Hace 60 años comenzó la carrera espacial

Hace 60 años comenzó la carrera espacial

Se conmemora la puesta en órbita del primer satélite artificial, lanzado por la Unión Soviética. 

Estación Espacial Internacional

Quizás el aporte más importante de la carrera espacial tiene que ver con una transformación mental de la humanidad.

Foto:

Nasa / AFP

01 de octubre 2017 , 09:58 a.m.

Un tenue pitido fue la señal: la humanidad había conquistado la última frontera. Después de haberse sumergido en los océanos, escalado las montañas, explorado las cavernas e, incluso, conocido los gélidos polos de la Tierra, el ser humano dejaba su impronta en el espacio exterior.

Y fue la entonces Unión Soviética (URSS) la responsable de dar semejante golpe de autoridad, que significó el primero de muchos logros del mundo comunista en la denominada carrera espacial, una competición con solo dos corredores.

Dentro del marco de la Guerra Fría, Estados Unidos y la URSS no solo luchaban por imponer su visión económica y política, sino por ser ungidos como los conquistadores del universo.

El hito ocurrió el 4 de octubre de 1957, hace 60 años. Aquel ‘beep’ repetitivo fue emitido a cientos de kilómetros de altura, más allá de la atmósfera, por el Sputnik-1, el primer objeto fabricado por los humanos que abandonó el planeta.

Al colocar ese satélite en la órbita terrestre, el ingenio humano logró lo que hasta entonces parecía imposible: que alrededor del planeta ya no solo girara su eterna compañera, la Luna, sino también una esfera metálica de 83,6 kilogramos y 58 cm de diámetro.

El Sputnik-1 orbitó la Tierra a una distancia de entre 938 km en su apogeo (el punto de su órbita elíptica más lejano de la Tierra) y 214 km en su perigeo (el punto más cercano). Su instrumento radioemisor tenía una potencia de un vatio, suficiente para que su señal fuera captada en un vasto territorio, por FM en onda corta.

De acuerdo con los cálculos hechos por sus constructores, los instrumentos del satélite (para analizar la concentración de electrones en la ionosfera, la densidad de las capas altas de la atmósfera y la propagación de las ondas de radio) debían funcionar durante al menos 14 días. Pero no fue necesario que pasara ese tiempo para que los medios de comunicación de todo el mundo reaccionaran ante la hazaña soviética.

Sin duda, la mayor sorpresa se la llevó Estados Unidos. Desde que se supo que el socialismo triunfaba en el espacio, y los estadounidenses empezaron a escuchar la señal que el Sputnik emitía desde el espacio, el pánico acompañó al asombro, pues si los soviéticos eran capaces de poner un satélite en el espacio podían hacer lo mismo con una bomba atómica.

La era de la paranoia

Para Germán Puerta, coordinador científico del Planetario de Bogotá, Estados Unidos empezó a sufrir una ‘paranoia misilística’. “El Sputnik-1 provocó la airada protesta de los estadounidenses e intensificó el terror por la aniquilación nuclear y la perspectiva de que los soviéticos ganarían la Guerra Fría”, dice el astrónomo.

No obstante, la sensación generalizada en el resto del mundo era de optimismo. “Acababa de pasar la edad dorada de la ciencia ficción y todas esas historias, la mayoría relacionadas con extraterrestres y naves espaciales, empezaban a ser una realidad”, afirma Puerta.

Según él, una manifestación de ese entusiasmo fue el hecho de que muchas ciudades construyeron sus primeros planetarios en esos años. Bogotá, por ejemplo, montó el suyo en 1967.

“Fue la apertura de una era que permitió avances tecnológicos notables”, subraya el experto antes de señalar que otra expresión de esta nueva cultura fue la Feria Mundial de 1964, cuya sede fue Nueva York y que tuvo el espacio como eje temático. Carl Sagan, creador de la serie ‘Cosmos’ y uno de los grandes divulgadores científicos del siglo pasado, atribuyó a ese evento el nacimiento de su interés por la ciencia.

***

Mientras los rusos seguían adelantándose en la carrera con hitos como poner al primer animal en el espacio (la perra Laika), llevar al primer hombre (el aviador Yuri Gagarin) y a la primera mujer (la ingeniera Valentina Tereshkova), Estados Unidos no conseguía enfocar su estrategia, pues cada mando militar tenía su propia idea de cómo debía ejecutarse el plan.

La Nasa fue fundada apenas un año después del Sputnik-1, precisamente con el fin de dejar en manos civiles el desarrollo espacial del país. Sus primeros frutos se vieron tres años más tarde, en 1961, cuando Alan Shepard se convirtió en el primer estadounidense en ir al espacio.

Todos estos aciertos soviéticos de los primeros años fueron responsables del logro tecnológico que significó poner un hombre en la Luna

“De alguna manera, todos estos aciertos soviéticos de los primeros años fueron responsables del logro tecnológico que significó –más de una década después del Sputnik-1, en 1969– poner un hombre en la Luna gracias a la misión Apolo XI, de la Nasa”, opina el argentino Pablo de León, historiador de la ciencia y quien ha trabajado con la Nasa en el desarrollo de trajes espaciales y de los hábitats para los primeros exploradores de Marte.

Como toda gran aventura, la carrera espacial no estuvo exenta de dificultades. “El incendio en tierra del Apolo I, en el que tres astronautas estadounidenses murieron, y el fracaso del Apolo XIII, que no logró alunizar después de las exitosas misiones Apolo XI y XII, son muestras de ello”, recuerda De León.

En medio del frenético desarrollo tecnológico de esos años, “los soviéticos estuvieron mucho más cerca de lo que se cree de completar primero ese hito para la humanidad (la llegada a la Luna), pero se encontraron con una serie de hechos desgraciados, como el fallecimiento de Sergei Koroliov, diseñador en jefe de su programa espacial y quien concentraba el conocimiento tecnológico de la URSS”, comenta el historiador argentino.

“De hecho, Alexei Leonov, el primero en salir de su nave para hacer una caminata espacial, ya había sido designado para el primer alunizaje –agrega–. Así mismo, el primer módulo lunar ruso ya había sido diseñado y estaba siendo probado, pero la muerte de Koroliov frenó este ímpetu. Además, en la Unión Soviética todo era más difícil de hacer. Por las características de su sistema económico y de gobierno, había muchos menos recursos que en Estados Unidos, lo que dificultaba mantener su liderazgo”.

Finalmente, sostiene De León, el intento soviético por desarrollar un transbordador espacial por su cuenta (denominado Burán y que pretendía competir con el Columbia) fue una de las razones que llevaron a la debacle económica de la URSS. Después de una inversión astronómica, el proyecto fue clausurado en 1993, cuando su contraparte estadounidense llevaba más de medio centenar de misiones exitosas, con cinco naves diferentes.

Los expertos coinciden en que volver a vivir una carrera espacial de esas magnitudes es bastante improbable.
Y más si se tiene en cuenta que, también en el escenario espacial, las naciones pierden cada vez más el protagonismo, en beneficio de empresas privadas como SpaceX, Blue Origin y Boeing.

“Ahora mismo hay un cambio de paradigma, con todas estas empresas logrando desarrollos como hacer descender y reutilizar las primeras etapas de los cohetes. Hasta la Nasa ha ido quedando relegada a un segundo plano, sobre todo por un tema presupuestal, que le hace muy difícil competir”, explica De León.

Los frutos del Sputnik

Julián Arenas, coordinador del programa de ingeniería aeroespacial de la Universidad de Antioquia, anota que haber franqueado la barrera de la atmósfera terrestre dejó frutos que todavía recogemos y que seguiremos cosechando durante mucho tiempo.

“El mundo existe tal como lo conocemos gracias a las tecnologías desarrolladas en esos años y sin las cuales la vida resulta impensable hoy. El desarrollo computacional e internet, así como las inmensas posibilidades de las imágenes diagnósticas, por ejemplo, se aceleraron como consecuencia de su necesidad en la investigación espaciales”, afirma.

Del Sputnik heredamos un arsenal de satélites que posibilitan las telecomunicaciones, el monitoreo del clima, la prevención de desastres, la elaboración de mapas y las funciones de localización para todo tipo de aplicaciones. “Actualmente, para cualquiera es difícil imaginar su vida sin un GPS”, dice el experto.

Otro campo que podría beneficiarse de toda esta experiencia es el de los vehículos autónomos, tanto aéreos como terrestres. Además, Arenas destaca el despegue de la minería espacial, “una industria con un potencial muy grande”.

Pero quizás el aporte más importante de la carrera espacial tiene que ver con una transformación mental de la humanidad. “Posiblemente, el cambio más importante fue el de la protección del planeta. Hasta esa primera foto de la Tierra a la distancia, con la superficie lunar en primer plano –tomada en 1968 por la tripulación del Apolo 8 y bautizada ‘Earthrise’–, nunca habíamos visto a nuestro planeta desde esa perspectiva. Fue entonces cuando tomamos consciencia de que todas las cosas que conocemos, nuestra historia, nuestras ciencias, todo lo que los humanos hemos vivido estaba en esa esfera, pendiendo en el vacío del espacio”, reflexiona De León.

En su opinión, mucha gente tomó consciencia de la fragilidad del planeta y de la necesidad de cuidarlo, de entender que no es algo tremendamente inmenso, como pensábamos, sino que en realidad es frágil y ya empezaba a dar los primeros signos de sobrepoblación y escasez energética.

“Entonces se hizo más patente que hay que preservar nuestro planeta, que es el único que tenemos en medio de un universo yermo, vacío e inhóspito. Los aportes de la carrera espacial los seguirán viviendo nuestros nietos y tataranietos. Cuando miren atrás, a la segunda mitad del siglo XX, y vean el lanzamiento del Sputnik-1 y a Neil Armstrong en la Luna, van a poder apreciar en su justa medida la importancia y la significación que tuvieron esos primeros pasos por fuera de nuestro planeta”, concluye De León.

NICOLÁS BUSTAMANTE HERNÁNDEZ
Redactor de EL TIEMPO

Sigue bajando para encontrar más contenido

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA