Presidente Santos exige aclarar muertes de campesinos

Presidente Santos exige aclarar muertes de campesinos

Dijo que asesinatos de dirigentes evidencian 'incertidumbre frente a implementación del acuerdo'.

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El presidente Santos, este martes, tras le reunión de la Comisión de Alto Nivel para la Protección de los Derechos Humanos, en Palacio.

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Presidencia

22 de noviembre 2016 , 09:58 p.m.

Frente a la violencia sicarial contra líderes sociales que los últimos días ha recorrido el país, el presidente Juan Manuel Santos argumentó este martes que esto ocurre por el retraso de la puesta en marcha del acuerdo entre el Gobierno Nacional y las Farc.

Para Santos los asesinatos de dirigentes agrarios “son una evidencia palpable, dramática, de los riesgos, de la incertidumbre, frente a la implementación del acuerdo de paz”.

Pero, ¿qué tiene que ver este retraso con los crímenes? Jorge Retrepo, del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac), explicó: “Si el acuerdo estuviera andando estarían en vigencia, por ejemplo, la Misión de Monitoreo y de Verificación; las unidades de Policía de Pacificación y de Protección, es decir, una institución más robusta”.

En línea con esta tesis está Iván Cepeda, senador del Polo Democrático. Para él, en caso de que el acuerdo fuera una realidad, habría una unidad de lucha contra el paramilitarismo y mecanismos de protección para las comunidades en las regiones. “Por eso es tan vital que entre ya a funcionar”, dijo.

Cepeda valoró el hecho de que el presidente Santos haya salido a ponerle un alto a esta situación: “A los violentos hay que frenarlos ya”. El legislador anotó que se trata de “un plan sistemático de exterminio con mayor énfasis en las regiones, opinión que comparte el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, quien argumentó que hay “una amenaza regional contra el proceso de paz”.

(Le puede interesar: La banda detrás del asesinato de 12 líderes en el Cauca)

Del jueves a este martes fueron asesinados los líderes campesinos Erley Monroy, Didier Loaiza Barreto, José Antonio Velasco, Rodrigo Cabrera y John Rodríguez, hechos que ocurrieron en San Vicente del Caguán, Caquetá; Caloto, Cauca; Policarpa, Nariño; y La Macarena, Meta.

Según el Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos, este año 232 líderes han sido amenazados; 21 han sufrido atentados y 70, asesinados.

Santos consideró que esta racha hay que córtala ya. Por eso pidió este martes “intensificar, con sentido de urgencia”, las medidas necesarias para proteger a líderes comunales y defensores de derechos humanos.

Tras la reunión, en la mañana de este martes, con la Comisión de Alto Nivel para la Protección de los Derechos Humanos en la Casa de Nariño, anunció también que convocará a una reunión a los gobernadores de Cauca, Nariño, Caquetá, Meta y Norte de Santander, los departamentos más azotados por esta ola de violencia.

El propósito del Presidente es claro: “No vamos a permitir que los violentos pongan en riesgo los avances y las esperanzas de la paz”.

Y es que esta serie de crímenes abre una herida que el país creía ya sanada. Aída Avella, presidenta de la Unión Patriótica (UP), un partido que sufrió el exterminio, uno a uno, de casi 5.000 militantes, dijo: “Nos están volviendo a matar”. Para ella, es difícil que en el país se alcance una reconciliación real si quienes tienen ideario político de izquierda caen asesinados, uno tras otro.

(Además: Líderes sociales lanzan alerta por asesinatos)

¿Quiénes son las víctimas?

John Jairo Rodríguez, acribillado en el Cauca

Nació en Corinto (Cauca), pero desde hace 30 años vivía junto con su familia en el corregimiento El Palo, en Caloto. Era padre de cuatro hijos y, además de su labor como líder comunal, trabajaba en el taller de motos de su padre.

En 2001 él y su familia fueron desplazados por paramilitares hacia Palmira, en el Valle del Cauca. Estaba en la Asociación de Trabajadores Campesinos, organización en la que era uno de sus líderes.

John Jairo iba a cumplir 34 años el próximo 17 de diciembre. Apareció muerto el 1.° de noviembre con impactos de bala en una zona rural de Caloto.

José Antonio Velasco, asesinado en el Cauca

Murió a sus 22 años de edad, la noche del 11 de noviembre, después de visitar a su madre en la vereda El Pílamo, en Caloto (Cauca).

Fue encontrado en un puente, gravemente herido por un impacto de proyectil de arma de fuego. La gente del lugar que lo encontró lo llevó a un centro de salud en grave estado.

De allí fue trasladado a la Clínica Valle del Lili, en la ciudad de Cali, pero el disparo le provocó muerte cerebral y dos días después tuvo que ser desconectado.

Era uno de los menores de sus seis hermanos y vivía desde los 18 años en unión marital con una joven también de este municipio. No tenía hijos aún. Era un líder social.

Erley Monroy, muerto en Caquetá

Murió a tres kilómetros del Batallón Cazadores de San Vicente del Caguán (Caquetá), el 18 de noviembre. Tenía 54 años. Era defensor del medioambiente y se enfrentaba a las empresas petroleras y mineras que llegaban a la zona de Losada y El Guayabero, entre Caquetá y Meta. Fue dirigente de la Asociación Campesina Ambiental Losada Guayabero, ASCAL-G. Estaba casado y tenía una hija.

Didier Losada Barreto, baleado en Caquetá

Fue el presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda El Platanillo, que queda a dos horas y media de San Vicente del Caguán. Murió en su propia casa, frente a su compañera, con la que vivía en unión marital, y sus hijos.

Dos hombres encapuchados arremetieron en su casa el 18 de noviembre y le dispararon a quemarropa. Era joven, tenía 28 años.

Los lugareños dicen que no tenía problemas y que se movía con tranquilidad por la zona. No era dirigente, pero sí representante de Ascal-G.

Rodrigo Cabrera, muerto en Nariño

Tenía 39 años. Recibió 16 proyectiles de bala a las 4 de la tarde del 19 de noviembre en Policarpa (Nariño), cuando se trasladaba en un mototaxi camino a su casa, en la vereda Rosales del corregimiento de Altamira. Fue un líder campesino dedicado a la agricultura y la ganadería. Era miembro de la Marcha Patriótica. Tenía esposa y era padre de dos hijas, de 16 años y de 7 meses de edad.

Era hermano de un líder de un colectivo de víctimas en este departamento, que prefiere, por seguridad, reservar su nombre.

Sus vecinos dicen que era generoso.

Danilo Bolaños Díaz, atentado en Nariño

Nació el 25 de enero de 1995 en Leiva (Nariño), municipio en el cual trabaja como líder comunitario. Es el delegado de las comunicaciones de la Asociación de Trabajadores Campesinos de Nariño, (Astracan) y secretario de la subdirectiva de su municipio. El 19 de noviembre sufrió la agresión de la cual salió ileso.

El atentado se dio cuando viajaba a La Unión, después de asistir al Cabildo por la Paz. Le dispararon seis balazos, pero ninguno lo alcanzó. Ahora se encuentra en Pasto, esperando que le asignen protección.

Víctor Hugo Cuéllas, atacado en el Meta

Hugo es campesino. Tiene 50 años y es presidente de la Junta de Acción Comunal de la vereda La Victoria, en La Macarena. Después de asistir al velorio de su primo Erley Monroy, el 19 de noviembre, sufrió el atentado con disparos. Uno se alojó en el abdomen y está en grave estado de salud. Se encuentra en cuidados intensivos.

Cuéllar también es miembro del comité de la Fundación para la Defensa de Los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario del Centro Oriente Colombiano (DHOC).

POLÍTICA

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