Detroit Become Human: un futuro de androides y dilemas morales

Detroit Become Human: un futuro de androides y dilemas morales

El nuevo juego de película interactiva para PS4 promete una gran dosis de emoción y tensión.

Detroit Become Human

Detroit Become Human se perfila como uno de los mejores títulos del estudio Quantic Dream en el género de película interactiva.

Foto:

Cortesía PlayStation

12 de julio 2018 , 08:33 a.m.

En un universo en el que una androide con inteligencia artificial sueña con dirigir su propia vida mientras otro trabaja dando de baja ese tipo de máquinas que se desvían de su deber, Dretroit Become Human, uno de los títulos más esperados de este 2018, lanzado el 25 de mayo, expone una película interactiva con un profundo sistema de toma de decisiones.

David Cage, director del estudio Quantic Dream, que desarrolló este título para PlayStation 4, es conocido por este tipo de videojuegos, que en su mayoría se identifican porque las ramificaciones de la historia llenan la trama del juego con diferentes consecuencias según las decisiones de los jugadores. Algunos títulos por el estilo del mismo desarrollador que han tenido reconocimiento han sido Fahrenheit, Heavy Rain y Beyond Two Souls. Sin embargo, esta podría ser perfectamente su obra más compleja, y la mejor, hasta la fecha.

El juego está ambientado en el año 2038, en la ciudad de Detroit, la que se ha revitalizado gracias a la invención e introducción de androides en la vida cotidiana. Los robots inteligentes poseen conciencias, pero se manejan a partir de unas reglas que deben cumplir. Mantener el equilibrio entre esa capacidad de pensar y esas limitaciones externas plantea una serie de decisiones difíciles de tomar, que poseen un gran peso para la historia.

En diez horas se llega a conocer a cada uno de los tres protagonistas que existen. Kara, Connor y Markus son cruciales para la historia. Los personajes se alternan cada 20 o 30 minutos y viven realidades muy diferente, algo que se refleja en su personalidad y objetivos. Sus historias son balanceadas y complementarias, con lo que se mantiene el interés del jugador.

Hay momentos de tensión en los que debemos encarar conflictos internos, quedando en nuestras manos y criterio cómo enfrentarlos. Según nuestras elecciones, las posibilidades y los desenlaces cambian drásticamente. Algo positivo de este género es que el jugador tiene la oportunidad de explorar varios finales con sus partidas y regresar al juego una y otra vez.

Algunas diferencias se presentan por ejemplo según elijamos ser agresivos o diplomáticos. En especial la diplomacia y los pequeños detalles que se exploran pueden llegar a tener repercusiones muy grandes.

Todas las elecciones quedan anotadas en una sección similar a la de una bitácora, a la que se accede en el menú de pausa. Este espacio nos mantiene al tanto del camino que tomamos y en qué momento en específico se dan las bifurcaciones. Algo que en otros títulos anteriores no era posible.

Más allá del punto de vista de la robótica, Detroit Become Human es realmente emocional, presenta dilemas morales en cada esquina, que retan nuestra propia manera de ver la vida, sus disyuntivas y las situaciones.

La historia nos sumerge en preocupaciones auténticas, incluso temiendo por el bienestar de esos personajes de ficción y sus destinos.

Sin embargo, innegablemente, la jugabilidad no es el punto más fuerte del juego. En un intento de no perder nuestra atención muchas veces nos obliga a inclinar el control para servir en un vaso o presionar un botón para avanzar en la historia, algo que sucede en otros títulos por el estilo y que en realidad resulta innecesario. Este puede que sea el único aspecto por pulir de una fórmula que una y otra vez ha demostrado buenos resultados.

Además de su intensidad emotiva, es de resaltar que el título se encuentra traducido al español latino con un elenco de voces muy conocidas en el mundo del doblaje en la región, con exponentes como Miguel Ángel Leal (voz de Ash Ketshup de Pokémon y Neville Longbottom de ‘Harry Potter’), Jose Luis Orozco (voz de Buzz Lightyear de ‘Toy Story’ y Lord Voldemort de ‘Harry Potter’) y Jesse Conde (voz de Tigger en ‘Winnie Pooh’, Stan Lee en las películas de Marvel o el señor Cara de Papa en ‘Toy Story’).

Detroit Become Human es un juego diferente que se aproxima en gran medida a una película por su jugabilidad, pero que nos coloca por completo en el timón que la dirige. De esta forma, nos reta a nivel moral y emocional y permite que seamos los jugadores quienes elijamos el camino.

GABRIEL BUSTOS
EL TIEMPO

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