Lula da Silva se extrañó por la reacción del ex presidente Uribe
Por: YAMID AMAT | 11:23 p.m. | 05 de Agosto del 2011
Luiz Inácio Lula da Silva, ex presidente de Brasil.
Foto: Andrea Moreno / EL TIEMPOEn diálogo con Yamid Amat el ex gobernante brasileño dijo sentir gran respeto por el ex mandatario.
Señor ex Presidente, ¿cómo están las relaciones de Colombia y Brasil?
Las relaciones son muy buenas. Me parece que todavía están muy por debajo de lo que Colombia y Brasil necesitan. Colombia tiene 46 millones de habitantes, Brasil tiene 191 millones de habitantes: son 1.700 de kilómetros de fronteras y solamente el flujo comercial es de 3.200 millones. Es muy poco, inclusive, es deficitario para Colombia. Siempre defendí la idea de que un buen comercio es el que tiene dos direcciones, para que ambos países ganen y tengan cierto equilibrio. Hicimos una reunión con empresarios brasileños y colombianos para fortalecer las inversiones brasileñas en Colombia, para convencer a los colombianos de invertir en Brasil y para aumentar el flujo comercial entre las dos naciones.
Entre nosotros no había confianza en cuanto a inversiones en el comercio. La relación comercial entre Brasil y Suramérica ascendía a 15.000 millones de dólares en el año 2002. Hoy, ya son 83.000 millones de dólares. ¿Por qué? Porque empezamos a descubrir nuestras semejanzas, a descubrir que tenemos mucho que aprender de nosotros mismos.
Una declaración que usted hizo ayer (el jueves), en el sentido de que con el ex presidente Uribe había una especie de mutua desconfianza, provocó en él una reacción muy dura. ¿Usted conoció la reacción del ex presidente Uribe?
Primeramente, yo tengo un profundo respeto y una profunda amistad con Uribe. El (ex) presidente Uribe sabe bien que yo fui uno de los aliados más sólidos que él tuvo durante el tiempo que yo estuve en la Presidencia. Y no es verdad que en el debate yo critiqué a Uribe, no, yo hablaba de Uribe como persona, yo hablaba de la Unasur, hablaba de la buena relación mía con el (ex) presidente Uribe y también hablé de la desconfianza que existía entre nosotros, pero no entre Uribe y yo. Perú no confiaba en Brasil, Chile no confiaba en Brasil.
En el siglo XX, los estadounidenses adoctrinaron comercialmente a América del Sur para que pensara que Brasil era el imperio. El presidente Chávez me contó que él estaba en la academia militar, en Venezuela, y que los militares estadounidenses iban a dictar charlas para los militares venezolanos y ellos decían: 'Cuidado con Brasil, el peligro en América es Brasil'.
En el año 74, cuando fuimos a construir la hidroeléctrica de Itaipú, binacional con Paraguay, los militares argentinos decían que esta tenía como objetivo inundar a Buenos Aires y amenazaron a Brasil con construir la bomba atómica. Esa es la pura verdad: todo el mundo miraba hacia el norte y nosotros empezamos a fortalecer la relaciones sur-sur, para que pudiéramos sacarle provecho al hecho de estar en el mismo continente, tener fronteras con todos los países. Sinceramente, me extrañó mucho la reacción del compañero Uribe. No sé la información que él recibió ni quién se la dio; pero, de una forma u otra, si él tiene alguna duda con algo que yo dije, era mucho más fácil haberme llamado, en vez de 'twittear'. Sería más comprensible, por los años de amistad que hemos tenido, pero igual...
Usted dice que le extrañó la reacción del ex presidente Uribe, pero, además de la extrañeza, ¿qué le produjo? ¿Cómo calificaría la reacción de él en Twitter?
No voy a juzgar, no voy calificar la reacción del (ex) presidente en el Twitter. ¿Sabes por qué? Yo no uso el Twitter porque yo tengo que pensar antes de decir las cosas, y muchas veces en el Twitter uno no piensa, simplemente escribe; por eso no lo uso, pero respeto a quienes lo usan.
Pero usted tiene una buena opinión del ex presidente Uribe...
Yo tuve una relación extraordinaria con él; sinceramente, no sé si hubo algún presidente con quien Uribe tuvo una mejor relación que conmigo. En realidad, debe haber un problema interno acá, alguna divergencia, porque lo que yo hice fue elogiar al presidente Santos en su relación con Venezuela, ya que todo el mundo se imaginaba que cuando él asumiera la Presidencia, entraría en conflicto directo con Venezuela. Y no fue eso lo que pasó. Él y Chávez restablecieron las relaciones; me parece extraordinario, me parece que es de mucha sabiduría política. Yo hablé con muchas personas en América del Sur, en América Latina, en el resto del mundo, y nadie creía que sería tan rápido el acercamiento. Y sucedió. Por eso, felicité al presidente Santos, por restablecer la normalidad de las relaciones entre Colombia y Venezuela, que es bueno para ambos países y bueno para la Unasur también.
Presidente, hay un fenómeno que identifica hoy a su país y al mío: la corrupción. En Brasil acaban de destituir a tres ministros, varios amigos suyos, por corrupción. ¿Por qué la corrupción está tan enquistada en naciones como la suya y la nuestra?
Primeramente, no procede la información de que tres ministros hayan sido destituidos por corrupción. El Ministro de Transportes no fue destituido por la presidenta Dilma; ella mandó a investigar a tres secretarios de ese ministerio y él, como senador de la República, simplemente salió del ministerio. El ministro Palocci no cometió jurídicamente un acto ilegal, de acuerdo con el Fiscal General de la República, y él también renunció, porque se cuestionaba si era legítimo haber ganado dinero cuando el ministro Jobim era diputado. Pero lo importante es que la corrupción solo aparece cuando existe democracia y se facilita la investigación. En Brasil tenemos una fiscalización importante. Nunca antes en la historia de Brasil se investigó tanto como se hace hoy y siempre digo que solamente se investigará a quien cometa errores.
Y si llegaran a pasar cosas...
Si acontecieran algunas cosas, ella tiene todo el derecho. No pueden suceder muchas cosas, solamente mejorar la vida del país. Mira, Brasil descubrió en la capa presal petróleo, es un país que será la sede los Juegos Olímpicos del 2016, del Mundial del 2014, un país que tiene 965.000 millones de reales en inversiones en infraestructura para los próximos cuatro años, un país que ha anunciado dos millones de viviendas para los pobres, un país que será la quinta economía del mundo en el 2016, un país que consiguió en ocho años elevar o ascender a 40 millones de brasileños a la clase media, sacar 28 millones de personas de la miseria absoluta, construir 14 nuevas universidades generales,
214 escuelas técnicas...
Una de las cosas que el mundo le reconoce como su gran conquista de gobierno es la lucha contra la pobreza, el hambre y la miseria. En estos días, en Colombia, usted ha dicho que la nutrición infantil y el cuidado de lo niños son la base para luchar contra la desigualdad social y el hambre y la pobreza. ¿Cómo es su tesis, Presidente?
Creo que nosotros, que gobernamos una ciudad, una provincia o un país, cuando nos ponemos a discutir el presupuesto, tenemos que poner el dinero de la comida de los niños en primer lugar. Y después podremos discutir el Ejército, las obras públicas, los salarios de los empleados...
El primer tema es cómo vamos a resolver el problema de alimentación de los niños, porque ellos no pertenecen a sindicatos ni participan en ninguna iglesia ni hacen protestas. Solamente lloran. Así que nosotros, como gobernantes, necesitamos gobernar con el corazón y menos con la mente. Muchas veces es mejor ceder a las presiones de silencio de un niño que a los gritos de los ricos, que no necesitan dinero prestado. Yo puedo afirmar, después de ocho años, que es posible erradicar el hambre en el mundo. Tenemos competencia. En lo que se refiere a producción, tenemos tierras, tecnología, necesitamos solamente hacer que esta comida, que esos alimentos lleguen a la boca de los que lo necesitan.
Usted hizo eso en su gobierno, pero, ¿por qué invirtió tanto dinero en armamentismo?
En Brasil, era necesario crear un porcentaje de la venta de armas para, precisamente, combatir el hambre. Es la forma más honesta de prohibir la venta de armas: sacando parte del dinero para ocuparse del combate al hambre. Sin embargo, no todos los gobernantes del mundo se preocupan por el hambre. En Europa, por ejemplo, no se preocupan si hay un niño en Colombia con hambre, o en Brasil, o en África.
Nosotros tenemos que preocuparnos y creo que América del Sur ha evolucionado bastante; ha habido una evolución extraordinaria, tanto en la integración política, como en el combate a la pobreza. Y creo que en una década más acabaremos con el hambre de una vez por todas en nuestra querida América del Sur.
En entrega de Premios de Fundación Éxito
"Yo comí pan, por primera vez, cuando tenía 7 años". Esa fue la primera frase que ayer pronunció el ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en entrega de los Premios a la Nutrición Infantil, que cada año otorga la Fundación Éxito. En su emotivo y en parte improvisado discurso, que duró 55 minutos, Lula, de visita en Colombia, expuso la filosofía de su programa 'Hambre Cero' y explicó por qué cree que la prioridad de todos los gobernantes debería ser la erradicación del hambre.Yamid Amat
Especial para EL TIEMPO





