Nuestras artesanías con denominación de origen

Nuestras artesanías con denominación de origen

Este fin de semana habrá un mercado artesanal y exposición en el Claustro de las Aguas

Tejedora wayú

Se cree que la araña Wale’ Kerü enseñó a tejer a las mujeres de la comunidad wayú, en La Guajira. Hamacas y mochilas son tejidas con hilaza de algodón.

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Artesanías de Colombia

16 de mayo 2018 , 10:44 p.m.

Colombia se puede recorrer y conocer a través de sus sombreros. Están el womu que hacen los wayús en La Guajira, con fibras de isi; y el guambiano elaborado con fibras vegetales de pindo o caña brava que urden los habitantes de las tierras altas del Cauca. También el llanero, el sombrero vueltiao —todo un símbolo nacional—, así como el de Sandoná, el de Suaza y el aguadeño.

Cada uno tiene su sello de identidad, y aunque algunos compartan la fibra con la que están hechos, la forma de recogerla, la técnica para elaborarlos, la historia que guardan les da ese sello que los hace únicos. Por eso, algunos, incluso, han logrado la denominación de origen, es decir que son propios de un lugar geográfico específico con unas características particulares, y son protegidos debido a su calidad, reputación o la manera como se obtienen.

Estos sombreros artesanales, entre otros productos, y tres alimentos, serán las protagonistas del Primer Mercado Artesanal y Exposición dedicados a las Denominaciones de Origen, que se llevará a cabo a partir de este viernes, y hasta el domingo, en el remodelado Claustro de las Aguas de Bogotá, sede de Artesanías de Colombia.

“Además de ser una herramienta de protección para las comunidades y grupos de artesanales, la denominación de origen permite que la gente entienda el valor de las artesanías, que cada objeto habla de una región, de una cultura, de una tradición, de una técnica”, comenta Ana María Fries, directora de Artesanías de Colombia.

En la actualidad, el país cuenta con 27 productos con el sello de denominación de origen otorgado por la Superintendencia de Industria y Comercio, y entre ellos se encuentran flores como las rosas y los claveles; alimentos como el café, el queso Paipa, las achiras del Huila y el bocadillo veleño, y 11 artesanías, entre ellas varios sombreros de los mencionados.

En esta categoría también entran el barniz de Pasto, hecho con el arbusto llamado mopa-mopa, en el suroeste de Colombia; la tejeduría wayú y la de San Jacinto, en Bolívar; la cestería en rollo de Guacamayas, en Boyacá; la cerámica de Carmen de Viboral, en Antioquia, y la de Ráquira, y las famosas chivas de Pitalito, Huila.
Lograr estos sellos ha sido fruto de un trabajo interinstitucional llevado a cabo en los últimos diez años con el apoyo del proyecto colombo-suizo de propiedad intelectual Colipri.

Chiva tracional de Pitalito

Las chivas se han convertido en un símbolo del país. Son hechas por artesanos de Pitalito, Huila.

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Artesanías de Colombia

Será un viaje por Colombia

Visitar esta muestra y conocer a los artesanos que realizan estas piezas será como viajar por Colombia sin moverse de Bogotá. Además, es una buena excusa para conocer el claustro, que data de 1600. “Logramos tener allí una plazoleta de uso mixto para hacer estos mercados artesanales y brindar más oportunidades comerciales y de exposición a nuestros artesanos. Es como un pedestal para exponer sus obras”, dijo Fries.

Así podrá conocer que el sombrero vueltiao es hecho por los artesanos del resguardo Zenú, en cinco municipios de Córdoba y Sucre. Con la tejeduría en caña flecha propia de la región se hacen las trenzas para cada sombrero. De la cantidad de trenzas depende su calidad; así, los más finos son los de 19, 21, 23, 27 y hasta 31 vueltas.

Esta denominación de origen también la ostentan los sombreros de Suaza, en el Huila. De color blanco hueso, de gran elasticidad y flexibilidad, pueden manipularse y doblarse sin que se quiebren. Allí solo usan la iraca hembra para hacer el tupido tejido, que no permite el paso del sol.

Los artesanos de Sandoná, en Nariño, también usan la palma de iraca y la paja toquilla para hacer sombreros suaves, fuertes y resistentes. Tienen un tejido uniforme y homogéneo que mantiene una horizontalidad y verticalidad pareja. Y el sombrero de Aguadas, Caldas, no se queda atrás. También hecho de iraca, de ala corta o ala ancha, se caracteriza por su clase y perfección en los detalles: el cuerpo del sombrero es blanco, y la base suele llevar una cinta negra. Para obtener un óptimo blanqueado, se expone la iraca al humo del azufre y a los rayos directos del sol.

​NATALIA DÍAZ BROCHET

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