Un viaje al pasado en la 'máquina del tiempo' de la ESA

Un viaje al pasado en la 'máquina del tiempo' de la ESA

Jan Tauber, jefe de la misión Planck, habla sobre este proyecto de la Agencia Espacial Europea.

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Tauber se graduó como ingeniero eléctrico y físico en la Universidad de los Andes y realizó su doctorado en la U. de Massachusetts.

Foto:

Archivo particular

05 de enero 2017 , 10:59 a.m.

Viajar en el tiempo es uno de los tantos sueños perennes e inalcanzables de los humanos, por lo menos hasta el momento, ya que los científicos prevén que en un futuro los viajes temporales hacia el pasado serán posibles. Mientras tanto, algunas herramientas creadas por el hombre, como los telescopios, son capaces de darnos un pequeño acercamiento hacia lo que fue el universo hace miles de millones de años.

Uno de los telescopios que mejor han cumplido este objetivo es la misión Planck, un satélite de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), el cual es definido por el organismo como su ‘máquina del tiempo’. La razón es que Planck lleva un teles-copio y una cámara dedicados a observar la radiación cósmica de fondo (CMB, por sus siglas en inglés), un tipo de luz invisible a los ojos humanos y que surgió al comienzo de la formación de nuestro universo, tan solo una fracción después de que ocurrió el Big Bang.

Desde el 2009 hasta el 2013, cuando finalizó su recopilación de datos, Planck recogió información con la que los astrónomos del mundo lograron, de acuerdo con la ESA, presentar la imagen más precisa de la historia sobre la distribución de masa en el universo primitivo.

Gracias a esto, “pudieron detectar minúsculas fluctuaciones de temperatura que se corresponden con regiones que, en un principio, presentaban densidades ligeramente diferentes y que constituyen las semillas de todas las estructuras, estrellas y galaxias que podemos ver hoy en día”, señala la ESA.

El director científico de Planck es el alemán Jan Tauber, quien por circunstancias familiares hizo su pregrado como ingeniero eléctrico y físico en la Universidad de los Andes. Luego de terminar su doctorado en Astronomía en la Universidad de Massachusetts y su posdoctorado en Berkeley, empezó a trabajar con la ESA.

Tauber estuvo recientemente en Cartagena, asistiendo a la Reunión Latinoamericana de Astronomía. Allí habló con EL TIEMPO sobre el proyecto que lidera, y del que los astrónomos siguen sacando datos para sus investigaciones.

“Planck nos ha proporcionado la imagen a cielo completo de la señal CMB más precisa de la historia, con la que podremos poner a prueba una gran variedad de modelos sobre el origen y la evolución del cosmos”, explica Jan Tauber, científico del proyecto Planck para la ESA.

La misma ESA dice que Planck es su máquina del tiempo. ¿A qué se refieren?

Como sabemos, la velocidad de la luz es constante, por lo tanto, cuando observamos un objeto luminoso, la luz que se trasmite desde él hacia nuestra cámara o nuestros ojos se demora cierto tiempo en llegar, no es algo instantáneo. Por ejemplo, la luz del Sol se tarda, más o menos, 8 minutos en llegar a hasta la Tierra, por lo que si tomamos una foto de la estrella, la estamos viendo como era hace 8 minutos.

En ese sentido, con esta misión estamos estudiando objetos muy, muy distantes, por lo que los vemos como eran en el pasado distante. En ese sentido es una máquina del tiempo. Distancia equivale a tiempo; y mientras más distante, más antiguo.

Esto es lo que se denomina cosmología. ¿Cómo explicar este concepto?

La cosmología es la disciplina que estudia el universo en el que vivimos, que es muy grande. De hecho, no sabemos, siquiera, si es finito o infinito.

Tenemos ciertos datos con los que trabajamos: por ejemplo, sabemos que la velocidad de la luz es constante y asumimos que las leyes de la física no cambian de un punto al otro del universo, entonces hacemos hipótesis básicas y luego formulamos modelos matemáticos de nuestro universo a gran escala. Obviamente, estos modelos no definen si una estrella está en este punto o una nube de gas está en este otro. No es a ese nivel de detalle, pero, a gran escala, definen más o menos cuál es la densidad de la materia en el universo, cómo este se expande.

Esos modelos los hacemos evolucionar con una computadora, y luego sus predicciones las comparamos con las observaciones que tenemos del cielo. Esas predicciones son relativamente precisas sobre lo que deberíamos observar. Si hacemos esa comparación y con ella logramos ajustar el modelo para que funcione bien, eso es cosmología. Es básicamente tratar de determinar cómo se comporta nuestro universo.

¿Cuáles han sido los principales aportes de la misión a la ciencia?

Lo que ha hecho este telescopio es medir en todo el cielo el fondo cósmico de microondas, que es la luz que se originó al comienzo del universo. El resultado final son mapas en un rango de frecuencias donde aparece esta luz, y dichos mapas contienen radiación de otros tipos de fuentes de radiación más cercanas, o sea, de nuestra propia galaxia, la Vía Láctea, que también radia mucha además de las microondas.

Lo que hacemos es separar las distintas fuentes y analizar cada uno de sus componentes por separado, y así determinamos los parámetros de un modelo que rige cómo se desarrolla el universo, cuánta materia contiene y qué tan rápido se expande.

¿Además de la cosmología, en qué otras ramas de la astrofísica ha tenido impacto la misión?

Planck es muy importante en la astrofísica de nuestra galaxia, ya que nos permite observarla en un rango de frecuencias de luz para la que nuestros ojos no están diseñados, que es la del Sol. Existen muchos otros colores: ondas de radio, rayos gamma, rayos X, entre otros. Todos estos son tipos de luz con diferentes colores que podemos ver con Planck, que también está diseñado para observar en el rango del infrarrojo y el radio. Ese es un rango bastante ancho donde ocurren elementos importantes de la galaxia, como su polvo, que es muy frío y emite mucha luz en estos rangos de frecuencias.

¿Cómo ve el papel de Colombia en el escenario de la astronomía internacional?

Naturalmente, todavía no es preponderante. En Latinoamérica hay países que han desarrollado la astronomía mucho más, siendo México, tal vez, el caso más antiguo, donde ha habido una tradición de astronomía muy fuerte; Chile se ha desarrollado mucho, especialmente porque tienen telescopios norteamericanos y europeos muy grandes: Argentina y Brasil también tienen una buena tradición. Lo que veo es que hay mucha gente colombiana que ha estado trabajando en esto, me ha gustado ver que hay muchos estudiantes. Creo que Colombia está en una etapa de desarrollo de esta ciencia.

La misión Rosetta acaba de terminar, y más allá de sus aportes científicos tuvo uno muy importante desde el punto de vista de la divulgación, principalmente a través de las redes sociales, con las que se involucró muy bien con el público. ¿Cree que esta debe ser una preocupación mayor de los científicos?

Absolutamente, porque Rosetta fue tal vez la primera misión de nuestra agencia donde se hizo tanto esfuerzo en la parte mediática, y con mucho éxito, en gran parte porque se trató de un tema relativamente accesible para la gente, porque al fin y al cabo casi todo el mundo sabe de qué se tratan los cometas, y el hecho de que visitemos uno y nos posemos en él es casi más importante o más fácil de entender que el tipo de investigación que se hace. Digamos que es un canal fácil para acceder al público, similar a lo que ocurre con los aterrizajes en Marte.

En general, sí, los científicos debemos preocuparnos por divulgar nuestros esfuerzos y por hacer que la gente se interese y entienda, por lo menos, las bases de lo que queremos obtener. Planck despierta mucho interés en la gente en general, porque se trata de nuestro universo y a la gente le interesa saber cuál es nuestro lugar en él.

Pero ¿los científicos sí se están preocupando por las redes sociales?

Yo creo que más y más, aunque todavía hay algo de recelo con ellas porque, obviamente, a los científicos nos gusta ser exactos en el mensaje que transmitimos, nos gusta ser informativos, y esa no es necesariamente la forma más apropiada para lograrlo. Siempre hay un conflicto entre los grupos que elaboran la comunicación y los científicos que deben dar el contenido para esa información, entre lo que se quiere informar y cómo se debe informar. Ahora está muy claro para todo el mundo que hay que hacer este esfuerzo y que los medios nuevos como Twitter y Facebook hay que empezar a utilizarlos.

Planck mira hacia el pasado, pero ¿qué nos puede decir sobre nuestro futuro?

Desgraciadamente, muy poco, y eso tiene que ver con un componente del universo que se llama la energía oscura, el cual descubrimos no hace mucho tiempo, 15 años, más o menos, y que reúne tres cuartos del contenido energético del universo que no conseguimos entender y que, además, sabemos que en el pasado ha evolucionado.

Al principio de la vida del universo, la energía oscura tenía muy poca importancia, ahora tiene mucha y está causando que este se acelere. El problema es que no sabemos qué es esto ni cómo se va a comportar en el futuro. Está claro que el universo va a seguir expandiéndose; ahora, por cuánto tiempo, no lo sabemos. Le podría decir que con alguna hipótesis podríamos hacer alguna predicción, pero no sé si tiene mucho sentido porque nos falta información fundamental. 

NICOLÁS BUSTAMANTE H.
Redactor de EL TIEMPO

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