Un restaurante de comida oriental anunció que el crustáceo no terminará sus días hervido en una cacerola sino libre en el Océano Atlántico.
Craig es una langosta que el restaurante Halu de Brookly pensaba exhibir a sus clientes en un acuario, pero sus dueños anunciaron que cambiaron de opinión y que aceptan que sea trasladada a Maine (noreste) y liberada en el mar.
"Felicitaciones a Halu por permitir que Craig viva el resto de sus días en su hábitat nativo", dijo Ingrid Newkirk, presidente de la asociación Gente para el Tratamiento Etico de los Animales (PETA, por sus siglas en inglés).
PETA encabeza una campaña destinada a liberar langostas en los restaurantes y evitarles terminar siendo arrojadas vivas a una cacerola de agua hirviendo.
Las langostas disponen de un "sistema nervioso sofisticado" y sienten "un gran dolor" cuando se las cocina vivas, según Jaren Horsley, zoólogo especialista de los invertebrados.
Nueva York
AFP
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