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Febrero 2 de 2008

El regreso de Caliwood

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Foto: Cortesía Yo soy otro
La nueva película de ficción del reconocido documentalista Óscar Campo, 'Yo soy otro', será estrenada en mayo próximo en el país.
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Marlon Moreno es uno de los protagonistas de 'Perro come perro', filme rodado en Cali.

Directores y miembros del grupo de Andrés Caicedo hablan sobre el apogeo del cine de esa ciudad.

Los primeros referentes de Jorge Navas y Andi Baiz, cineastas caleños menores de 40 años, fueron los directores fundadores del llamado 'Caliwood': Luis Ospina y Carlos Mayolo, que con su ideólogo, el escritor y cinéfilo Andrés Caicedo, pusieron de moda una estética, un gozo, una ciudad.

A ninguno de los dos, en consecuencia, les suena raro que hoy se hable del renacimiento de 'Caliwood', pues al fin y al cabo reconocen que de alguna manera los cineastas caleños están obsesionados con temas que fueron el sello de esos célebres precursores: la cultura popular, la rumba, las drogas, el vampirismo, lo macabro, lo sórdido.

"Dentro de ese 'Caliwood' existen diferentes matices, generaciones y temáticas, pero uno podría encontrar ciertas similitudes: un interés por hacer proyectos desde la región, un trabajo alrededor de la ciudad y una relación cinéfila con otras películas o documentales", dice Antonio Dorado, de la segunda generación del 'Caliwood' -al lado de Óscar Campo- y director de El Rey (2004), película con la que quedaron atrás los 17 años durante los cuales no se rodó un filme de ficción en la ciudad.

Ese movimiento contemporáneo tiene un número amplio de autores. Los mayores de 50 años: entre otros, Antonio Dorado, que ya tiene lista para estrenar Adiós, Ana Elisa; Óscar Campo, que finalizó Yo soy otro, y Carlos Palau, que presentó el año pasado El sueño del paraíso, un filme sobre la inmigración japonesa en el Valle del Cauca.

Los menores de 40: como Jorge Navas, que rueda este año La sangre y la lluvia, y Carlos Moreno, cuyo primer largometraje, Perro come perro, fue seleccionado para la competencia internacional del Festival de Cine de Sundance.

Y los menores de 30: como Oscar Ruiz, 'Papeto', de 25 años, que fue asistente de dirección de Perro come perro y ahora se lanza a su primer largometraje, El vuelco del cangrejo, que rodará en Buenaventura.

Además de los filmes de Campo, Dorado y Moreno, durante el 2008 se estrenan los de Jaime César Espinosa, Helena, y de Carlos Hernández de Soto, Cuarenta.

La escuela Univalle

"No me gusta el apelativo 'Caliwood', pero sí se está viviendo, por diferentes motivos, un renacer o una multiplicación de lo audiovisual, aunque lo más llamativo no explora a Cali", dice Ramiro Arbeláez, docente de la Universidad del Valle y director del memorable Cineclub de Cali, al lado de Luis Ospina y Andrés Caicedo.

La explosión, según Ruiz, tiene que ver con que se está recogiendo lo que sembró "la escuela que salió del 'Caliwood'", que es la respetada facultad de Comunicación Social de la Universidad del Valle. Ahí se han formado varias generaciones de artistas audiovisuales que trabajan en Cali o en Bogotá, e incluso fuera del país.

Luis Ospina recuerda que cuando se iba a abrir, Jesús Martín Barbero, creador de la facultad, lo llamó a él y a Andrés Caicedo para que le ayudaran a "redactar un pénsum para la escuela". En 1979, dos años después de haber realizado Agarrando pueblo, con Mayolo, Ospina se convirtió en el primer profesor de cine de Univalle. Uno de sus alumnos fue Campo, uno de los documentalistas más importantes del país, que se convertiría también en profesor.

Ese es el semillero que destaca Carlos Moreno como fundamental para los caleños cineastas, porque lo del 'Caliwood' le parece más una casualidad.

"La facultad tenía un producto que se llamaba Rostros y rastros, un espacio para documentales que se emitió en Telepacífico durante unos 12 años. Somos herederos de esa tradición", comenta Moreno desde Los Ángeles, donde le están convirtiendo Perro come perro al formato de 35 milímetros.

En aquel espacio, Ospina, Mayolo, Dorado y Campo hicieron documentales, que eran producidos por los alumnos de la facultad. No solo se formaron directores, sino también sonidistas, como César Salazar (La virgen de los sicarios, El colombian dream), y fotógrafos, como Juan Carlos Gil (Perro come perro).

Una ciudad para rodar

El grupo, que se nutre también con gente formada en otras universidades de Cali o en el exterior, se ha ido diversificando.

Ahora hay productores en la ciudad que tienen cinco proyectos andando, como el caso de Alina Hleap o de Antorcha Films, algo que por supuesto está conectado también con el nacimiento de la Ley de Cine.

Antorcha, creada por Diego Ramírez, productor de Perro come perro, está trabajando con los gobiernos locales y departamentales para crear exenciones y que Cali se convierta en un lugar atractivo para rodar (el año pasado se filmó la película germana El doctor alemán).

De una u otra forma, los realizadores caleños están atravesados por ese 'Caliwood' que muchos escucharon por primera vez en el colegio o en las reuniones familiares. La herencia está ahí, aunque, como dice Arbeláez, no tengan las mismas motivaciones, sus lenguajes sean otros, y, en resumen, no se parezcan al 'Caliwood' original.

"Los directores caleños tenemos una inclinación hacia ciertos temas: el cine negro, el crimen, el vampirismo, el horror, el humor macabro".
Luis Ospina, uno de los padres de Caliwood.

"Para mí, 'Caliwood' es un imaginario creado alrededor de una ciudad fotogénica, cálida, con historias y vidas calientes...".
Antonio Dorado, director de 'El Rey'.

PAOLA VILLAMARÍN
REDACTORA DE EL TIEMPO

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