Reconciliación: empieza una apuesta del país
Por: REDACCIÓN ELTIEMPO.COM |
Este fue el tema clave del conversatorio de EL TIEMPO y la Fundación Mi Sangre.
La reconciliación, como antesala de la búsqueda de la paz, comenzó a abrirse paso para poner fin a más de cinco décadas de conflicto armado en el país.
Así lo plantearon este viernes distintos sectores reunidos en el conversatorio 'Es tiempo de cambiar', promovido por EL TIEMPO y la Fundación Mi Sangre, del cantautor Juanes.
Allí estuvieron dirigentes políticos, funcionarios del Estado, víctimas, sociedad civil, expertos internacionales en la búsqueda de la paz, exguerrilleros y exparamilitares, entre otros.
En este encuentro, sin antecedentes, quedó planteado que la reconciliación es un camino indispensable para alcanzar la paz y que no es necesario firmar un acuerdo para llegar a ella.
El evento fue abierto con un conversatorio entre Roberto Pombo, director de EL TIEMPO, y Juanes.
"Es una feliz coincidencia" que este encuentro ocurriera al tiempo con "el proceso de paz que está arrancando el Gobierno y al que todos le estamos haciendo muchísima fuerza", afirmó Pombo.
Juanes, por su parte, dijo que "es un momento para reflexionar, para cambiar este paradigma y poner la mente en otro lugar, dejar de conectarnos a través de las instituciones, de la religión y la política, y dejar todo esto a un lado e ir mucho más allá, a lo humano, a la capacidad que tenemos como humanos de conectarnos y que podamos aceptar nuestras diferencias".
Luego, el turno fue para la experiencia del conflicto en Irlanda. Michael James Gallagher, víctima del grupo armado Ira, y Henry Robinson, exintegrante de esa agrupación, hablaron de reconciliación. (Vea todos los detalles del conversatorio).
Gallagher señaló que el diálogo entre las partes "es necesario" y que "Colombia está en capacidad de negociar". Robinson enfatizó en que "por la vía militar jamás se va a resolver un conflicto, pues una verdadera paz es la negociada".
Tras los irlandeses, el turno fue para el expresidente César Gaviria y Antonio Navarro, exguerrillero del M-19. Ambos coincidieron, a partir de su experiencia en el proceso de paz con el 'eme', que la negociación con las Farc debe avanzar y que quienes se desmovilicen deben tener la oportunidad de participar en política.
"Las Farc tienen que darles la oportunidad a sus ideas por medios pacíficos", dijo Gaviria y aseguró que "están equivocados" quienes solo ven una salida militar al conflicto.
Por su parte, Navarro consideró que la salida más exitosa de un conflicto "es que los violentos dejen las armas y se pongan a hacer política".
Pero fue enfático en que el Ejecutivo no puede repetir los errores que se cometieron en el proceso de paz con el M-19.
Afirmó que el Gobierno en su momento decidió que lo que se debería hacer para el perdón de los delitos penales era un indulto y una cesación de procedimientos, el cual se debía pedir.
"El M-19 lo pidió, pero los militares no y los procesos penales continuaron. Entonces, tenemos al coronel Plazas Vega y a otros oficiales presos por temas del conflicto con el M-19. Debió haberse establecido un perdón automático, que no tuviera nadie que pedirlo, para que las Fuerzas Militares pudieran haber sido cobijadas con ese perdón sin necesidad de pedirlo", dijo.
Sobre el proceso de paz con las Farc, el expresidente Gaviria también señaló que hay "un obstáculo gigantesco", que es la droga, y por ello planteó que Estados Unidos debe reformular su política antidrogas porque "fracasó" y mientras no haya esa "reformulación, aquí habrá muchos muertos".
Indudablemente, el ejemplo más dramático de la reconciliación vino por cuenta de Teresa Castrillón, víctima de los paramilitares, y el exintegrante del bloque sur de los 'paras' Jaime Betancur.
Los empresarios, representados por Bavaria, la empresa de telefonía Claro y Cemex, ratificaron su compromiso con el proceso de paz y con la responsabilidad social. (Vea también Así se preparan las grandes empresas para un proceso de reconciliación).
Luis Alberto Villegas, director de VallenPaz, organización gestora de la paz en el suroccidente del país, resaltó la necesidad de crear la clase media rural para que los colombianos del campo puedan ser pequeños empresarios.
Por su parte, Catalina Cock, directora de la Fundación Mi Sangre, aseguró que con las víctimas del conflicto, a través del arte, "se puede trascender el concepto de la victimización, y pueden transformarse en agentes activos en la construcción de la paz".
Finalmente, Lucho Garzón, ministro consejero para el diálogo social, dijo que es necesario hacer un ejercicio de paz con todos los sectores, pero que el lenguaje y la actitud son fundamentales.
Anoche, Juanes, quien estuvo como director de EL TIEMPO por un día, dijo que el encuentro fue una posibilidad para mostrarles a los colombianos las diferentes lecturas que se tienen sobre la paz y la reconciliación.
"Fue un ejercicio para poner a pensar y a soñar a la gente con que la paz, como ocurrió en Irlanda, sí se puede conseguir en Colombia", dijo.
Víctima y victimario relataron sus historias
El abrazo cálido de Teresa de Jesús Castrillón (víctima) y Jaime William Betancur (victimario, exparamilitar) hizo brotar lágrimas entre la mayoría de los asistentes al encuentro. Luego, una salva incontenible de aplausos celebró el gesto inconfundible de su reconciliación. (Vea también Víctima y victimario, trabajando por la reconciliación).Ella y él habían sorprendido al auditorio con el crudo, pero desafiante relato de su historia. Teresa, tratando de contener el llanto, relató cómo, año tras año, desde 1985, tuvo que asistir impotente al asesinato de su padre, su madre, dos hermanos y un número ya casi olvidado de tíos y primos.
El relato parecía cobrar más vida teniendo apenas a un par de metros a Jaime William Betancur, exmiembro del grupo paramilitar que había casi exterminado a su familia, como compañero de historia.
"No puedo olvidar el rostro de mi madre con dos tiros en la frente", confesó la aguerrida líder del Magdalena Medio, para luego sorprender con la expresión "...pero los perdono".
Jaime William Betancur había confesado su pertenencia al bloque central Bolívar, de las Autodefensas, durante 8 años, el frente paramilitar más grande que operó y que sembró de muerte casi medio país durante una década.
También, ante la sorpresa del auditorio, Betancur, una y otra vez, pidió perdón, no solo a Teresa, sino a todo el país, por sus acciones.
Un buen comienzo
Teresa y Jaime recordaron la primera vez que víctimas y victimarios se vieron cara a cara en su natal Puerto Berrío (Antioquia), en busca de la reconciliación.
A instancias de la Agencia para la Reintegración, casi medio centenar de antiguos enemigos se encontraron con el propósito de poner fin a sus odios.
Cuando las víctimas vieron que en el salón estaban muchos de los que habían asesinado a sus seres queridos se fueron. Lo mismo hicieron los victimarios.
"Pero yo me quedé", dijo Teresa. "Yo también", repuso Jaime William.
Ambos coincidieron en que ese día pudo haber sido el comienzo del proceso de reconciliación que ayer testimoniaron ante millones de colombianos.
También, los dos confirmaron que algunos de quienes ese día se levantaron de sus sillas y no resistieron el reto de mirarse a los ojos volvieron a las armas. Otros, con peor suerte, cayeron bajo el fuego de la guerra apenas meses después.
Ahora Teresa y Jaime William comparten actividades cívicas en Puerto Berrío. Los dos asisten a jornadas cívicas, cuidan un parque, participan en obras de teatro y trabajan por la recuperación de la memoria histórica, que antes los separaba. Y suelen pasar horas soñando en un mejor futuro.
El conversatorio
Vea transmisión del conversatorio 'Es tiempo de cambiar', liderado por EL TIEMPO y la Fundación Mi Sangre, este sábado entre las 8:30 a.m. y la 1:30 p.m.
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