Por falta de apoyo, Colombia podría no ir a mundial de robótica

Por falta de apoyo, Colombia podría no ir a mundial de robótica

Así lo denuncia Nicolás Niño, joven que lidera la delegación que asistirá a Japón.

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Nicolás Niño quiere llevar una delegación colombiana al mundial de fútbol americano con robots.

Foto:

Cortesía Nicolás Niño

19 de enero 2017 , 08:36 a.m.

En diciembre del año pasado, un joven de 21 años llamado Nicolás Niño asistió al mundial de robótica All Japan Robot-Sumo Tournament en la categoría de robot autónomo (operan por su cuenta gracias a avances de inteligencia artificial y deben luchar en un dohyo) con el apoyo de la Alcaldía de Chía, ciudad donde reside en la actualidad.

Fue eliminado en la segunda ronda por un equipo turco que después se coronaría campeón mundial en la categoría en mención. A pesar de la derrota, se llevó una alegría: consiguió una acreditación especial para poder participar en el All-Japan Robot American Football (en el mismo, se disputan partidos de fútbol americano con robots) que se celebrará del 17 al 19 de febrero en Tokio. Colombia será el único representante del continente.

A dicho evento asistirá un equipo de seis jóvenes. Los seleccionados fueron participes de conferencias, talleres y capacitaciones lideradas por Nicolás, la promotora Laura Ríos y la Fundación Fijando Huellas durante diciembre y enero.

El proceso de enseñanza derivó en la construcción de robots fabricados con material reciclado y sistemas energéticos renovables. Se beneficiaron 200 niños y adolescentes de zonas rurales y urbanas de bajos recursos.

Sin embargo, la iniciativa de Nicolás Niño ha recibido poco apoyo por parte de entidades públicas y privadas. Tan así que el viaje a Japón en febrero se encuentra en vilo por falta de recursos.

Nos ha faltado ayuda, y la reclamamos porque es relevante para incentivar el desarrollo de competencias científicas y de innovación en las juventudes colombianas”, aseguró Niño en entrevista con EL TIEMPO.

La historia de Nicolás Niño

Para Nicolás Niño, los robots son un arte. Sus ojos brillan y sus palabras se cargan de emoción cuando se expresa sobre ellos. “Apenas los ves funcionando, cuando ves el resultado de tu trabajo, te embarga un sentimiento difícil de describir”, cuenta el joven de 21 años oriundo de Sogamoso, Boyacá. Su voz es pausada, sus ademanes reflejan tranquilidad, pero sus ojos irradian la pasión y la fuerza de un paladín. Nicolás Niño nació en un hogar humilde, pero devoto a las ciencias exactas. Su padre, Pedro Antonio Niño, es maestro de física y matemática pura. Su madre, Malia Aurora Niño, es licenciada de profesión en matemática pura.

Cuando Nicolás era apenas un niño, y acontecían los primeros lances del nuevo milenio, los carros a control remoto que le obsequiaban sus familiares despertaron su vivaz curiosidad. El funcionamiento de los armatostes con ruedas era un enigma ante su mirada infantil. ¿Cómo era posible esa magia? La acuciosa pregunta lo devoraba por dentro. Se sentó y los desarmó con sus manos diminutas en aras de desentrañar su arte tecnológico.

¡Vaya sorpresa! Cuando intentó reconstruirlos, descubrió que no tenía idea alguna de cómo hacerlo. Hizo lo mismo con los juguetes de su hermana mayor. Convirtió cada bartulo electrónico de su hogar en un chéchere inservible, pero eso no despertaba su llanto, sino su sonrisa. Su avidez lo impulsó a aprender robótica por su cuenta cuando empezó a estudiar en el colegio.

Con el tiempo, comprendió que a pesar de sus anhelos, construir robots parecía demasiado costoso. Empero, un día vio un programa de televisión llamado 'Guerra de chatarra' donde se invitaba a construir aparatos con material reciclado. ¡Fue toda una revelación! Podía armar robots con lo que tuviera a mano, acaso la pila de escombros en la que se habían convertido sus juguetes, acaso unos discos compactos o unos ramplones lapiceros. Y se puso manos a la obra.

Sus primeras creaciones le granjearon aplausos en las ferias de colegio y en los eventos departamentales de ciencia. Se llevó premios y exaltaciones a su capacidad innovadora. Con ayuda de su familia, profundizó en el tema, y aprendió no solo a reconstruir sus juguetes, sino a convertirse en un líder en su área.

En el 2012 ingresó a la Universidad Uniagraria a cursar Ingeniería Mecatrónica y le prometió a sus abuelos, a quienes les debe gran parte del apoyo para alcanzar sus metas, que trabajaría para el laboratorio de la Nasa en un futuro.

Apenas cinco años después, a puertas de culminar su carrera, el sueño se encuentra a su alcance y se ha convertido en un referente cuya pasión es contagiar a niños y jóvenes del amor por la robótica.

Para Nicolás, no hay que ser un 'duro’ en matemáticas para construir robots. “Debes aprender a dibujar, a diseñar, y algo de electrónica básica, de programación y de mecánica. No es nada que no puedas conocer por internet y sin mayores dificultades. Lo esencial es el empeño”, acota.

Nicolás Niño ha asesorado equipos de robótica tanto en Colombia como a escala global, en países como Chile, México y Estados Unidos. En su historial acumula victorias en casi todos los certámenes nacionales e internacionales en los cuales ha participado.

Por ejemplo, en el 2013 acudió a la Competencia Latinoamericana de Robótica y se hizo con el título a la innovación colombiana con un robot construido con unidades de CD-ROM. Un año después conquistó el tercer lugar en una de las categorías de esa disputa gracias a un robot elaborado con plataforma de Lego.

En el 2014 participó en el First Robotics Competition. El equipo se formó con integrantes de Chile y de Colombia y se llevaron el premio ‘Rookie Inspiration Award’ por el fomento y desarrollo de alianzas que promueven el desarrollo investigativo, científico e innovador en los estudiantes.

El año pasado, Nicolás logró conquistar el primer lugar en un par de competencias en el marco de Runibot Colombia, celebrado en abril. Esto le permitió clasificar a dos mundiales de robótica organizados en Japón, el All-Japan Robot Sumo Tournament y el All-Japan Micromouse Contest.

Durante el año también participó en el Robot Games Zero Latitud (conquistó dos primeros lugares y un tercer lugar), el Torneo de Robótica y Tecnologías Avanzadas de México, a la Competencia Robótica de Chile, entre otros.

Ahora se dedica a enseñar robótica a niños de bajos recursos y tiene, entre otros planes, para 2017, representar a Colombia en Japón, si consigue los recursos necesarios, en el First Robotics Competition 2017 en Los Ángeles (EE. UU.), en el Robochallenger de Viena, en el Robot Games Zero Latitud de Ecuador, en el Robolid de España y a los Robot Games de Estados Unidos, entre otros.

ÉDGAR MEDINA
Tecnósfera
@EdgarMed en Twitterleosil@eltiempo.com

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