Radiografía de la traición y sus motivos
Por: REDACCIÓN ELTIEMPO.COM |
Casi una cuarta parte de las infidelidades se dan en el entorno laboral. Las 'aventuras' con desconocidos son menos frecuentes.
Foto: FotoliaOcurre más con amigos, gente del trabajo o compañeros de estudio. 82% de los hombres ha sido infiel.
Aunque más de la mitad (54 por ciento) de los adultos colombianos piensa que la infidelidad es unisex, solo el 42 por ciento de las mujeres consultadas admitió haber engañado alguna vez a su pareja, mientras que en los hombres, el resultado fue del 82 por ciento. (Vea acá la infografía: La infidelidad en Colombia reflejada en cifras).
El estudio no ahonda en las razones de esta disparidad, pero dos cosas son claras: o los hombres les son infieles a sus parejas con mujeres solteras o sin relación formal, o ellas siguen siendo más reservadas a la hora de confesar sus infidelidades, cosa que no debería extrañar a nadie en una sociedad donde el machismo sigue siendo fuerte.
"Con mis 17 años en calidad de sexóloga -dice la doctora Martha Mejía-, pensaría que el porcentaje de las mujeres infieles es mayor. Diría que está en un 50-50, porque muchos hombres dicen serlo solo para presumir y muchas mujeres jamás lo admitirán".
O como lo resume Mario Zumaya, psiquiatra mexicano experto en infidelidad: "En este tema, los hombres mentimos de más y las mujeres mienten de menos".
Pero volviendo a la encuesta, en lo que no hay discusión alguna es en el 'con quién', pues el 46 por ciento dice haber sido infiel con un amigo y el 35 por ciento, con un compañero del trabajo o del estudio, mientras que los deslices con desconocidos (11 por ciento) y vecinos (10,7 por ciento) son menos frecuentes.
Al analizar los factores que motivaron el engaño, el 39 por ciento señala la falta de atención de su pareja como el principal factor (57 por ciento en las mujeres), pero luego de este argumento aparecen razones mucho más hedonistas: la oportunidad (22 por ciento), la curiosidad (14 por ciento) y la búsqueda de emociones nuevas (12 por ciento). Probar lo prohibido es como el viagra de la infidelidad, dice Daniel Tubau, español y autor de El elogio de la infidelidad. Pero en la mayoría de los casos se trata de un 'viagra' muy duradero, pues el 62 por ciento de estas relaciones dura meses o años.
Para Marcela Ariza, investigadora del Instituto de la Familia de la Universidad de la Sabana, estamos ante "un gran vacío ético y moral, pero también ante una profunda infelicidad".
Según ella, buena parte de la explicación está en que "vivimos en una era posmoderna, en la que emergen seres humanos débiles, cuya existencia está muy influenciada por el relativismo, la permisividad y el hedonismo". De hecho, más de la mitad de los encuestados que han sido infieles (52 por ciento) dice que lo fue 'sin involucrar sentimientos'.
El alelo 334, ¿el culpable?
Aunque ser fieles a una persona es una conducta socialmente bien vista, algunos investigadores sugieren que lo contrario, es decir, incurrir en engaños, es lo normal, desde el punto de vista genético.
En septiembre del 2008, por ejemplo, científicos del Instituto Karolionska, de Estocolmo (Suecia), aseguraron que los hombres dotados con un gen, el alelo 334, son un peligro para las relaciones estables.
La explicación está en que este gen promueve la vasopresina, una hormona que se reproduce en el cuerpo frente a algunos hechos como un orgasmo y facilita la interacción social, lo que abriría las puertas a más relaciones.
Según el estudio, hecho durante cinco años con más de mil parejas heterosexuales, los varones con este alelo (dos de cada cinco) dijeron tener lazos menos fuertes con sus esposas; además, estas reconocieron que se sentían menos satisfechas con sus maridos que las que se casaron con hombres que carecen de este gen.
En el libro En el principio era el sexo, el psicólogo Cristopher Ryan y la psiquiatra Casilda Jethá van más allá y dan por hecho que la monogamia es una invención social y que si no fuera por eso, las orientaciones sexuales de la gente derivarían en relaciones paralelas de variada profundidad e intensidad.


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