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Sí, señores: no tener ganas es un derecho / Sexo con Esther

Por: ESTHER BALAC | 4:59 p.m. | 04 de Febrero del 2012

No hay nada más deprimente que la postura de víctimas que asumen los señores cuando no tenemos el ánimo para irnos a la cama con ellos.

Nadie sabe a qué código celestial se acoge la mayoría de ellos, pero viven con la certeza de que sus ganas son suficientes para que nuestro cuerpo responda cuando quieren.

La tienen tan clara que su melosería, su galanteo sugerente y esa sonrisita con la que nos dan a entender que quieren sexo, parecen inscritos en sus genes. Claro, si algo falla no tardan en hacernos sentir que es porque tenemos algo raro o porque ya no los deseamos. Punto.

Ese "no" es para ellos un factor de inconfesable frustración. No es para menos: por cuenta de cuestiones culturales o de formación machista, ha hecho tránsito el cuentico de que el sexo es una condición inherente al género masculino, y que por eso no pueden vivir sin él.

Pues ya es hora, señores, de que entiendan que a diferencia de ustedes, nosotras podemos sobrevivir sin hacerlo a diario. Hay días (para qué negarlo) en que el sexo nos resulta engorroso e inoportuno. Muchas veces, por rutina, esta manifestación de amor, deseo e intimidad acaba pareciéndose más a un deber.

Reitero: el sexo necesita compañía y un estímulo en doble vía, que no se concentre, solamente, en el departamento inferior del cuerpo. Jerarquizar los polvos es un atentado directo contra la satisfacción plena; hacerlo solo por satisfacer al otro es de lo peor que hay en la cama.

Por eso insisto en que es importante que las parejas incluyan su sexualidad en sus temas conversación, y que se permitan conocerse a partir de sus gustos o sus disgustos.

Ese es el primer paso para acabar con la socorrida disculpa de "me duele la cabeza" o para que dejemos de acostarnos dándoles la espalda después de cepillarnos y embadurnarnos con hidratantes, a cruzar los dedos y a esperar que ustedes estén felizmente dormidos. Hasta luego.

Esther Balac
Para EL TIEMPO

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