Marzo 25 de 2008
El millonario negocio que mueve el medio ambiente
En cuatro años varias empresas podrían recibir unos 500 millones de dólares por producir biocombustibles, bajar la contaminación y explotar la biodiversidad.
El medio ambiente en Colombia dejó de ser solo un tema de pronósticos apocalípticos relacionados con el calentamiento global y se está transformando en una oportunidad para hacer mucho dinero.
En los próximos cuatro años, empresas públicas e inversionistas privados que les han apostado a la producción de biocombustibles a partir de la caña de azúcar y el aceite de palma; a la explotación sustentable de la biodiversidad y a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero podrían recibir más de un billón de pesos en ingresos (500 millones de dólares).
La cifra pone a este renglón de la economía a compartir el primer lugar en ingresos con la exportación de flores y con la comercialización de productos no tradicionales.
De paso, ubica a Colombia como uno de los países con mayor proyección internacional en este tema, al ser uno de los territorios con mayores recursos naturales del planeta.
En general son inversiones que oscilan entre los 5 y los 30 millones de dólares, pero que pueden recuperarse en aproximadamente dos años si los precios internacionales se mantienen estables. "Además, son una oportunidad para dejar de seguir contemplando nuestros recursos para aprovecharlos siendo al mismo tiempo sustentables", explicó Jairo Guerra, experto en el tema.
El análisis de este nuevo nicho de mercado será uno de los temas centrales de la Primera Feria Internacional de Medio Ambiente (FIMA) que comienza hoy en Corferias, en Bogotá, y que se prolongará hasta el sábado.
"De las 4 millones de hectáreas disponibles para sembrar caña y generar etanol solo aprovechamos 200 mil. Es tierra que podemos convertir en energía".
José Tobón, director de desarrollo tecnológico del Minagricultura.
"¿Se compensa el carbono perdido en la conversión de bosques para biocombustibles? Sorprendentemente la respuesta es no".
Joe Fargione, científico de Nature Conservancy.
Bajando la emisión de gases se alcanzan ganancias multimillonarias
Medio centenar de empresas nacionales esperan ganar 115 millones de dólares (unos 231 mil millones de pesos) en los próximos cuatro años bajando la emisión de gases del efecto invernadero como dióxido de carbono o metano.
Las empresas entran al negocio diseñando estrategias tecnológicas para reducir la polución que causan al usar combustibles fósiles.
Por cada tonelada de gas no emitida, la junta del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL) de la ONU les expide un Certificado de Reducción de Emisiones (CER), que pueden vender en el mercado internacional a un precio que oscila entre 8 y 15 dólares. Hoy, según el Grupo de Mitigación de Cambio Climático, hay 120 proyectos MDL avanzando en el país. Diecinueve de ellos, liderados por 17 firmas, buscan el aval de la ONU para vender los CER. Cuatro ya superaron ese paso y tienen los certificados en venta.
Uno de ellos es la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB), que tiene la central de Santa Ana, que produce 7 megavatios de energía sin usar diésel o carbón. Ya expidió 23.960 certificados con los que espera ingresos de 575 millones de pesos.
La meta es sacar 200 mil certificados más en los próximos 10 años para llegar a los 7 mil millones de pesos.
TransMilenio, por bajar emisiones, podrá vender 59.020 certificados. Eso le representará ingresos de 1.460 millones de pesos. Pero el objetivo es bajar 1.725 toneladas de gases para recibir 50 mil millones de pesos.
Gas Natural, por la sustitución de combustible fuel-oil por gas natural en 12 empresas del altiplano cundiboyacense, logró emitir 69.969 certificados (1.679 millones de pesos).
Empresas Públicas de Medellín (EPM) tiene dos proyectos: el Parque Eólico de Jepírachi (en La Guajira), que ha evitado la emisión de 48 mil toneladas de dióxido de carbono, y las centrales hidroeléctricas La Vuelta y La Herradura. Espera reducir 200 mil toneladas de gases y ganar 6 mil millones de pesos.
La biodiversidad, una mina de oro
La biodiversidad ya no es un recurso para contemplar sino una enorme oportunidad de negocios.
En el mundo, el biocomercio mueve, según cifras del Instituto Humboldt, más de 750 mil millones de dólares al año. En Colombia, las cifras son pequeñas pero crecen con fuerza. Ya existen más de 1.250 empresas dedicadas a esta actividad, el doble de las que había a comienzos del 2000, que movieron 130 millones de dólares en el 2007. Algunas tienen transacciones de 5 millones de pesos mensuales y otras alcanzan los 50 y 200 millones de pesos en activos.
Por ellas el país exporta mermeladas, quinua, borojó, arazá, escarabajos y ranas ornamentales, además de materias primas como pieles de babilla. También se manda al exterior guadua y caoba; aceites de limón, de naranja o de eucalipto, y plantas aromáticas o medicinales, como azafrán, cardamomo, laurel, anamú, sábila y vainilla.
El año pasado, la exportación de peces ornamentales dejó ingresos por 6 millones de dólares. Y por ventas de plantas medicinales entraron 17 millones de dólares. En el biocomercio también están el ecoturismo y los cosméticos orgánicos.
La mayoría de estos proyectos se concentran en Cundinamarca, Antioquia, Valle y Quindío y reciben financiación del Fondo de Biocomercio, que ha desembolsado más de 2.000 millones en créditos.
José Antonio Gómez, director del programa de Biocomercio del Humboldt, explicó que las flores, los follajes, las frutas nativas y las mieles que se desarrollan en Bolívar, Huila y Cauca son los negocios con mayor proyección. "Este es un campo que además de ser un negocio permite el cuidado de los recursos naturales", explicó Jairo Guerra, investigador del tema.
Del azúcar a los biocombustibles
Los ingenios del Cauca y del Valle, como Incauca, Providencia, Risaralda, Mayagüez y Manuelita, ya no solo producen azúcar para obtener utilidades. Ahora decidieron inclinarse por el negocio de los biocombustibles.
Esas compañías producen diariamente un millón 50 mil litros diarios de etanol a partir de caña de azúcar, que les permiten ingresos de 437 mil millones de pesos al año (218 millones de dólares aproximadamente). La demanda local asciende a un millón y medio de litros diarios.
El negocio es rentable porque el montaje de la tecnología para desarrollar el combustible requiere un capital de 30 millones de dólares, que se puede recuperar en menos de un año con precios básicos de 1.141 pesos el litro. Además, el Gobierno les da incentivos tributarios, como exención del IVA, del impuesto de renta por 10 años y la importación de los equipos libres de aranceles.
Sobre el biodiesel, que se produce a partir del aceite de palma, las cifras son más pequeñas aunque no despreciables.
La firma privada Oleoflores le apostó a una planta en el municipio de Codazzi (Cesar) que puede producir 170 mil litros diarios, que representan ingresos por 147 mil millones de pesos al año (unos 73 millones de dólares).
El próximo año la producción podría incrementarse a 900 mil litros diarios con la entrada en funcionamiento de tres plantas en Santa Marta y Facatativá. El auge de esta iniciativa se da en medio de una polémica mundial que pone contra la pared a los biocombustibles porque, dice un estudio de la organización Nature Conservancy, aumentan el precio de los productos de consumo.
Además, las emisiones de carbono que requiere ponerlos en marcha, al destruir grandes extensiones de terrenos, no compensa su supuesto beneficio ambiental.
JAVIER SILVA HERRERA
REDACCIÓN VIDA DE HOY
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