'The Lab', donde cada cliente elige las esencias de su perfume
Por: REDACCIÓN VIDA DE HOY |
Mario Galindo, de The Lab, cobra 150 mil pesos por el perfume.
Foto: Juan Carlos Quintero/EL TIEMPOMario Galindo es el creador y ofrece Un aroma único, de acuerdo con su personalidad.
Si no fuera por el café molido, el olfato armaría un revuelto terrible de aromas en la cabeza. Pero el olor de este grano se encarga de limpiar la nariz para poder hacer ese recorrido por cerca de 30 esencias naturales que emprende un cliente de The Lab para diseñar un perfume único y a su gusto.
El interesado en tener una fragancia propia, que se fije bien a su piel y que permanezca en su cuerpo durante todo el día, escoge una primera tanda de aromas. "Normalmente eligen unas diez fragancias entre maderas, flores, cítricos y frutas, que son las principales familias olfativas. Luego hacen otro filtro y se quedan con una de cada familia, y con ellas hacemos varios experimentos mezclándolas en diferentes proporciones, para que finalmente escojan una", explica Mario Galindo, quien montó este negocio de diseñar fragancias a gusto propio en su Cali natal.
El recorrido por los aromas es muy variado. Puede comenzar con uno de mandarina siciliana, pasar a un palo santo, ir a un jazmín, llegar a una gardenia musk, para luego avanzar a una posidonia y seguir con una applewood. En ese momento puede aparecer un lirio o un loto, dar paso a un cedro o pomelorosa. Y así sigue la lista.
Una vez se ha seleccionado el perfume, se hace la prueba en la piel, que es el toque definitivo, para saber si la acepta o no el cuerpo. "Con la fragancia escogida hacemos el perfume. El usuario se pone guantes y bata para hacer la mezcla, ponerle alcohol, un fijador y un color. Sellamos el embase y etiquetamos con el nombre que también haya elegido el cliente", comenta Galindo, quien aclara que no se utilizan químicos, lo cual favorece a aquellos que tienen problemas de piel o alergias.
La composición de ese perfume queda registrada en el computador para cuando el cliente quiera volverla a pedir o por si la quiere usar en otros productos como un jabón, una crema o un detergente suave para su ropa íntima.
"Elaborar su propia fragancia es una vivencia experiencial, un proceso que puede durar entre una hora y media y dos hasta que sale de la tienda con su frasco", dice este hombre que montó el negocio hace ocho meses.
Sobre fragancias aprendió desde adolescente, cuando vendía perfumes que un conocido traía de Panamá, pero luego, un amigo bumangués en EE. UU., cuyo abuelo francés hacía perfumes, le enseñó lo demás. Así fue como abandonó su carrera de piloto.
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