El cangrejo negro, único de Providencia

El cangrejo negro, único de Providencia

Por la tradición en su captura este alimento sería un nuevo producto con denominación de origen.

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Impulsar el consumo del cangrejo también ha dado pie a eventos como el festival que se hace en su honor en noviembre.

Foto:

Archivo particular

02 de diciembre 2016 , 10:39 p.m.

La luna llena, la brisa, el tiempo seco o las lluvias son algunas de las señales que observan para saber si deben o no salir hacia el cerro. Si la naturaleza se los indica, toman su costal y, a caballo o a pie, comienzan a ascender. El ritual comienza desde las 6:30 p. m., cuando ya no hay sol.

En pleno monte encontrar a los cangrejos no es tarea fácil. La razón: son tan oscuros como la misma noche. Por varios siglos, las comunidades de raizales de la isla de Providencia, en el mar Caribe colombiano, han sabido perfeccionar la técnica inventando hasta sus propias antorchas o lámparas para que la luz no los espante. También han creado sus propios guantes y herramientas para capturarlos.

De regreso a sus casas, hacia las 9:30 p. m., cada hombre puede llevar hasta entre 10 y 12 docenas de cangrejos negros. Las mujeres de las familias se encargarán en la mañana siguiente de preparar al animal hasta convertirlo en el insumo del plato que más les llama la atención a los turistas que llegan al archipiélago colombiano.

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Por la relación tan cercana entre los raizales y esta especie, que incluso se registra desde siglo XVII, por las adaptaciones milenarias de su captura y cocción y por el sabor único que generan las condiciones ambientales de la isla, es que su comunidad y un grupo de organizaciones ambientales y jurídicas buscan que el cangrejo negro se convierta en un producto con denominación de origen, es decir, con una distinción que indica que es originario de una región o país y por lo tanto cuenta con la reputación y características de esa zona.

“Los vientos, la salinidad, la importancia de la reserva de la biósfera Seaflower hacen que el sabor de esa carne de cangrejo sea único. Otros no dan la misma categoría”, cuenta Jorge Chávarro, de la firma Cavelier Abogados, quien lidera la propuesta legal para convertir al cangrejo en un producto exclusivo de la isla.

Este trabajo se hace en alianza con la Fundación ProBono, de la firma de abogados, y la Fundación Acua, que implementa acciones para fortalecer la cadena productiva de este alimento.

Además de adquirir este sello de procedencia, el cangrejo negro ya ha empezado a destacarse internacionalmente: desde el 2014 ostenta el título de baluarte, una categoría que otorga la organización Slow Food a alimentos que representan un valor social y para la conservación ambiental; y este año ganó el Premio Latinoamérica Verde, uno de los mayores reconocimientos ambientales de la región.

Del bosque seco al plato

En ollas de gran tamaño, casi de 50 centímetros de alto, los cangrejos negros son hervidos en agua de mar.
Pasan la noche en la playa enfriándose y al otro día, en la mañana, las mujeres en las azoteas, los patios y las cocinas de sus casas, los comienzan a cortar.

Ya tienen una técnica para saber dónde exactamente es que se aprovecha más la carne y las muelas, que también son vendidas. En general, se necesitan entre 10 y 12 cangrejos para completar una libra.

Se estima que más de 180 personas, en su mayoría mujeres, se dedican a procesar su carne.

Y en el proceso de capturarlo, prepararlo, transportarlo y venderlo se calcula que unas 750 personas se benefician de su comercialización.

“Por muchos años, no tuvo el valor que ahora tiene, la gente lo capturaba para la pesca o para hacer sopas, pero con el tiempo empezaron a valorarlo, y ahora es el producto más valioso de la isla”, cuenta Doris Bernard Henry, representante de Asocrab, la organización que reúne a 32 productores del alimento.

A pesar de que con su carne se pueden preparar hasta 10 recetas, por muchos años el cangrejo solo se usó para el consumo familiar, pero desde 1980 comenzaron las capturas con fines comerciales.

Sin embargo, por no respetar las vedas de tamaño para su reproducción, se empezó a afectar a la especie. Entre el 2004 y el 2009 hubo una reducción del 45 por ciento en las poblaciones de cangrejo negro. De acuerdo con Coralina, la autoridad ambiental de la región, esto se podría deber a la transformación de bosque en matorrales y cultivos.

Aunque no hay datos consolidados, según el informe ‘Proyecto cangrejo negro: baluarte de la cultura raizal, diagnóstico territorial’, se estima que hoy se capturan entre 1 y 1,5 millones de individuos al mes.

Para la comunidad, en la última década fueron pocas las migraciones exitosas del animal, “lo que puede poner en peligro la abundancia relativa de la especie, por ende, las posibilidades económicas de las familias que viven de la actividad de su captura”, explica la investigación para sustentar la categoría de denominación de origen de la especie.

No obstante, en los últimos dos años las migraciones del cangrejo ya han vuelto a llenar las calles de la isla. Para Bernard esto se debe a que las condiciones en las que ahora se trabaja respetan los tiempos de la especie y se ha tecnificado el aprovechamiento de su carne y caparazón. Hoy por ejemplo ya tienen seis edificaciones, donde más de 30 familias hacen el tratamiento del animal.

Foco del turismo

Cuando la Fundación Acua, en conjunto con los abogados de Cavelier, empezó a estudiar el caso del cangrejo negro de Providencia, pensaron que la exportación sería un buen camino para aprovechar su calidad.

“Pero nos dimos cuenta de que era mejor convertirlo en el principal atractivo de la isla. No había que llevarlo fuera, sino traer a la gente hasta Providencia para que lo conociera”, asegura Chávarro, de Cavelier Abogados.

De hecho, la idea es que se cree una ruta turística del cangrejo, donde los visitantes puedan acompañar la captura, entrar al bosque seco tropical, acompañar a las mujeres y aprender a cocinar los diferentes platos.

“Donde hay denominación de origen, la región prospera. Es algo que revierte a toda la sociedad. Eso lo han demostrado casos como el de la región de Champagne en Francia o la del tequila en México. Queremos lo mismo para Providencia”, exaltó Chávarro.

Así vive en el bosque seco

El cangrejo negro (Gecarnicus ruricola) habita en el bosque seco tropical. En la isla de Providencia su principal área de distribución es el embalse cercano al cerro The Peak. Un área que hace parte del sector de Agua Dulce, donde el ecosistema cuenta con buen nivel de conservación.

Este animal suele habitar grietas en rocas, bajo troncos o bajo la hojarasca e incluso en pendientes arboladas del bosque seco tropical. Estas áreas le proporcionan protección de los predadores, y además por el volumen de las copas de los árboles, que limita la entrada de la luz, evita que se deshidrate debido a las altas temperaturas de la isla.

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Pero el beneficio es mutuo, los huecos y madrigueras que cava el cangrejo benefician al bosque seco al permitir la filtración de agua, reduciendo la erosión del suelo. Esto también favorece a la humedad del suelo, factor clave para el suministro de agua para la comunidad isleña.

En términos generales, en Providencia hay cangrejos negros entre los 0 y 240 metros sobre el nivel del mar.

Según los estudios de su comportamiento, este animal es más activo en las noches y en la época de lluvias. Come principalmente frutas como mangos, guanábanas aguacates y tamarindos.

El cangrejo nace en el mar y permanece en estado de larva, donde es arrastrado por las corrientes del mar.

Si logra sobrevivir de estas, y de los posibles depredadores, sube hasta el bosque seco. Allí pasa hasta cuatro años para que alcance una longitud de cinco centímetros.

En ese momento es maduro sexualmente y las hembras retornan al mar para humedecer sus huevos.

En esta migración masiva, que llena por completo las calles de la isla, se da el apareamiento.

México reúne a 196 países en torno a la biodiversidad

Durante los próximos 14 días, Cancún (Quintana Roo, México) será el epicentro de las conversaciones de más alto nivel sobre la biodiversidad del planeta y su conservación.

Esta ciudad mexicana recibirá a cerca de 10.000 personas de 196 países en la COP13, la conferencia de las partes para el cumplimiento del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB).

Este pacto es el instrumento global más importante en materia de conservación de la diversidad biológica, la utilización sostenible de sus componentes y la distribución justa y equitativa de los beneficios obtenidos del uso de los recursos genéticos de plantas y animales.

Desde que el CDB entró en vigor, en diciembre de 1993, la COP ha celebrado 12 reuniones ordinarias y adoptado 367 decisiones.

Para el caso de este encuentro en México se espera discutir: la integración de la conservación y el uso sustentable de la biodiversidad en los planes, programas y políticas de los sectores agrícola, forestal, pesquero y turístico.

En el desarrollo de los diálogos y sesiones se discutirá el estado de conservación de murciélagos y mezcales, las preocupaciones por especies exóticas invasoras; y el uso y manejo integral de residuos sólidos. También habrá lugar para un foro sobre negocios y biodiversidad, una cumbre global sobre este tema y el ambiente urbano, un encuentro sobre el rol de los jóvenes y la sociedad civil; y por último un evento sobre el conocimiento de las comunidades indígenas y afrodescendientes de México.

Anfitrión biodiverso

La COP13 es organizada por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México y Naciones Unidas.
El país anfitrión se destaca especialmente por sus características en fauna y flora. México forma parte del grupo de países que poseen la mayor cantidad de diversidad de animales y plantas, que en su conjunto representan el 70 por ciento de la diversidad mundial de especies.

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Además, es uno de los tres países megadiversos que cuentan con litorales tanto en el Atlántico como en el Pacífico.
Además de México, Brasil, China, Costa Rica, Colombia, Ecuador, India, Indonesia, Kenia, Perú, Sudáfrica, Venezuela, Bolivia, Malasia, Filipinas, Guatemala e Irán conforman el Grupo de Países Megadiversos Afines, creado con el fin de abordar temas pendientes en el marco del Convenio sobre la Diversidad Biológica.

VIDA

Con información del informe ‘Proyecto cangrejo negro: baluarte de la cultura raizal’, diagnóstico territorial. Elaborado por Felipe García Cardona.

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