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Los ciclones golpean cada vez más en Colombia

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Los ciclones nos golpean cada vez más

El vendaval que el pasado junio azotó el municipio de Sabanalarga dejó unos mil damnificados.

La temporada de huracanes en Centroamérica y EE. UU. desató una ola de vendavales en el país.

Hace casi un mes, el Ideam anunció la llegada de la temporada de huracanes al Caribe. Pocos atendieron el llamado, porque siempre se ha pensado que esa alerta solo debe interesarles a países centroamericanos o a los habitantes de las costas de Estados Unidos, donde estos fenómenos climáticos han hecho estragos durante años. Pero el que exista una temporada de ciclones en el Caribe, a muchos kilómetros de nuestras costas, ahora sí le compete a Colombia. Y mucho.

Muestra de ello es el creciente número de vendavales reportados en el territorio -ahora bautizados por muchos como los 'huracanes criollos'-, que han destruido techos, redes eléctricas, colegios y han tumbado árboles, postes de energía y antenas de televisión.

Posibles huracanes

Contrario a lo que muchos pensarían, estas ráfagas de viento no son consecuencia del cambio climático. En realidad, se producen cuando ondas tropicales que son impulsadas por los vientos alisios, en lugar de seguir hacia el mar Caribe o el golfo de México, se desvían hacia el continente. Esas ondas tropicales, en sus formas más simples, crean vendavales, pero cuando llegan al mar y toman fuerza, dan lugar a depresiones tropicales, tormentas tropicales o finalmente huracanes que pueden llegar a ser muy peligrosos y destructivos, como el Katrina, que en 2005 dejó pérdidas por 89.000 millones de dólares.

Desde el pasado marzo las ondas tropicales han empujado vendavales en 102 municipios colombianos de 24 departamentos, y ya causaron daños en al menos 234 viviendas, 4 centros de salud y 25 centros educativos. En esas poblaciones cuatro personas murieron y otras 262 han quedado heridas. Ya son en total 9.506 familias afectadas por este fenómeno climático.

Junio ha sido un mes intenso, con 71 vendavales, casi dos diarios, según la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo, y precisamente durante una temporada en la que las lluvias dan cierta tregua en la Costa y la zona Andina y dan paso a un 'veranillo' que podría extenderse por al menos 30 días más. El Gobierno ha destinado más de 4.000 millones de pesos para ayudar a las personas damnificadas.

Un muerto y cien heridos

El vendaval más reciente se reportó el lunes pasado, en Sucre. Destechó la iglesia del municipio de San Benito Abad y el centro de salud, que estaba en remodelación. El más fuerte se sintió en Sabanalarga (Atlántico), el primero de junio, donde uno de sus habitantes murió y 120 quedaron lesionados. A comienzos de esta semana, otra de sus víctimas fue Buenaventura (Valle), donde un violento ventarrón, combinado con una tempestad, se ensañó con el corregimiento de Zacarías y derribó árboles de hasta un metro de diámetro.

La caída de uno de estos le produjo la muerte a una persona. Rogelio Valencia, campesino de la zona, dijo que perdió parte del techo de su casa. También contó que vio volar los de una decena de casas vecinas. Además, el colegio Atanasio Girardot de la localidad quedó averiado en un 70 por ciento.

No solo el Valle del Cauca ha soportado emergencias. Atlántico, Chocó, Córdoba, Sucre y Nariño son otros de los departamentos perjudicados. Tampoco se salvaron municipios del interior. Gachalá y Pasca (Cundinamarca), Tesalia (Huila), Balboa (Cauca), Santa Rosa de Cabal (Risaralda), al igual que Muzo y Puerto Boyacá (Boyacá), a cientos de kilómetros del litoral, reportaron emergencias en las últimas horas.

Los vendavales están ocurriendo en momentos en que el Ideam ha anunciado un aumento en la sensación de calor en las zonas Andina y Caribe, pero sin que se haya descartado que en esas mismas regiones se presenten lluvias esporádicas.

La alerta sobre los vendavales se mantendrá hasta noviembre. Sin embargo, irónicamente, tendrían en el temido fenómeno del Niño, que bajaría la intensidad de las lluvias desde septiembre, a un enemigo que los neutralizaría. Con una sequía como la que podría presentarse a raíz de la presencia en el país de ese fenómeno, y que podría extenderse hasta febrero del 2013 (hay un 65% de probabilidades de que ocurra), los vendavales decaerían. Sin embrago, esto no quiere decir que vayan a desaparecer. Hay que tener en cuenta que en el 2011, entre agosto y diciembre, se presentaron 88 de estos.

Peligrosos en días calurosos y soleados

María Teresa Martínez, subdirectora de meteorología del Ideam, le explicó a EL TIEMPO que los vendavales son frecuentes en días muy calurosos y soleados que, de manera abrupta, son interrumpidos después del mediodía por la presencia de nubes de gran tamaño que traen lluvias (cúmulus limbus) y que se convierten en el combustible de esas fuertes corrientes de viento.

JAVIER SILVA HERRERA
Redacción Vida de Hoy

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