prometedores para el Instituto Neumático Médico. Este instituto fue fundado a finales del siglo XVIII con el objetivo de tratar todo tipo de enfermedades mediante gases, y Davy fue encargado del manejo y la producción de los gases empleados.

El óxido nitroso se popularizó desde su descubrimiento, en 1775, por producir estados de euforia después de su inhalación, propiedad que llevó a denominarlo gas de la risa. Así mismo se notó que tenía propiedades analgésicas, por lo que fue empleado por dentistas y laboratorios farmacéuticos años después.

Humphry Davy pensó que podría ser útil para aliviar el guayabo y desarrolló una serie de experimentos en su laboratorio, y encontró una disminución en el malestar corporal después de estar horas en una cámara de gas inhalándolo. En varias oportunidades, los experimentos con algunos gases nocivos casi le cuestan la vida.

Más allá de su uso como analgésico y anestésico ocasional, también se emplea como oxidante en motores de carros de carreras y cohetes, para que funcionen a la máxima potencia. Y de aliviar el dolor de cabeza, el gas de la risa pasó a convertirse en todo un dolor de cabeza por ser un poderoso gas de efecto invernadero que en un siglo tendrá un efecto de calentamiento global aproximadamente 300 veces superior al del dióxido de carbono.

SANTIAGO VARGAS
Ph. D. en Astrofísica. Observatorio U. Nal.

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