La sociedad monógama que predica, pero...
Por: REDACCIÓN ELTIEMPO.COM |
Expertos consideran que el modelo de 'pareja abierta' que promueven algunos no es viable.
Foto: FotoliaLa dificultad para ser fiel cuestiona el modelo de unión tradicional. ¿Habrá uno mejor?
En diciembre de 1994, cuando el Santo cachón, de los Embajadores Vallenatos, era el hit del momento, un titular puso a temblar a muchos colombianos: 'Podría haber cárcel para los infieles'. En el país se armó tal revuelo que el entonces magistrado de la Corte Constitucional Vladimiro Naranjo tuvo que salir a aclarar que se había tratado de la mala interpretación de un fallo. "Si se penalizara la infidelidad conyugal en Colombia, las cárceles no darían abasto", dijo Naranjo, para zanjar la polémica. Y la gente siguió gozando de la pegajosa canción.
Hoy, el panorama no es muy distinto al de hace 20 años. Los infieles son mayoría en una sociedad que, sin embargo, sigue censurando a quienes la practican. Aunque algunas cosas sí han cambiado; la mujer, por ejemplo, empieza a admitir sus infidelidades más abiertamente, algo entendible en un país en el que hasta 1930 el Código Penal contemplaba la figura de la legítima defensa del honor sexual, según la cual un esposo podía obtener una rebaja de la pena si asesinaba a su mujer tras encontrarla con otro.
"Muchas seguirán sin reconocerlo, incluso bajo el más estricto anonimato, pero está claro que en un contexto de vinculación de la mujer al mercado laboral y de mayor independencia económica, ella está más dispuesta a buscar buen sexo afuera, si no lo tiene en casa", afirma la sexóloga bogotana Martha Mejía.
Pero si tanto para ellos como para ellas guardar el sexto mandamiento es tan complicado, ¿se puede hablar de una crisis de la pareja monógama? En este espinoso punto los expertos no se ponen de acuerdo. La escritora y periodista argentina Alicia Gallotti, autora del libro Soy infiel, ¿y tú?, que recoge los testimonios de personas con parejas estables pero que se confiesan infieles, considera que las encuestas reflejan una realidad cada vez más tozuda: "La pareja, tal y como la hemos conocido, hace agua (...). "No se trata del amor, se trata del sexo. Y aunque nos cueste aceptarlo, hay instituciones como el matrimonio que, a la larga, van a sufrir modificaciones", asegura Gallotti.
Menos uniones, más divorcios
En Colombia hay cifras que respaldarían esta tesis. La Registraduría reveló hace poco que el año pasado fueron inscritos 63.926 matrimonios, menos de la mitad de los registrados en todo el 2010 y 95.000 menos que en 1995. A la caída de las uniones se suma el aumento de los divorcios, que, según la Superintendencia de Notariado y Registro, se incrementaron en más de 2.000 casos entre el 2009 y el 2011. Y un dato clave: la infidelidad es, junto al maltrato y el alcoholismo, una de las razones más frecuentes de divorcio.
Pero los defensores de un cambio en el paradigma de la pareja no hablan necesariamente de su disolución, sino más bien de un modelo en el que la fidelidad afectiva tenga más peso. "La infidelidad no implica la destrucción automática de la pareja. Paradójicamente, puede consolidarla. Mi conclusión es que habría que redefinirla", declaró al diario El País de España la antropóloga social de la Universidad de Nueva York Judith Stacey, para quien tanto la monogamia como la "infidelidad pactada" son opciones válidas, si hay acuerdo mutuo.
No obstante, la idea de pasarse la vida de flor en flor -lo que algunos estudiosos de la sexualidad comienzan a llamar 'monogamia en serie'- tiene sus inconvenientes, a juicio de algunos expertos. "Pensar en matrimonios abiertos o en cambiar de pareja cada mes tampoco es viable, ya que a todos, en el fondo, nos gusta esa sensación de exclusividad y de ser importantes para alguien", explica la terapeuta de pareja Evelyn Peckel, coautora del libro Infidelidad, pesadilla y pasión, que relata cómo han vivido hombres y mujeres la experiencia de poner o de que les pongan 'cachos', y para quien la infidelidad pasa "facturas impagables" a las parejas.
También hay razones biológicas y sociológicas: "El ser humano, por naturaleza, busca perpetuarse, tener descendencia, dejar una herencia... Y el matrimonio y la pareja monógama, con todos sus problemas, siguen siendo los modelos que más se adaptan a esa necesidad de nuestra especie -agrega Peckel-. No sé si la respuesta sea la fidelidad, pero está claro que en las relaciones de pareja, como en la vida en general, no se puede tener todo".
Así lo refleja también el libro El amanecer del sexo, uno de los clásicos contemporáneos sobre sexualidad humana, que concluye: "Ir de pareja en pareja, a medida que se agota la pasión sexual, no es la solución, pues nos sitúa en un archipiélago de fracaso: islas aisladas de felicidad transitoria en un frío y oscuro mar de desencanto".
Los infieles de la era 2.0
"La infidelidad ha existido siempre, pero nunca en tal estado de agitación. El responsable, Internet". La frase, pronunciada hace poco por un teórico francés, parece reflejar una tendencia: las redes sociales, los teléfonos móviles y la mensajería instantánea han hecho más fácil pactar relaciones infieles.
"Una de las razones para ello es que los nuevos medios generan el 'efecto desinhibición' -explica Josué González, especialista español en estrategia digital-. Esto nos lleva a decir cosas en la red que en la vida real no diríamos".
Algunas compañías, incluso, han encontrado un nicho en esta tendencia. La red social europea gleedon.com, por ejemplo, que pone en contacto a usuarios que deseen tener una relación extraconyugal, alcanza ya los 600.000 suscriptores.
En Colombia, el tema también causa furor. El pasado 3 de junio, justo un mes después de que llegó ashleymadison.com, otra web de contactos para infieles, la empresa informó que cada 40 segundos se registraba un colombiano en ese portal, la segunda cifra más alta de inscritos, después de EE. UU.
Pero si por un lado suben los niveles de desinhibición para 'ligar', por el otro aumentan también los riesgos de ser descubierto. De acuerdo con la Academia Americana de Abogados Matrimoniales (AAML, su sigla en inglés), Facebook tiene la distinción de ser el líder indiscutible de las pruebas 'reina' de infidelidades en los procesos de divorcio.
En el 66 por ciento de los casos se citó a esa red social como la fuente primaria de evidencia de un engaño, seguida por MySpace (15 por ciento) y Twitter (5 por ciento). Otras redes sociales figuran con un 14 por ciento.
Pero más allá de si es algo benéfico o no, los 'cibercuernos' son un fenómeno al que tendrá que acostumbrarse la sociedad del futuro. En el libro In Bed with the Web, Internet et le nouvel adultère (En la cama con la web, Internet y el nuevo adulterio), sus autores, Loick Roch y Yannick Chatelain, pronostican que si actualmente 1 de cada 20 relaciones comienza en la red, en dos años la cifra será de 1 de cada 10, y en 5 años, 1 de cada 5.


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