'El 'Sí' cambiará nuestras vidas', Mauricio Lizcano

'El 'Sí' cambiará nuestras vidas', Mauricio Lizcano

La víctima de las Farc explica sus motivos para apoyar postivamente la refrendación de acuerdos.

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La campaña por el 'Sí' es impulsada en todo el país por sectores de diversos partidos políticos.

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Archivo / EL TIEMPO

07 de agosto 2016 , 01:05 a.m.

250.000 muertos, 50.000 desaparecidos y 7 millones de víctimas deberían ser razones suficientes para votar ‘Sí’ a la paz, y porque esta se justifica en la vida misma.

La polarización que vive hoy Colombia nos obliga a ser muy precisos en nuestros argumentos.

El plebiscito por la paz es la oportunidad que tenemos todos los colombianos para decidir, a través de nuestro voto, si queremos continuar la guerra o finalizarla.

Esta vez no vamos a delegar nuestro poder en una persona elegida como Presidente, gobernador o alcalde para que haga nuestra voluntad. Hoy, gracias a este mecanismo, lo vamos a hacer nosotros de manera directa y personal, y para siempre.

El voto por el ‘Sí’ en el plebiscito va a cambiar nuestras vidas. Tendremos un país en paz, un país con mejores oportunidades, un país más próspero.

Colombia lleva más de 50 años entre el dilema de la guerra y la paz, y tratar de resolver esto ha gastado las mejores energías de nuestros líderes, centenares de vidas y billones de pesos.

Prueba de lo anterior es que elegimos como Presidente de la República a Andrés Pastrana (1998-2002) por su anhelo de paz; todos recordamos el reloj de campaña de Andrés Pastrana en la muñeca del entonces máximo jefe de la Farc, ‘Manuel Marulanda Vélez’, con los resultados que el país conoce.

A Álvaro Uribe lo elegimos Presidente (2002-2010) por su política de seguridad.

Y al presidente Santos, nuevamente, por su apuesta de paz.

Es decir, Colombia en los últimos años ha girado directa o indirectamente alrededor de las Farc y esto debe acabar.

Si queremos tener un país mejor que el que tenemos hoy, debemos dejar de gravitar alrededor del conflicto interno colombiano, las prioridades deben ser otras y más ambiciosas. Por eso votar ‘Sí’ al plebiscito es decirle adiós a las Farc.

Lo acordado en La Habana es un gran logro para Colombia. No se negoció nuestro sistema de gobierno, ni nuestro modelo económico ni las bases fundadoras de nuestra sociedad, como la democracia, la libre empresa y los derechos sociales que como colombianos tenemos.

El proceso se hizo fuera de Colombia, sin despejes, con acuerdos razonables que permitirán alcanzar los sueños de todos los colombianos: que las Farc entreguen las armas, que las víctimas tengan verdad, justicia y reparación y que el campo tenga un nuevo amanecer.

Este acuerdo va a permitir que las Farc puedan participar en política cumpliendo, por supuesto, los compromisos de la justicia transicional.

Este será un acuerdo de paz que nos pone más cerca del primer mundo y más lejos del castrochavismo.

Extraña mucho los argumentos en contra de la paz y, sobre todo, el sofisma de decirles a los colombianos que querer la paz es votar ‘No’ en el plebiscito.

Este es un argumento engañoso que desconoce la sentencia de la Corte Constitucional, que obliga al Presidente de la República a acatar la decisión que el pueblo colombiano tome en el plebiscito.

Es decir: votar ‘Sí’ en el plebiscito es decirle no a la guerra, y votar ‘No’ en el plebiscito es decirle sí a la paz.

Extraña también la poca claridad de quienes defienden el ‘No’, de no aceptar los resultados del pueblo colombiano, deslegitimando, por un lado, el plebiscito y, por el otro, participando en él.

No acatar los resultados es una vez más una estrategia para deslegitimar las instituciones, donde prima el lema de que “solo son buenas las decisiones cuando favorecen mis intereses”.

Hace algunas semanas Gran Bretaña se dejó engañar por los cantos de sirena del ‘brexit’, y hoy sus ciudadanos lamentan en su conciencia y en sus bolsillos una decisión absurda y manipulada por mentiras.

Los argumentos falsos en favor del ‘brexit’ se hicieron evidentes al día siguiente de la votación.

Siempre será más sabia la unión que la separación, la cooperación que la pugnacidad, la esperanza que el miedo.

Tenemos la oportunidad de aprender esa lección de los británicos y tomar la decisión correcta, votando ‘Sí’ a la paz.

Hoy, gracias al proceso de paz con las Farc, ya sentimos algunos de los dividendos de vivir en un país en paz: 1.234 días sin tomas de poblaciones por parte de las Farc; 580 días sin retenes ilegales; 373 días sin emboscadas a la Fuerza Pública; 364 días sin ataques a la infraestructura petrolera; 236 días sin secuestros atribuidos a las Farc; 228 días sin incidentes atribuibles a esa guerrilla.

Yo soy víctima de las Farc: mi padre estuvo secuestrado 9 años. También mi hermano. Conocí de primera mano los rigores de la guerra, por eso soy fiel testimonio del valor de la paz.

A mis 39 años tengo el honor de ser el Presidente del Congreso más joven al que Colombia le haya dado la oportunidad de ejercer como tal.

Por eso, me he atrevido a decir que, si bien nuestros padres no ganaron la guerra, nos corresponde a las nuevas generaciones ganar la paz.

Acompáñenme a decirle ‘Sí’ a la paz, ‘Sí’ a la esperanza, ‘Sí’ a un nuevo país. A un mejor país.

MAURICIO LIZCANO

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