Los escritores del futuro se pueden forman desde pequeños en el hogar
Por: ANDREA LINARES GÓMEZ | 4:18 p.m. | 11 de Febrero del 2012
Manuel Pachón, 11 años, es uno de los ganadores del Concurso Nacional de Cuento.
Foto: Claudia Rubio / EL TIEMPOLa oralidad y la lectura en voz alta ayudan a convertir a sus hijos en pequeños autores.
Una cosedora, una perforadora y unos clips inspiraron Pepelino, un cuento sobre las aventuras de una figura de papel a bordo de una nave espacial. Éste se embarca en una exploración del cosmos de la mano de Fernando, un niño enamorado de la astronomía.
Lo particular de esta creación narrativa, que cobró vida en la imaginación de Daniel Huertas, de 11 años, igualmente apasionado con el universo, es que fue seleccionada como una de las 35 mejores historias en el Quinto Concurso Nacional de Cuento, del Ministerio de Educación. (Vea más sobre literatura infantil)
"Decidí convertir al papel en héroe", dice Daniel que cuenta que escribir su historia fue una experiencia mágica. Cada detalle que agregaba era como saborear su postre favorito: no podía detenerse, pues imaginaba que todo sucedía en la vida real.
Daniel devora las historias de aventura y de ficción. No en vano Carl Sagan es uno de sus autores más queridos. Y aunque en su caso ese apego a la lectura se refleja en sus escritos, varias de las historias que otros escolares enviaron al concurso mostraban un léxico limitado y ausencia de situaciones de complejidad, señala Blanca González, directora del centro de escritura de la Universidad Javeriana y uno de los jurados.
"Los niños son lectores y escritores por naturaleza, pero hay un desarrollo de la oralidad que parece saltarse en las aulas antes de llegar al proceso de escritura, y el cual es necesario explorar con ellos", afirma. La oralidad y la lectura en voz alta, enfatiza, hacen que el cerebro de los niños se acomode a la complejidad de un discurso y esto se refleja en el lenguaje escrito.
Pero además, agrega, existe una práctica 'neurótica' para acercar a los niños a la escritura: las planas, una 'entrada infeliz' que los limita a los grafos (esos primeros símbolos que escriben), que muchas veces no significan nada.
Por eso, acota Mónica López, directora de calidad del Ministerio, es clave enseñarles que leer no es aburrido ni es solo estudiar. También es una actividad útil y divertida.
En su cuento Andrés y el paraguas, Santiago Londoño, de 14 años, otro de los ganadores y quien desde pequeño lee por placer, habla de las burlas que la sombrilla de su abuelo provocaba cada vez que la llevaba al colegio.
"En mi historia decidí convertirla en espada, en bastón, en tienda de campaña... Los niños que se burlaban del paraguas terminaron aplaudiéndolo y, al final del día, cuando llueve, demuestra su utilidad: salvar a un amigo que está bajo el agua", dice Santiago.
Alcances reales de no leer
A los alumnos les es difícil reconocer la información que no está explícita y relacionar contenidos de diferentes textos, para hacer inferencias e identificar argumentos.
Un buen desempeño en la lectura, dice el Icfes, se asocia con leer una variedad de textos, disfrutarlos, manejar bien las prácticas de lectura y tener la capacidad de resumirlos con sus propias palabras.
¿Cómo favorecer los textos creativos?
1. Cree historias y permítales a los niños continuarlas y proponer diferentes enfoques y desenlaces.
2. Enséñeles a usar estructuras, no solo de ficción o narrativas. Así aprenden a escribir para todas las asignaturas.
3. Acerque a los niños a la escritura a través de ejercicios planeados, eso produce mejores composiciones.
4. Orientar, sugerir y corregirles durante su proceso de escritura los anima a seguir creando y a mejorar su léxico.
5. Genere ejercicios concretos: lectura oral de los textos, preguntas que los desafíen y, luego, potencie la producción.
6. Permítales revisar, mejorar y transformar cuanto quieran sus producciones. Lo ideal es que escriban muchas veces.
7. Deles libertad para jugar con las palabras; que haya dobles sentidos. Lo importante del cuento no es qué se dice, sino cómo se dice, cómo contarlo.
8. Eche mano de diversas lecturas: un buen texto de Charles Dickens o de un autor contemporáneo les puede enseñar mucho más en la creación literaria.
9. La creación narrativa no es algo divino: los escritores se hacen porque leen a otros escritores. Incúlqueles el amor por la lectura.
ANDREA LINARES GÓMEZ
Redactora de Vida de Hoy
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