Preste atención al exceso de autoridad en las aulas
Por: REDACCIÓN VIDA DE HOY |
En ningún caso debe haber castigo físico.
Foto: FotoliaExpertos brindan claves para identificar si un profesor se está convirtiendo en un tirano.
Como muchos de sus colegas, Diana Cárdenas, del colegio Fanny Mikey, en la capital del país, tiene que invertir buena parte de la jornada en formar a sus pupilos en valores y hábitos tan simples como saludar y dar las gracias. Parece fácil. Pero, ¿cómo distinguir entre ese rol de mando casi paterno que están asumiendo los docentes y el exceso de autoridad en las aulas?
En un medio en el que el 15 por ciento de los estudiantes de colegio dicen haberse sentido agredidos por profesores, según las últimas cifras de la Secretaría de Educación de Bogotá, los maestros se quejan a su vez de que los estudiantes no los respetan, porque no tienen patrones de autoridad en casa.
Entre los expertos hay consenso sobre mandamientos como que un profesor jamás debe salirse de casillas o infligir castigos físicos. Pero hay aspectos más sutiles, como la forma en que el maestro se gana el respeto.
"Cuando uno tiene el papel social de formar, el primer compromiso es hacerlo con respeto, considerando al otro como persona, no como subalterno", explica Rosa Julia Guzmán, directora de la Maestría en Pedagogía de la Universidad de la Sabana. Por eso, un buen educador tiene que evitar a toda costa conductas la burla y los apodos. Esteban Ocampo, de la Facultad de Educación de la Javeriana, dice que son, en últimas, los alumnos los que le confieren la autoridad al profesor, cuando "no lo ven como una figura que solamente manda, sino también como un ser que acompaña, que reconoce al otro, que razona, dialoga y argumenta con criterio".
Una de las claves es que haya acuerdos de convivencia entre maestro y estudiantes, dice el subsecretario de Educación de Bogotá, Juan Carlos Bayona. Por ejemplo, que el niño que no comparta los juguetes un día tenga que encargarse de repartirlos durante una semana. En lo posible, los padres deben conocer estos convenios.
El trato incide en resultado
La subdirectora de análisis y divulgación del Icfes, Isabel Fernandes, asegura que, "cuando hay una autoridad ajustada a reglas de convivencia, pactadas entre docentes y estudiantes, se alcanzan mejores resultados en las pruebas".
Las claves de un mando pedagógico bien ejercido
Buscar un punto de contacto entre lo que se debe enseñar y las vidas de los alumnos.
Establecer qué tipo de actividades y temas pueden motivarlos.
Reconocer que están en formación y darle más importancia al proceso que a los resultados.
Imponer castigos ya pactados, que hagan concientizar al estudiante sobre cómo su acción afecta a otros.
Ser coherente con lo que dice y hace: predicar y aplicar.
No sancionar según el estado de ánimo que esté atravesando y, antes de corregir, preguntar por qué el infractor actuó así.
Cinco pecados capitalesInfidencia: Tratar públicamente asuntos sobre la conducta de un niño. Eso se hace en forma privada.
Desmesura: Exigirles a los alumnos por encima de sus capacidades.
Egocentrismo: Sentirse superior o creer que se las sabe todas.
Desinterés: Desconocer los saberes previos de los estudiantes o sus visiones particulares del mundo.
Cizaña: Hacer comentarios que puedan llevar a sus alumnos a desconfiar o a maltratar a uno de ellos.
REDACCIÓN VIDA DE HOY
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