Nadar con tiburones y otras locuras de un ‘youtuber’ de 81 años

Nadar con tiburones y otras locuras de un ‘youtuber’ de 81 años

En su canal ‘Atrapatuabuelo’, Juan José Cañas hace vlogs y cuenta sus experiencias de vida. 

Youtuber de 81 años

Las plataformas digitales, dice Juan José, le cambiaron la vida. Su nieta Esther Cañas, quien también es youtuber, es quien le ayuda con la producción de los videos.

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Pablo Cañas

15 de mayo 2018 , 07:50 a.m.

Su canal de YouTube 'Atrapatuabuelo' le ha permitido a Juan José Cañas, de 81 años y quien reside en Andalucía (España), vivir experiencias que jamás imaginó experimentar a esa edad: en sus videos se lo ve nadando con tiburones, haciéndose tatuajes y probando aplicaciones de citas como Tinder. Sí, él es un youtuber de la tercera edad, pero, al igual que muchos jóvenes creadores de contenido digital en el mundo, ha seguido la tendencia de grabarse haciendo retos, hablando de sus experiencias y relatando sus anécdotas de viajero.

“YouTube me ha dado vida”, dice Cañas en entrevista con EL TIEMPO. “He podido abarcar una gran cantidad de personas que de otra forma no hubiera logrado, sobre todo a los más jóvenes”, agrega. Por eso, a sus más de 47.000 suscriptores los considera parte de su familia: los llama cariñosamente ‘nietos’ y ‘nietas’ viajeros.

“A través de este medio digital se produce una relación de lazos humanos que, considero, es una maravilla. Aprendo a conocer al interlocutor que me habla, y ellos a mí”, señala. Esa es la razón por la cual, sin falta, cada vez que publica un video se sienta juiciosamente a contestar en su computador todos los mensajes y saludos que recibe.

Pero ¿cómo llega un hombre de la tercera edad a considerar la idea de ser youtuber? Su arribo al mundo del internet se dio en 2016, cuando su nieta, Esther Cañas, quien también es youtuber, comenzó a incluirlo en los contenidos de sus redes sociales y en su canal Atrapatusueño. “En un viaje que hice con mis nietos y familia a Vietnam, ella me grababa, y ya le preguntaban todo el tiempo por mí. Le pedían que abriera mi propio canal”, cuenta.

Decidió aceptar aquel reto, sin imaginar que la vida le cambiaría por completo. Hoy, la mayor parte de sus días giran en torno a ese nuevo mundo digital. Sus nietos le ayudan con la grabación y la edición, y él se encarga de mostrar su espontaneidad y carisma.

No hay una planeación rigurosa, él prefiere improvisar: hace una receta, cuenta la anécdota de cuando se fue de su casa a los 15 años y cada vez que puede empaca maletas para irse en búsqueda de nuevas aventuras.

“Hemos estado en Lisboa, en Venecia y ahora tenemos un proyecto que es ir en helicóptero a Ceuta (España). Estamos esperando respuesta porque una de mis ilusiones siempre ha sido montar en helicóptero. Además, allí hice el servicio militar, restauré la iglesia del hospital militar y toda la cúpula la hice yo a mano. Quiero ver cómo está después de 60 años”, señala.

Los momentos de adrenalina parecen no tener fin. Buceó con 16 tiburones en un acuario en Barcelona y tiene una invitación para ir a un parque natural donde los animales están sueltos.

También ha habido espacio para las lágrimas. Gracias a una entrevista, se pudo reencontrar con un amigo al que no veía hace 47 años. Tomó un tren y fue hasta Galicia (España) a verlo, y cada detalle del emocionante momento lo dejó plasmado en un vlog (como son llamados los contenidos vivenciales realizados en video a manera de blog).

“Trabajamos juntos en Francia, y después de tantos años nos hemos vuelto a ver. Ha sido una de las experiencias más bonitas que me han podido pasar porque para mí, un verdadero amigo es como un buen hermano”, afirma.

Con Atrapatuabuelo, Cañas dice que también quiere cumplir un propósito social. “Hay personas que vienen a mi canal y me permiten oír sus problemas. Yo les doy mi orientación hacia cómo deben abordar la vida en función de mi propia experiencia. A los jóvenes les digo que deben aprovechar para formarse de cara al futuro, y la mejor formación que pueden tener es estudiar en aquellas materias que les gustan”, dice. Aquellos consejos llegan a casi todos los rincones del planeta, pues sus ‘nietos y nietas viajeras’ están regados en diferentes países, le han escrito desde Francia, Italia, Checoslovaquia, Rusia y la mayoría de países de Latinoamérica.

youtuber de 81 años

Convivir con jóvenes y aconsejarlos es uno de los aspectos que más destaca de su canal.

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Pablo Cañas

¿Más abuelos ‘youtubers’?

Lamento que no haya más personas mayores, como yo, que se lancen a esto de YouTube. Estoy seguro de que para muchos de mi edad puede ser muy interesante el conocimiento a través de la relación social con jóvenes de diversas partes del mundo”, señala Cañas; y agrega que el acercamiento con la tecnología ha significado la desaparición de muchos de los posibles límites que puede enfrentar su generación.
“A veces uno se limita de salir, y estar en el computador a mi edad puede ser mucho más fácil que otro tipo de actividad”, afirma.

Admite que su entrada a YouTube le ha obligado a aprender más sobre redes sociales, aplicaciones y servicios de mensajería, pero su relación con la tecnología ya es para él una dinámica que considera natural y además lo hace feliz. “Siempre estoy con el móvil pendiente de llamadas que me puedan hacer o para responder mensajes. Es algo que veo muy lógico; muchas veces critican a los jóvenes, pero antes para llamar a una persona por teléfono tenías que comunicarte con una central, y era un verdadero lío; hoy, la tecnología es una maravilla”, señala.

Aconseja a los adultos mayores a que no se queden “en un simple juego de partido de cartas”, pues “el mundo tiene muchas más perspectivas donde distraerse para cada día sentirse más útil y mejor”.

En mayo cumplirá 82 años, pero sus pasos no se acortan y aún hay muchas historias por contar.

Seguramente algunos de sus seguidores no sabrán que comenzó a trabajar a los 13 años cortando leña, que su mamá estuvo en prisión por motivos políticos, que a su papá lo mataron en 1949, cuando terminó la guerra, y que después de muchos esfuerzos se convirtió en jefe de obra de construcción y en sindicalista.

Su vida no fue fácil, dice, pero hoy ya no hay huellas ni marcas de ninguna tormenta. Hoy solo piensa en un presente en el que las nuevas herramientas son su canal abierto hacia un futuro mucho mejor y alegre.

ANA MARÍA VELÁSQUEZ DURÁN 
durana@eltiempo.com@Anamariavd19

*Segunda entrega de ‘Abuelos digitales’, un espacio para resaltar historias
de adultos mayores que no le temen a la tecnología.

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