La mujer que estudió ciencia en Francia y volvió para salvar vidas

La mujer que estudió ciencia en Francia y volvió para salvar vidas

María Cristina Plazas, postdoctorada en Física Médica, acaba de cumplir 65 años y sigue soñando

Maria Cristina Plazas

María Cristina Plazas, hoy con 65 años de edad, apoya equipos interdisciplinares en la Fundación Santa Fe.

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Unimedios

08 de marzo 2018 , 12:21 p.m.

La inspiración por la ciencia de María Cristina Plazas de Pinzón, postdoctorada en Física Médica, con 65 años cumplidos el domingo, surgió cuando Doña Laura, “una excelente docente de física”, construyó un teléfono durante una clase en el colegio y uso a María Cristina como polo a tierra. 

También el impulso de sus padres y su pasión por la enseñanza la llevó a descubrir su talento. En una familia de cinco hermanos, María Cristina, quien se autodenomina orgullosamente 'campesina', creció en una finca en La Sabana de Bogotá. Los domingos, madrugaba para lograr asegurarse un cupo en lo que llamaban la “cama franca con papá y mamá”.

En ese momento, “Papá me daba lecturas documentales. Escogía un artículo para mí y decía: ve a la cama y lee. Luego vuelve y lo analizamos juntos”, narra la científica.

Un poco más adelante, ya con cerca de 12 años, decidió aportar su conocimiento en matemáticas en un voluntariado en una iglesia dando clases a mujeres del servicio doméstico. “Quería enseñarles lo que yo aprendía en el colegio. Sumas, restas, multiplicaciones, raíces cuadradas. Y así me volví muy rápida para las operaciones".

María Cristina Plazas

Maria Cristina Plazas trabajó en el Instituto Nacional de Cancerología. Allí fue reconocida por ser la trabajadora más comprometida.

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María Cristina Plazas

Trabajó 12 años para el Instituto Nacional de Cancerología. Allí aprendió desde ceros qué era la física médica, le perdió el miedo a la sangre y a los pacientes, fue reconocida como ‘El empleado más comprometido’, y se ganó una beca para estudiar siete años en Francia. Pero todo su camino empezó con preguntarse si alguien de ciencias básicas -estudió su pregrado en matemática en la Pontificia Universidad Javeriana- podía ayudar en algo a las personas con cáncer.

“Cuando llegué a mi trabajo le dije a mis jefes, los doctores Julio Enrique Ospina y Enrique Constantini, que yo era muy gallina, que me desmayaba viendo sangre. Ellos decidieron enviarme a los lugares con las situaciones más impresionantes para la vista".

Así llegué a la ciencia, preguntándome el porqué de las cosas

María Cristina recuerda: "Rodeándome de pacientes con cáncer de piel, me fui encariñando con ellos y me fui enamorando de cómo las lesiones desaparecían con el tratamiento. Así llegué a la ciencia, preguntándome el porqué de las cosas”.

Sin embargo, reconoce que como mujer “es difícil poder llegar a sentirse respetada” en un ambiente dominado por hombres. Su vida ha estado marcada de retos. Se casó a escondidas a los 16 años. Tuvo 2 hijos y se separó “porque el papá de mis hijos estaba aburrido de verme estudiar tanto”. Con apoyo de sus padres pudo continuar sus estudios y sacar adelante a sus hijos, quienes hoy se sienten muy orgullosos de ella.

En el extranjero también tuvo que superar barreras. La llamaban la ‘Narco Física’, pues provenía de Colombia en la época de Pablo Escobar. Constantemente los europeos, dice ella que sin odio sino más por desconocimiento, le decían que los latinos eran brutos. “Me pusieron el reto de demostrarles que por ser mujer y latina no era ninguna bruta. Que no quería quedarme en Francia, sino volver y mostrar en mi país lo mucho que me enseñaron”.

Me pusieron el reto de demostrarles que por ser mujer y latina no era ninguna bruta

“Poco a poco he logrado conseguir el respeto de mis colegas”, asegura. Hoy es docente de maestría en la Universidad Nacional de Colombia, donde ha trabajado ya más de 24 años. Se siente orgullosa de saber que con su labor ha sembrado “semillitas de física médica” desde Santa Marta hasta Pasto, en Centro América y hasta en Italia, de donde han sido sus estudiantes.

Así como superó las dificultades en su camino, María Cristina afirma que las niñas deben seguir soñando. “No importa si son casadas o si tienen hijos, podemos demostrarles a los hombres que tenemos nivel, no de robar sus puestos, no de eliminarlos sino de trabajar en conjunto, lado a lado, en equipo”.

LINDA PATIÑO
​REDACCIÓN TECNOLOGÍA
En Twitter: @LinndaPC

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