Foto: Archivo particular
La soya es uno de los cultivos más importantes en el mundo, ocupando 58,6 millones de hectáreas, es decir, el 57 % de la superficie mundial de cultivos transgénicos, seguida por el maíz.
La investigadora francesa Marie Monique Robin, aseguró que se debe defender el uso de semillas y cultivos nativos e impedir que sean contaminados por plantas modificadas genéticamente.
La autora del libro 'El mundo según Monsanto', en el que critica las actividades de la multinacional estadounidense que acapara el comercio mundial de semillas transgénicas, participó en el seminario 'Semillas de diversidad vs Transgénicos', que comenzó desde el 28 de enero en Lima.
En la charla inaugural del encuentro, la periodista apuntó que la preservación del uso de los cultivos biológicos tradicionales, libres de modificaciones y de patentes que puedan regular su uso, es la forma de luchar contra las empresas que cabildean en favor de la expansión de los transgénicos.
Robin advirtió que las multinacionales que producen transgénicos, como Monsanto, pretenden controlar "toda la cadena alimentaria del planeta a través de sus semillas patentadas".
En ese sentido, alertó de que una de sus estrategias para penetrar en los países que no permiten su cultivo es esperar a que estos contaminen el terreno a través de la polinización originada en un país vecino y que los gobiernos se vean obligados a autorizar su uso.
Perú debate desde hace meses autorizar o no el cultivo de semillas genéticamente modificadas en el país.
La creación de un reglamento sobre el uso de biotecnología generó enfrentamientos incluso en el seno del Gobierno, entre los funcionarios que sostienen que los transgénicos aumentarán la productividad agraria y los que creen que dañarán el acervo natural peruano.
El ministro de Ambiente de Perú, Antonio Brack, el principal adversario de la entrada de los transgénicos en el seno del Gobierno, señaló durante la presentación del seminario que en ese debate su país "se juega su futuro, su identidad cultural y su competitividad".
"Por el plato de lentejas" que ofrecen los productores de semillas transgénicas, Perú "no debe sacrificar la herencia del país", considerada como una de las reservas de la biodiversidad del planeta, subrayó Brack.
Las presiones que ejercen los productores de transgénicos para evitar el etiquetado diferenciado de estos productos obedece a "la impunidad organizada" que requieren estos productos para ser comercializados, señaló Robin.
El etiquetado es importante porque las modificaciones genéticas más destacadas que tienen los transgénicos son para hacerlos más efectivos para los plaguicidas y "nadie daría conscientemente a sus familias un producto insecticida", agregó.
Lima
EFE
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