Islas flotantes creadas por los uros, habitantes del lago Titicaca
Por: MARGARITA BARRERO F. | 10:19 p.m. | 05 de Noviembre del 2011
Son superficies artificiales de totora, en el lago navegable más alto del mundo.
Un espejo, tan azul como el cielo que lo cubre: así es el Titicaca, el lago navegable más alto del mundo -a más de 3.800 metros sobre el nivel del mar. Es el protagonista en un paisaje de montañas áridas y pequeños barcos, que esconde el misterio de los uros u 'hombres de agua'.
Allí, como si fuera una estrategia militar, las totoras -o plantas acuáticas- atacan silenciosas, lentas. Logran camuflarse y apenas dejan ver las puntas de sus hojas alargadas, en los lugares menos profundos. No hay ladrillos ni tierra firme. Es el 'territorio' de los uros, pobladores indígenas que adoptaron estas plantas como su material de construcción. Con ellas, han creado más de 30 islas artificiales y flotantes.
Su suelo es acolchado, pero se siente tan firme como la tierra. La clave no está en el uso de poderosos cementos ni de alta tecnología; simplemente se encuentra en las hojas de totora que secan con los rayos del sol y tejen para formar lo que ellos denominan khili, un 'tapete' que ponen encima de miles de raíces de juncos descompuestos -por la misma acción del agua-, esparcidos uniformemente sobre el lago con un espesor de dos o tres metros. Sobre esta capa construyen sus viviendas, fabricadas con otro tejido conocido como estera.
También tienen iglesias, escuelas, locales comunales y corrales para criar cuyes. En algunos sectores, después de años de descomposición de la totora, logran encontrar terrenos que usan para la siembra. Esto, que parece magia, hace parte de la información turística para el recién llegado a estas islas.
El Titicaca aceptó esta relación 'parásita' apenas desde los años 60, cuando se comenzaron a crear estos monstruos naturales, que los uros anclan a su antojo, usando el mismo principio que utilizan los gigantescos cruceros.
Para llegar a la 'ciudad de totora' hay lanchas con motor, que parten desde el puerto de Puno y, después de dos horas, lo contactan con las islas. Muy cerca del destino, la lancha se apaga para que pueda subirse a alguna góndola, el medio de transporte de primera clase en la zona. Aunque son similares a las de Venecia, su elaboración en estera -detalladamente terminada- las hace únicas.
Los uros reciben a los turistas bailando y cantando. El movimiento de las caderas de sus mujeres, por extraño que parezca, guarda una estrecha relación con el de las hawainas, aunque es más cómico que sexy, dado el innegable volumen de los cuerpos de las 'mujeres de agua'.
Ellas -con trajes campesinos de colores fuertes y bolas de lana que adornan sus trenzas- lo saludan en chipaya, aimara o quechua, sus lenguas ancestrales; luego, pueden hablarle en español, un idioma que han aprendido para ofrecer las artesanías que fabrican en totora o lana.
No siempre lo permiten, pero si le ofrecen su hospitalidad y lo dejan pasar una noche en su casa, verá cómo las estrellas y la luna -sus deidades- cobijan las islas con luz natural. Y al amanecer, sobre canoas de totora, los hombres pescan trucha. Para ellos, es el momento más importante del día, pues uros significa 'hijos de la aurora'.
¿Dónde viven los uros?
Están en el lago Titicaca, entre Bolivia y Perú, al norte de la bahía de Puno, a seis kilómetros del puerto lacustre. Algunas de las islas más conocidas son: Tupiri, Santa María, Tribuna, Toranipata, Chumi, Paraíso, Kapi, Titino, Tinajero y Negrone.
La ruta de Lima a Puno
Por carretera, demora entre 19 y 22 horas. Se hace primero de Lima a Arequipa (hasta de 16 horas) y luego, de Arequipa a Puno. Los ómnibus salen diariamente en las mañanas, entre las 6 a.m. y 9 a.m., y en las tardes y noches, entre las 12 m. y las 9 p.m. El tramo de Arequipa a Puno también se puede hacer por vía férrea, y demora entre 8 y 9 horas.
Si toma avión, va de Lima a Arequipa; dura una hora y 10 minutos. También puede llegar a Juliaca, el pueblo más cercano a Puno, que tiene su propio aeropuerto.
Recomendaciones
Lleve protector solar para cara y boca, pues el frío y el viento pueden llegar a quemar su piel y a rajar los labios.Al caer la noche hace más frío -la temperatura promedio es de 10 grados-, así que lleve abrigo, sobre todo si piensa quedarse y, en ese caso, no pague el pasaje de ida y vuelta, solo el de ida.
Puede dar paseos en la balsa de totora pagando una pequeña suma de dinero.
En promedio, el viaje que incluye el transporte en Perú está entre 700 y 1.000 dólares.
Margarita Barrero F.
Redacción Domingo





