No cesa práctica de abortos ilegales en el país: van 400 mil este año
Por: REDACCIÓN EL TIEMPO | 8:44 p.m. | 08 de Octubre del 2011
67 por ciento de los embarazos en Colombia no son planeados y, según Profamilia, más del 50 por ciento son no deseados.
Foto: FotoaliaLa realidad sigue ganándole la partida a las normas y a la pelea moral que desata el tema.
Mientras en el Congreso se tramita una ley, impulsada por el Partido Conservador, para volver a penalizar el aborto en Colombia, y pese a que existe una sentencia de la Corte Constitucional, la C-355 del 2006, que permite su práctica en caso de malformación del feto inviable con la vida, peligro de muerte de la madre y violación, la realidad sigue ganándole la partida a las normas y a la pelea moral.
Esto demuestra el informe 'Embarazo no deseado y aborto inducido en Colombia', del Instituto Guttmacher de Nueva York y la Fundación Oriéntame, que eligió a Pereira como la primera ciudad, luego de la capital, para poner a circular estadísticas del tema.
En el 2008, casi 400.000 mujeres se practicaron un aborto, 99 por ciento de los casos de manera ilegal. Mientras en España al año se realizan 200.000 interrupciones voluntarias del embarazo (IVE) legales y registradas, acá en Colombia esta cifra solo alcanzó 322.
El problema es que las cifras no coinciden. Mientras para la Procuraduría General -abiertamente en contra del aborto- se practicaron del 2006 al 2009 649 procedimientos, tan solo los datos del 2009 de la IPS Oriéntame superan esta cifra: ese año fueron 794 las interrupciones, y en esta entidad, desde el 2006, se han practicado 2.991 abortos.
Según el informe, si bien la zona central, en donde está inscrita Pereira, es una de las regiones con menor tasa de abortos del país (24 por 1.000 mujeres, frente a un promedio de 39 -ver gráfico-), "es en esta región, junto con la Atlántica, donde existen menos entidades prestadoras del servicio de aborto legal", según explica Cristina Villarreal, directora de Oriéntame, coautora de la investigación.
Agrega que el panorama es grave en el país. Solo 10 por ciento de las instituciones públicas y 12 por ciento de las privadas reconocen practicar abortos. Sus razones principales: 55 por ciento dice que por falta de infraestructura; 29, por falta de demanda, y 14, por falta de personal calificado y objeción de conciencia de parte del cuerpo médico.
Pero lo cierto es que las mujeres harán hasta lo imposible si desean abortar. Por eso, quienes defienden su práctica lo hacen para que se haga en condiciones de salud y legalidad que eviten al máximo la probabilidad de muerte de la mujer. Según la OMS, en África, en donde el aborto es restrictivo, murieron en el 2008 29.000 mujeres, mientras en Europa, donde es legal, bajó esta cifra a 90.
EL TIEMPO habló con una joven que fue violada en Pereira y a la que le fue practicado un aborto en su semana 20 de gestación. "Con o sin ley, lo habría hecho", aseguró.
Abortos inseguros
Cristina Villarreal, investigadora
¿Cuáles son los métodos más inseguros para abortar en Colombia?
Según los datos, el aborto cada día es más seguro, pero las formas inseguras son los métodos autoinducidos por las mujeres, las hierbas, los ganchos o las agujas de tejer.
¿Sucede con frecuencia?
Cada vez menos. La mortalidad materna por aborto disminuyó de un 16 por ciento a un 9 por ciento en Colombia, en el 2007.
¿Cuál es el porcentaje de aborto en el país en relación con América Latina?
Colombia tiene una tasa de aborto alta, ya que en América Latina y el Caribe es de 31 mujeres por cada 100, mientras en Colombia es de 39 por cada 100.
¿Las mujeres que no desean tener un hijo harán lo que sea por no tenerlo, legal o ilegalmente?
Sabemos que eso es así. Las mujeres exponen hasta su vida, por eso la mortalidad materna por aborto también existe.
'No quería tener un hijo de la violación, y aborté'
Verónica, 19 años.
Era 21 de enero, como a las 9:30 de la noche. Estaba caminando por mi barrio, Villa Elisa, cuando dos tipos me agarraron por detrás, me doparon y al despertarme vi que se estaban vistiendo, pero me hice la dormida. Regresé a mi casa, me duché, no dije una sola palabra y me acosté a llorar, por meses. Estaba deprimida y, además, me salieron unos hongos en los senos, que dolían, pero preferí callar. Supe del embarazo, pero no supe qué hacer. No quería por nada del mundo tener un hijo de la violación. A los cuatro meses y medio, les conté la verdad a uno de mis hermanos y a mi mamá. Ella habló con una señora que conocía la Fundación Apóyame. Allá me dijeron que tenía que recibir atención especializada porque tenía 20 semanas de gestación y que debía poner un denuncio de violación en la estación de Policía. Lo hice.
Primero fui a un hospital de primer nivel y allá, luego de ver mi estado de anemia (peso 40 kilos), me dijeron que no me podían atender. Me hicieron regresar a otra inspección de Policía para que me dieran una autorización para abortar (eso no es legal), y allá la mujer que me atendió me humilló. Gracias a la intervención de un médico, me remitieron al Hospital San Jorge, en donde estuve una semana, pues no me daban razón de nada. Me instalaron en la sala de maternidad, fue terrible. Aunque los médicos me querían ayudar, varias enfermeras me chuzaban con violencia para sacarme la sangre. Les estorbaba mi presencia. Finalmente, un jueves, el médico me introdujo unas pastas que me dolieron mucho, por lo cual debieron inyectarme para controlar el dolor. El feto debía salir hacia las 2 de la mañana, seguramente muerto. Pero se adelantó a las 6 de la tarde. Cuando fui al baño, salió expulsado, muerto. Me lo pusieron sobre la cama, a mi lado. "Quítenme eso", les suplicaba yo. Fue una pesadilla de 15 minutos que hizo que no quisiera más que morirme.
REDACCIÓN EL TIEMPO





