‘Meta de sustitución voluntaria se cumplirá en mayo’: Pardo

‘Meta de sustitución voluntaria se cumplirá en mayo’: Pardo

Consejero para Posconflicto dice que a finales de enero habrá erradicadas al menos 30.000 hectáreas.

Rafael Pardo, consejero presidencial para el Posconflicto

Pardo dice entender la impaciencia por resultados, pero agrega que el plan lleva 6 meses.

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Cortesía Revista Donjuan

23 de octubre 2017 , 12:28 a.m.

Si bien, como dice el consejero presidencial para el Posconflicto, Rafael Pardo, la implementación del acuerdo de paz con las Farc es mucho más que el programa para la reducción de cultivos de hoja de coca, la verdad es que hoy este es el tema que mayores tensiones y polémicas provoca, especialmente en Tumaco.

Pardo está a cargo del plan de sustitución voluntaria de los plantíos ilícitos, mediante el cual el Gobierno aspira a erradicar 50.000 hectáreas. Otras 50.000 se destruirán con erradicación forzada.

Con esto, las hectáreas de hoja de coca que había en Colombia en el 2016 –146.000, según la ONU– se habrán reducido en un 69 por ciento en un año.

Según el consejero para el Posconflicto, el plazo para la meta de sustitución voluntaria vence en mayo del 2018. “Yo entiendo la impaciencia de mucha gente, pero este programa lleva menos de seis meses”, puntualiza.

¿Y usted le va a decir eso a Estados Unidos?

Yo no tengo por qué darle respuesta a Estados Unidos. Hay un programa del Gobierno colombiano que conoce el Gobierno norteamericano. Desde finales de enero se definieron los programas de sustitución voluntaria y de erradicación forzosa, pero el programa de sustitución empezó en mayo.

¿Para usted el plazo es mayo?


Sí, porque el programa de sustitución comenzó en mayo de este año y el plazo es de un año.

Al 17 de octubre había acuerdos de sustitución voluntaria con 28.372 familias que tienen 22.872 hectáreas de hoja de coca. ¿Cuándo les harán los pagos para que comiencen a erradicar?

Ya tenemos la plata. Los pagos (de un millón de pesos mensuales) comienzan a hacerse de aquí a finales de octubre, y a partir de ahí tienen dos meses para erradicar.

¿Eso quiere decir que a finales de diciembre debe haber 22.872 hectáreas de hoja de coca menos?

Deben ser entre 15.000 y 20.000 hectáreas menos, porque las familias suelen sobredimensionar la cantidad de hectáreas que tienen. Y en noviembre vamos a entregar la plata a otras 25.000 familias que dicen tener 22.000 hectáreas. Esto va a ir creciendo de manera exponencial.

¿Podemos decir que a finales de enero habrá al menos 30.000 hectáreas erradicadas mediante sustitución voluntaria?


Sí, esas hectáreas deben estar erradicadas a finales de enero.

La meta global del programa de sustitución voluntaria a partir de los acuerdos de paz es acabar con 89.251 hectáreas de cultivos ilícitos. ¿Cuándo se cumplirá esa meta?


Tenemos la plata para 50.000 hectáreas. Para continuar el programa hay que conseguir más plata.

¿Cómo se explican hoy las tensiones por la erradicación forzosa?

El acuerdo es claro en que el Gobierno no renuncia a ninguna forma de erradicación. No es cierto que no iba a haber erradicación o fumigación. Eso hay que mirarlo zona por zona. Hay algunas de grandes cultivadores (de más de 3,8 hectáreas por familia), y esas no entran en el programa de sustitución voluntaria. Ahí erradicamos con la Fuerza Pública.

El acuerdo es claro en que el Gobierno no renuncia a ninguna forma de erradicación. No es cierto que no iba a haber erradicación o fumigación

¿Eso es lo que pasa en algunas zonas de Tumaco?

En Tumaco ya tenemos acuerdos con 6.447 familias, pero hay zonas donde hay cultivos grandes y hay otras en las que los campesinos que tienen la coca no son los propietarios del terreno, como en Alto Mira y Frontera. Esas tierras son del Consejo Comunitario y ahí, por eso, no podemos aplicar la sustitución.

En Alto Mira y Frontera hay cerca de 5.000 campesinos cocaleros que no son dueños de la tierra y que llegaron ahí hace años respaldados por las Farc. ¿Qué harán con ellos?

En el acuerdo de paz, en la página 207, dice que las Farc deben promover con el Gobierno la reubicación de campesinos cocaleros que se asentaron en territorios ajenos. Esto pasa en Alto Mira y Frontera y en los resguardos Nukak y Embera. Las Farc tienen que presentar un plan de reubicación para esos campesinos, y no lo han hecho.

¿Lo que está pasando en Tumaco con los narcotraficantes refleja que no era suficiente un acuerdo de paz con las Farc para reducir los cultivos de coca?

Si no se hubiera firmado un acuerdo con las Farc, no habría sido posible un programa de sustitución. Cuando estaban armadas, se oponían a la erradicación y a la sustitución, y ahora participan en ese programa.

Un punto del acuerdo de paz indica, textualmente, que el Gobierno “no renuncia a los instrumentos que crea más efectivos, incluyendo la aspersión, para garantizar la erradicación de los cultivos de uso ilícito”. ¿La aspersión aérea es hoy una opción?

Hoy se usa la fumigación terrestre con glifosato, con las precauciones necesarias para los operadores. Pero la aspersión no es un escenario hoy por lo que dijo la Corte Constitucional (condicionó su uso a una estricta regulación) y por razones de salud (la OMS considera ese herbicida potencialmente cancerígeno).

¿Usted cree que con lo que se está haciendo hoy, en dos años el país habrá erradicado la coca?

Este país de lo único que habla es de la coca, y usted de lo único que me habla es de la coca...

Es que la erradicación de cultivos está provocando mucha tensión...

Yo creo que, con lo que estamos haciendo, en dos años puede haber una disminución sustancial de cultivos ilícitos que no ha habido nunca. El objetivo del Plan Colombia era disminuir la oferta de coca un 50 por ciento en 5 años, y no se logró. Aquí estamos hablando de reducir, en el primer año, 100.000 hectáreas. Este es un programa que sí busca una reducción sustancial del área de cultivos, porque mientras haya coca, la paz no es sostenible.

Yo creo que, con lo que estamos haciendo, en dos años puede haber una disminución sustancial de cultivos ilícitos que no ha habido nunca

¿Cómo evalúa el papel de las Farc en todos los temas de posconflicto?

La participación de las Farc ha sido muy positiva en el programa de sustitución y será muy positiva en el desminado. Ya tienen 426 personas seleccionadas y conformaron la entidad de desminado. Se han conseguido los recursos y se han asignado zonas para proceder. Es un proceso que vinculará a 1.200 personas de las Farc.

El posconflicto tiene un gran componente social, planes para llevar el Estado al campo. ¿Como encargado del tema qué le puede decir al país sobre lo que pasará tras el cambio de Gobierno?

Que esto es irreversible. Un ejemplo: ¿qué está haciendo el Gobierno con Familias en Acción? Beneficia a unos 4 millones de colombianos y ese programa se creó con Pastrana. Esto quiere decir que los programas que tienen un beneficio social y funcionan se mantienen aunque cambie el gobierno. Así debe pasar con los acuerdos de paz. ¿O les van a decir a los campesinos que no les harán vías?

¿Cómo va la construcción de vías terciarias?

Son tal vez el plan más ambicioso del posconflicto. Tiene alcance en todas las zonas rurales y serán 3.000 kilómetros, entre construcción y mantenimiento, con una inversión de 1,3 billones de pesos, para facilitar el acceso a mercados.

¿Y qué está pasando hoy en las 26 zonas donde se ubicaron las Farc?

Son zonas de reincorporación, y esta tiene dos componentes: un apoyo a todas las personas de las Farc de 90 por ciento de un salario mínimo, más la contribución a pensión y a salud, por 24 meses. Mientras tanto, van construyendo los proyectos productivos colectivos. En eso se trabaja desde el 16 de agosto (cuando se concretó el desarme).

¿Y en qué va esa tarea?


Es relativamente menos difícil conseguirle empleo a una persona, que es la ruta de reincorporación individual, que hacer un proyecto para sembrar 100 hectáreas de cacao, conseguir 30 personas para eso, entrenarlas, conseguir la tierra, los recursos y las semillas, pero hay unos 10 proyectos andando para sembrar palma, cacao, y hacer cultivos de peces.

Hay denuncias de que algunos exguerrilleros están abandonando las zonas de reincorporación…


Muchos van a la casa y vuelven. No es que se hayan vuelto disidentes ni que hayan entrado a bandas.

¿Hasta cuándo se van a quedar las Farc en esas zonas?

Son zonas de reincorporación y la decisión del Gobierno es darles continuidad. Pero cualquier persona de las Farc tiene la posibilidad de irse a donde quiera.

En algunos sitios las autoridades manifestaron resistencia a que las Farc permanecieran ahí después del desarme…


Sí, pero también hay gente que dice: ‘ahora los van a sacar de allá y los van a mandar a las ciudades’. Son seres humanos con los que se hizo un proceso de paz, están en reincorporación y hay que hacer esa reincorporación de manera digna.

MARISOL GÓMEZ GIRALDO
Editora EL TIEMPO@marisolgmezg

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