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¿Puede una tutela parar el matoneo y la injuria? / Análisis del editor

Jueves 8 de diciembre de 2016
Novedades tecnología

¿Puede una tutela parar el matoneo y la injuria? / Análisis del editor

Criticar, denunciar, exigir respuestas y resultados es permitido. Injuriar y calumniar, no.

Por:  José Carlos García R. | 

Foto: EFE

"Encontrar un espacio de participación digno en este mundo digital es lo mínimo que debe suceder".

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¿En qué momento los colombianos aceptamos que el maltrato verbal, el matoneo y, por ahí derecho, la injuria y la calumnia son parte del paisaje natural de las redes sociales?

A mi me preocupa la virulencia y odio enfermizo, disfrazado de ‘chiste’, ‘opinión’ o ‘libre expresión’ que se está adueñando de los espacios digitales.

¿Cómo puede alguien, por ejemplo, regocijarse o burlarse de la condición física de Natalia Ponce? Leí a un ‘tuitero’ de esos de extrema derecha, que viven fuera del país, diciendo que su cara no se veía tan mal por estar al lado de la cara del presidente Santos. ¿Qué nivel de putrefacción habita en la cabeza de una persona para juntar de manera tan retorcida sus odios e inquinas?

Ejemplos hay miles. Y cada vez peores. Pareciera que el nivel de asquerosidad no tuviera límite.

A mi parecer, personas, empresas y entidades no deben permitir ser víctimas de acoso, matoneo e injuria en internet, solo por el discurso de que ‘así son las redes sociales’.

Defender el buen nombre, invocar el respeto, encontrar un espacio de participación digno en este mundo digital es lo mínimo que debe suceder. La opinión libre, fuerte, contestataria, debe garantizarse, por lógica. Pero el abuso que raye con lo delictivo, castigarse.

El lamentable impase de Faryd Mondragón tuvo dentro de sus ingredientes al matoneo digital que sufrió por ser comentarista de TV, según conocedores cercanos del caso. En próximos días se debe fallar la tutela que la directora del ICBF, Cristina Plazas, interpuso contra el periodista Gonzalo Guillén por presunto matoneo y acoso. La funcionaria invoca la protección de sus derechos fundamentales a la honra, la dignidad y al ‘habeas data’, y exige que sea cerrada la cuenta de Twitter de Guillén.

No conozco personalmente al periodista. Mi referencia, como la de muchos, es que es un colega investigativo, recio, que ha hecho denuncias importantes, con las cuales se han destapado varios casos de corrupción.

Visitar su perfil en Twitter deja en claro que es de un alto perfil incendiario en su forma de expresarse y opinar, con mucho sarcasmo. Guillén denuncia las muertes por hambre de miles de niños de la etnia wayú. Pero, en medio, acusa a Plazas de corrupta, de ser ficha de un tal alias el Ñoño y su bacrim, y hasta de ‘borracha’, entre otros señalamientos muy graves.

No sé si el periodista tenga las pruebas legales de los delitos que le imputa en público. Son muy duras acusaciones que, con el trasegar diario, sistemático, además de miles de personas que replican sus trinos, llevaron a la funcionaria a la tutela.

No creo que prospere el mecanismo. Pedir por tutela que se silencie una cuenta de Twitter crearía un peligroso precedente para el posible sesgo y presión de quienes denuncian y critican sin agredir ni injuriar.

Sin saber de derecho, el camino correcto era el de una demanda penal por injuria y calumnia. Ese es el campo justo para ambas partes. Exigir las pruebas de las acusaciones; y la contraparte, acoger el derecho a defenderse y demostrar sus señalamientos.

En definitiva, es urgente la consolidación de un pacto, un acuerdo social por el respeto y la cultura en ambientes digitales. Quiero destacar un escrito que me pareció genial, de Marcela García, reina del Carnaval de Barranquilla 2016, publicado en su página de Facebook. En él, hace un acucioso análisis de su situación de matoneo. Ella fue (y es) víctima de abusos e insultos en redes sociales. Lo más bajito que le han dicho es que es una reina sin carisma y que no sabe bailar, algo que ha demostrado hasta la saciedad que no es cierto.

"La verdad sea dicha, me levantaba y me dormía con comentarios hirientes, despectivos y, en muchos casos, abusivos. No fue fácil, lo digo con toda sinceridad, pero salí adelante", dice la reina en su texto. "La violencia no necesariamente tiene que ser física, ya que las palabras pueden cortar más profundo y dejar cicatrices mucho más duraderas. Estar detrás de una pantalla no hace a nadie invencible", dice en otro apartado.

"Invito a que reflexionemos y comencemos a mirar al otro, así esté 'blindado' con el anonimato de un perfil, como una persona que siente, que sufre y que es de carne y hueso, como lo somos todos. Por esto, propongo, pues sé que por algún lugar tenemos que comenzar, que por cada comentario hiriente que recibamos, devolvamos uno positivo. Por cada 'eres horrible', devolvamos un 'me pareces lindo'; por cada burla, devolvamos una sonrisa y por cada insulto, devolvamos un halago".

Aplaudo de pie esta propuesta. Acoger al abusador y responder con un 'arma' distinta a la que espera, seguro tendrá un efecto positivo.

De alguna manera tenemos que controlar a tanto loco que anda tranquilo por las redes escupiendo odio sin dios ni ley. ¿Qué opinan ustedes? ¿Creen que al violencia, el abuso, la injuria y el matoneo en redes sociales tienen forma de controlarse? Gracias por opinar.

José Carlos García R.
@JoseCarlosTecno en Twitter e Instagram.

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