¿En los albores de la Primera Guerra Virtual?
Por: REDACCIÓN EL TIEMPO | 11:26 p.m. | 21 de Enero del 2012
Los ataques de esta semana a varios sitios web dejan ver el potencial del sabotaje digital.
"¿El gobierno cierra a Megaupload? Quince minutos más tarde Anonymous cierra sitios del Gobierno y la industria disquera". Con ese 'canto de guerra', enviado por Twitter, el grupo de activistas informáticos Anonymous lanzó el jueves la que describió como "su mayor ofensiva a la fecha" y dejó momentáneamente fuera de servicio a los sitios web públicos del Departamento de Justicia, la disquera Universal Music e incluso el FBI.
"La rápida campaña de Anonymous contra los defensores de los derechos de autor sirvió a la vez como venganza por la pérdida de Megaupload y una demostración de la futilidad de los intentos por controlar el territorio salvaje de internet", señaló el viernes la revista Wired. La página web de la publicación fue uno de los cerca de diez mil sitios que se apagaron total o parcialmente el miércoles, en protesta por el trámite, en el Congreso de EE. UU., de dos proyectos de leyes antipratería que, desde entonces, han quedado en suspenso.
El jueves, mientras los críticos de ambas leyes (conocidas por sus respectivas siglas: SOPA y PIPA) celebraban su 'victoria', el FBI anunció el cierre de la popular página de descargas Megaupload por cargos de piratería informática y la detención de cuatro de sus ejecutivos -entre ellos su fundador- en Nueva Zelanda.
Las autoridades acusan a Megaupload de formar parte de "una organización delictiva responsable de una enorme red de piratería informática mundial" que ha causado más de 500 millones de dólares en daños a los derechos de autor.
La respuesta de hackers enfurecidos en todo el mundo (más de 5.600, según Anonymous), constituye para analistas un vistazo a lo que podrían ser las 'ciberguerras' del futuro y una prueba de que ni siquiera sitios 'seguros' -como el del FBI- están a salvo.
'Tsunamis' digitales
El arma escogida por los hackers es un ataque por denegación de servicio en internet, conocido por las siglas DDoS (del inglés Distributed Denial of Service). La táctica consiste en sobrecargar un sitio web accediendo desde un gran número de computadores simultáneamente. Para los expertos, es el equivalente digital de un tsunami.
El ataque simultáneo genera un gran flujo de información y el servidor "que no puede responderle a todo el mundo, se bloquea completamente", explica Guillaume Delomel, responsable técnico de la firma especializada Corero Network Security.
Tras su operación 'Represalia' del jueves, Anonymous atacó ayer en la madrugada los sitios web del gobierno de Francia, del Distrito Federal de Brasilia y hasta el de una cantante brasileña.
Los ataques DDoS no son nuevos, y en el pasado han sido usados como represalias virtuales a acciones condenadas por el colectivo internacional de hackers. Así lo hicieron en 2011 para cerrar las webs de Paypal, Visa y Mastercard después de que estas empresas bloquearon los recursos financieros del portal Wikileaks. En el pasado, el grupo ya tuvo como objetivos a la Iglesia de la Cienciología y al Ministerio de Defensa de Siria.
Los piratas informáticos de Anonymous demostraron su nivel de temeridad al robar y publicar, por diversas redes sociales, los datos personales del director del FBI, Robert Muller, incluidas las direcciones donde reside, así como las de su esposa e hijas, junto a las direcciones de correo electrónico de su familia y sus números de teléfono. El grupo advirtió que seguirá "tomando medidas" contra las actuaciones del Gobierno estadounidense que considere como intentos de limitar la libertad en la red.
'Actos de guerra'
Los ataques de denegación de servicio no suelen tener graves consecuencias para los sitios afectados, pero hay formas de penetrar una red para dañarla permanentemente. La idea de que un sistema vital (como los de defensa, control aéreo, o servicios básicos) reciba un ataque de este tipo por parte de un gobierno extranjero, llevó al Pentágono a desarrollar una estrategia para prevenir y contrarrestar estas acciones, que no dudó en calificar como equivalentes a "actos de guerra". Y ahora nadie descarta que si esta confrontación en el ciberespacio sigue escalando, se pueda llegar a una etapa de estas peligrosas proporciones.
Mr. Schmitz, la caída de un 'pez gordo'
A primera vista parecía un exitoso empresario de la red, que llegó a la lista de las diez personas más ricas de Nueva Zelanda, pero detrás de Kim Schmitz, fundador de la página de descargas Megaupload, hay una extensa relación de excesos y estafas que llevan a muchos a compararlo con un 'mafioso de la red'.
Las autoridades creen que Schmitz, que se cambió el apellido por 'Dotcom' (punto com) obtuvo ganancias de 175 millones de dólares gracias a su página de almacenamiento e intercambio de archivos (muchos de los cuales violaban las leyes de propiedad intelectual). Esa página tenía versiones en 18 idiomas, alcanzó los 50 millones de visitas diarias y movía cerca de un 4% del tráfico total en Internet.
Al arrestarlo, el FBI le decomisó 24 autos de lujo, incluyendo un Cadillac rosado, un Rolls-Royce Phantom y un Maserati.
De 37 años y 140 kilos de peso, Schmitz era célebre por sus fastuosas fiestas y por vivir rodeado de chicas esculturales en bikini.
Su fortuna era de tal tamaño, que se dice que ofreció, a título personal, 10 millones de dólares por la cabeza de Osama bin Laden. Ahora estará en la cárcel hasta que se falle su petición de libertad bajo fianza o se defina su extradición, bajo cargos de lavado de dinero.
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