'Por culpa de la infidelidad me divorcié' / Testimonio de un infiel
Por: REDACCIÓN ELTIEMPO.COM |
"No solo engañé a mi esposa: me engañé a mí mismo", cuenta este médico de 40 años.
Fue tan hondo el remordimiento que terminé por divorciarme, aún amándola y sabiendo que era la mujer con la que siempre había añorado construir un hogar.
Fuimos novios durante cuatro años, y estimo que en ese tiempo tuve unas diez relaciones paralelas. No me justifico, pero durante el noviazgo no le daba mayor trascendencia a las infidelidades. Solo lo hacía por las ganas de volver a conquistar a una persona, de conocer y aventurar, de llegar al tema sexual. Y terminar, sin compromisos.
Me casé muy convencido y enamorado. Soy médico, y en la medicina la gente puede ser más abierta. Fue así como me involucré con una colega. No sé si surgieron sentimientos, pero sí una química muy fuerte, ganas de verla, de revisar en el cuadro de turnos sí íbamos a compartir una noche de trabajo.
Hubo tres contactos íntimos, muy fuertes. Tanto, que lo mejor era parar. Y ambos decidimos ponerles fin a las relaciones con nuestras parejas. Ella había sido víctima de infidelidad. A veces sentía que se había metido conmigo para desquitarse de su esposo. Cuando sintió que podía estar con otro hombre, que no sentía nada por él, se separó y se fue del país.
En mi caso, fue tormentoso recordar la promesa del matrimonio de guardarle fidelidad a una persona. La religión no tuvo que ver; de hecho, me casé por lo civil. Se trató, más bien, de una traición personal, de la certeza de haber incumplido ese juramento.
La culpa de sentirme infiel hizo que las cosas se apagaran con mi esposa. Ya no era el mismo. Ella me sentía frío, distante, y de eso la contagié poco a poco, hasta que decidimos que lo mejor era decirnos adiós. Mi esposa nunca supo nada, tal vez lo sospechó. Siempre me advirtió que no me perdonaría unos cuernos.
Llevo seis meses solo, abstemio, evaluando mi comportamiento. Arrepentido. Lo perdí todo por una aventura sexual. Mi exesposa y yo nos vemos de vez en cuando. No descarto pedirle que comencemos de nuevo. Tal vez acepte.
Como médico estoy muy impresionado con el comportamiento humano tan vulnerable a estas cosas de la infidelidad, sobre todo a la atracción sexual. Hay hombres que son infieles y no sienten culpa, y siempre serán así. Pero yo no pude. Ahora pienso estudiar sexología para intentar comprender todo esto. Para tratar de entenderme.


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