Tecnología para entender más al antiguo Egipto

Tecnología para entender más al antiguo Egipto

Científicos utilizan instrumentos sofisticados y menos invasivos para explorar pirámides.

Tecnología para entender más al antiguo Egipto

Anita Quilès (al fondo), en el laboratorio de datación del Instituto Francés de Arqueología Oriental.

Foto:

Khaled Desouki / AFP

09 de agosto 2017 , 09:07 p.m.

El 1.° de julio de 1798, el general Bonaparte desembarcaba en Alejandría junto con 40.000 hombres para intentar cerrar el paso de la ruta de Indias a los ingleses. Llegó acompañado por decenas de científicos y artistas, que sentaron las bases de la egiptología moderna.

Desde hace ya más de 200 años, los egiptólogos utilizan la ciencia para revelar secretos sepultados desde hace milenios bajo las arenas del desierto egipcio. Hoy, los científicos instalan aparatos repletos de electrónica o hacen uso de las últimas técnicas químicas; son nuevos métodos no invasivos que permiten preservar los vestigios arqueológicos.

Utilizando termografía a infrarrojos, muografía –tecnología basada en la detección de partículas muones– y simulación 3D, el ScanPyramids es uno de los proyectos más ambiciosos que apuntan a revelar los misterios de la pirámide de Keops, en la meseta de Guiza cerca de El Cairo, una de las Siete Maravillas del mundo antiguo, construida hace 4.500 años.

ScanPyramids reveló en octubre pasado que la gran pirámide podría contener cavidades desconocidas. “Todos los dispositivos instalados (...) están destinados a ubicar con precisión la cavidad. Sabemos que existe, pero lo que buscamos es localizarla con exactitud”, explica Mehdi Tayoubi, presidente y cofundador del Hip Institute, a cargo del proyecto ScanPyramids.

Los dispositivos de muones son emulsiones químicas desarrolladas por la Universidad de Nagoya, o bien captores electrónicos del laboratorio de investigación sobre partículas japonés KEK, o telescopios de muones fabricados en Francia. Los resultados obtenidos deben luego ser confrontados a la observación mediante rayos infrarrojos y 3D.

Un insondable misterio sigue rodeando desde hace siglos la construcción de las pirámides. Lo mismo ocurre con Nefertiti, la reina egipcia de legendaria belleza, esposa de Akenatón, nacida hace cerca de 3.400 años. Nunca se encontró su momia y cada cual tiene su teoría acerca de la localización de sus restos.

El egiptólogo británico Nicholas Reeves está convencido de que están ocultos en la tumba de Tutankamón, en el Valle de los Reyes, cerca de Luxor.

En el otoño del 2015, las autoridades egipcias realizaron un examen de la tumba del famoso faraón usando un radar. En ausencia de resultados definitivos tras aquella operación muy mediatizada, el debate se empantanó. Para salir del paso, un equipo de la Universidad Politécnica de Turín hará mediciones con otros métodos:
tomografía, según la técnica ya utilizada por la medicina, la magnetometría o medida del campo magnético y el georradar, concebido para escrutar los suelos.

Sin embargo, según el arqueólogo egipcio Zahi Hawass, no existe cámara secreta en la tumba de Tutankamón. Explica además que Nefertiti, adoradora del dios Atón, jamás pudo haber sido enterrada en el Valle de los Reyes.

De momento, ni el Ministerio de Antigüedades egipcio ni el Politécnico italiano quisieron expresarse sobre el tema de la existencia o no de una cámara secreta, sin duda para evitar volver a caer en el fiasco de experiencias anteriores.

Hawass advirtió, sin embargo, que la ciencia y la tecnología – que en los 10 últimos años, ha aportado cosas buenas– no pueden reemplazar a los arqueólogos.

Tecnología para entender más al antiguo Egipto

Lejos de la agitación mediática, el laboratorio de datación del Instituto Francés de Arqueología Oriental (Ifao) trabaja en otro gran proyecto: hacer más precisa la cronología del antiguo Egipto.

La institución, instalada en la capital egipcia desde 1880, incluye un laboratorio de datación y otro destinado al análisis de materiales.

“Para el Egipto antiguo, la cronología no está definida claramente. Se recurre a una cronología relativa, se habla de imperio antiguo, medio y nuevo, hay referencias a reinos, a dinastías, pero no se sabe exactamente de qué fecha se está hablando”, explica Anita Quilès, responsable del servicio de arqueometría del Ifao.

Usando la inferencia bayesiana combinada con análisis de duración conocida o supuesta de reyes y de su sucesión, se pudo establecer una cronología absoluta de la 18.ª dinastía del antiguo Egipto. Estos resultados confirman datos arqueológicos y permiten barajar hipótesis cronológicas para aclarar zonas imprecisas a las que siempre se enfrentaron los egiptólogos.

AFP

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