Cuando los niños de hoy se enfrentan a la tecnología de ayer
Por: ANÍBAL DAVID MARÍN CASTAÑO |
La nueva generación intentó descifrar aparatos que marcaban diferencia hace 10 y 20 años.
Empolvadas máquinas de escribir, teléfonos de disco, cámaras de rollo o equipos de VHS y betamax ocupan aún su espacio en casas donde sus dueños prefieren guardarlo todo. 'No vaya a ser que lo necesitemos después', dicen.
Antigüedades como estas se aferran a la nostalgia, por lo general de los padres, que se resisten a arrojarlas a la basura o venderlas por muy poco.
Pero estos aparatos, que hacían las veces de computadores, teléfonos inteligentes o reproductores de DVD, no son tan desconocidos entre las nuevas generaciones, que traen el chip de lo digital ya incorporado.
A pesar de manejar con destreza cámaras digitales, tabletas, nuevas consolas de videojuegos y celulares, los pequeños saben de la existencia de los equipos que mandaban la parada en los 80's y 90's.
O por lo menos, así lo comprueban Nicolás, Emilio, Sara y Javier, que con escasos años cumplidos le atinan a la función de un VHS, un Gameboy o un Walkman, aunque desconozcan sus nombres.
Y aunque Emilio confunda el VHS con el DVD y Nicolás una máquina de escribir con una computadora, Sara se atreve a ubicar el papel en el rodillo de la máquina para comenzar a teclear.
La cámara de rollo queda al descubierto por su forma y semejanza a las de hoy, pero "no hay pantallita para ver la foto" después de tomarla.
También es impensable que a un teléfono se le dé vuelta, por eso Emilio intenta hundir los números del disco con insistencia. Otros, de entrada, ubican su dedo en el orificio de los números y giran en la dirección de las manecillas del reloj ¡Perfecto!
El Gameboy es un terreno más conocido. Javier la tiene clara: "Con las flechas se mueve el muñeco, 'A' es para saltar y 'B' para pegar. La película se mete atrás". Errado en el nombre del disquete, que lo bautizó cassette, pero se luce explicando que es para meterlo en el computador.
Y así, los niños, que han visto en algún rincón uno de estos vestigios, encuentran cierto encanto por las máquinas que fueron, en su momento, lo último en el mercado.
La tecnología va desechando lo viejo, pero lo nuevo también. Se han visto morir dispositivos que con un año o menos en las tiendas son desplazados por otros encopetados con mejor tecnología. Estos, a su vez, quedarán por fuera en un santiamén.
¿Será vicio de papá?, o algo tienen las viejas máquinas que encantan a muchos y que siguen, aunque sea bajo el polvo, ocupando un pequeño espacio del hogar, y que a veces se roban la inocente mirada de los niños.
ANÍBAL DAVID MARÍN CASTAÑO
REDACCIÓN ELTIEMPO.COM
Recursos relacionados
Top de noticias
Patrocinado por:

Miembro de
Miembro de