El Milagroso de los vallecaucanos
Por: EL TIEMPO | 11:40 p.m. | 23 de Diciembre del 2011
Sí hay un lugar donde la fe católica palpita es en el Santuario del Señor de Los Milagros de Buga
Este santuario cada año recibe a 3,5 millones de feligreses. Vea las mejores imágenes de la procesión en el Santuario de Buga.
"Aquí siempre hay confesiones. Los domingos y los días de fiesta son entre 35 y 40 horas seguidas de confesiones y nueve eucaristías al día", dice el padre Rafael Prada, director de la Basílica de Buga.
La mayor concentración de devotos se registra en enero, en Semana Santa, en junio y en septiembre, cuando la Basílica se queda pequeña y hay que recurrir a las misas campales.
Son cerca de 30.000 personas las que se congregan a lo largo de la plazoleta de Lourdes para escuchar la misa. Pero es en septiembre, durante las rogativas que se programan cada siete años, cuando la plazoleta se queda pequeña y la romería se toma toda la avenida del Milagroso, la que conduce a la Basílica.
A las rogativas los vallecaucanos llegan a pie, provenientes de los 42 municipios del departamento, caminan toda la noche para poder ver al Milagroso, porque solo desciende de la Basílica cada siete años, es la única oportunidad de tocarlo y de ver la imagen original de 80 metros de largo por 33 de alto.
"Han intentado sacarlo otras veces, pero no se deja, se pone muy pesado. Solo se puede bajar durante las rogativas", cuenta Patricia Herrera, bugueña.
No hay domingo donde no se encuentren extranjeros, la mayoría provenientes de México, Argentina, Panamá, El Salvador y Ecuador, pero los que más llegan a pagar promesas son los paisas y los bogotanos.
Pero el número de fieles sigue incrementándose. Los padres redentoristas dejaron este año siete réplicas del Milagroso en distintos lugares del país para que se animen y vayan a Buga a venerar la imagen original.
Frente a la Basílica está el Museo del Milagroso en cuyas paredes se ven 7.000 placas que dan testimonio de los milagros recibidos. Se puede ver el cuchillo con el que un loco atentó contra un sacerdote mientras celebraba la misa. Antes de que alcanzara a ejecutar su acción, el cuchillo se partió en tres pedazos.
También está el machete con el que un hombre golpeó la imagen del Señor de los Milagros.
Entre las placas está el testimonio de Juan Manuel Montero, quien sufrió meningitis por neumococo a los 17 meses de vida que le comprometieron sus órganos vitales y según los médicos, no se salvaría. Pero su mamá se encomendó al Milagroso y el pequeño se salvó.
Otro testimonio de fe lo da el propio director de la Basílica. Dice que cuida su alimentación y que hace ejercicio, por eso le sorprendió cuando tuvo que ser intervenido a corazón abierto y le instalaron tres 'by pass', pero sobrevivió.
"Dejan muchas cartas sobre los milagros, pero no dejamos que la gente hable en público a través del micrófono porque no se podría contener el flujo de feligreses. El principal milagro no es el físico, sino la conversión del corazón", dice el padre Prada.
Alrededor de la imagen del Milagroso que se le apareció a una indígena que lavaba ropa a orillas del río Guadalajara, cuando corría el siglo XVI, se mueven 250 establecimientos comerciales dedicados solo a la venta de elementos religiosos y que generan 1.000 empleos directos. Sin contar las 1.000 microempresas dedicadas a la elaboración de escapularios, crucifijos, llaveros, camándulas, manillas y gargantillas con la imagen del Milagroso y de todos los santos.
EL TIEMPO
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