Elena Stashenko, la rusa que saca lo mejor de las plantas

Elena Stashenko, la rusa que saca lo mejor de las plantas

Fue elegida como una de las 50 mujeres más influyentes de ciencias analíticas. Trabaja en Colombia.

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Elena Stashenko estudió química en su tierra natal, Rusia, pero hace 30 años llegó al país. Trabaja como docente en la Universidad Industrial de Santander y dirige su laboratorio Cenivam.

Foto:

Universidad Industrial de Santander

09 de febrero 2017 , 07:43 p.m.

Por su naturalidad al hablar el español y vivir más de 30 años en Colombia, Elena Stashenko parece una hispanohablante más. Pero su entonación la delata. Nació en Moscú (Rusia) y desde muy joven se interesó por el quehacer científico. Su padre físico y su madre química fueron la influencia para explorar esta rama del conocimiento.

Estudió química e hizo un doctorado en su país, en la Universidad Druzhby Narodov. Aunque toda su formación académica transcurrió en el extranjero, gran parte de su éxito profesional lo atribuye a Colombia.

Aquí llegó casada con un colombiano y desde 1983 comenzó a trabajar como docente en la Universidad Industrial de Santander (UIS), donde continúa sus labores promoviendo el amor por el conocimiento científico a sus estudiantes y dirigiendo el Centro Nacional de Excelencia de Investigaciones para la Agroindustrialización de Especies Vegetales Aromáticas y Medicinales Tropicales (Cenivam).

En conversación con EL TIEMPO, Stashenko se refiere al reconocimiento que le otorgó a finales del 2016 la revista The Analytical Scientist por su trabajo, y de lo lejos que se encuentra el país para invertir en ciencia.

Su investigación sobre el estudio de las plantas ha sido destacada a nivel mundial, lo que significa que es un ‘mundo’ entero por descubrir…

Las ciencias analíticas son un campo muy amplio y vitales en áreas como la química ambiental y forense, biología, medicina, geoquímica y petróleo, pero son fascinantes en el campo de los productos naturales. En la UIS hacemos investigación de plantas aromáticas: poseen una fragancia y de ella se puede extraer la esencia o el aceite básico.

Todas las plantas aromáticas son medicinales, pero no todas las plantas medicinales tienen olor. Entonces, estudiamos plantas de diferentes familias botánicas, en especial la familia verbenaceae (como pronto alivio, orégano de monte y damiana, entre otras), para explorar su parte química, las moléculas que contienen, las propiedades y el origen.Una de las patentes que usted recibió fue por el desarrollo de un destilador móvil para la extracción de estos aceites. ¿Cómo funciona?

El destilador móvil, en el cual participaron ingenieros mecánicos de la UIS, puede desplazarse de cultivo a cultivo e ir atendiendo las cosechas. Se trata de un instrumento autónomo que, para el calentamiento del agua, usa combustible asequible en el campo, y para obtener los aceites, lo hace por medio de la destilación. Es decir, el vapor de agua atraviesa el material vegetal y arrastra el aceite que, posteriormente, se separa por decantación del agua enfriada. Una vez obtenido el aceite, el material vegetal remanente se usa en compostaje o para procesos de extracción de sustancias bioactivas.

Por otro lado, el agua de destilación o hidrolato se usa para riego de cultivos y prevención de plagas; para la limpieza de viviendas rurales porque tiene sustancias repelentes de insectos; es bactericida, controla el crecimiento de hongos y, además, huele bien.¿Cuántos aceites esenciales han podido extraer?

Mediante el proyecto de financiación de Colciencias al Cenivam, que incluye el trabajo de 15 grupos de investigación de siete universidades del país, hemos estudiado en los últimos 10 años más de medio millar de aceites esenciales de plantas autóctonas en Colombia.¿En dónde se encuentran?

A pesar de tener una gran demanda, en Colombia no es fuerte su producción, sino que se importan. Están en perfumes, lociones, productos alimenticios y veterinarios, bebidas, salsas, productos de aseo e higiene, fármacos, cremas dentales, ambientadores, repelentes de insectos, productos de belleza y spas. Lo difícil es indicar en dónde no los hay.

Su vida científica ha transcurrido en Colombia, ¿cómo ve el futuro de la ciencia en el país?
No hay mucho dinero para la ciencia. La situación de Colciencias preocupa mucho. Las políticas y tendencias de cada gobierno cambian, se usan nuevos términos, se dan nuevos nombres a los programas, pero en el fondo, hay pocos recursos. Florece la tramitomanía y la demagogia como sofismas de distracción. Se necesita resaltar más el valor de la ciencia y sus logros para el progreso de la sociedad.

ELIANA RENTERÍA
Redactora de ‘Carrusel’

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