¡Sí se pudo!, la consigna tras 40 días del 'Campamento por la paz'

¡Sí se pudo!, la consigna tras 40 días del 'Campamento por la paz'

Esta movilización puso un punto de presión para que se pudiera lograr el nuevo acuerdo con las Farc.

Testimonios desde el 'Campamento por la paz' tras el anuncio de nuevo acuerdo Testimonios desde el 'Campamento por la paz' tras el anuncio de nuevo acuerdo

Campamento por la paz

14 de noviembre 2016 , 02:32 p.m.

¡Campamento por la paz, a despertarse. Hoy nos levantamos con un nuevo acuerdo!

Ese es el grito que lanza un hombre desde una de las 90 carpas instaladas desde hace 40 días en la plaza de Bolívar de Bogotá en lo que se ha denominado el ‘Campamento por la paz’.

Aunque ya son las nueve de la mañana, la mayoría aún no se despierta. A pesar de una semana compleja en la que desde La Habana parecía avanzar el proceso y en Bogotá las carpas padecían de las inclemencias del clima, desde el sábado el sentimiento de esperanza es aún más fuerte.

Siguiendo las noticias, el pálpito de que algo podría concretarse empezó a ser certero conforme al paso de las horas. Atentos a la radio, el sábado en la noche los campistas escucharon en silencio como desde Cuba se anunciaba algo que semanas atrás parecía una tarea imposible: el Gobierno y las Farc lograron en tiempo récord un nuevo acuerdo.

La noche y la madrugada se fue en abrazos, aplausos, bailes y una milonga argentina que quiso regalarles una presentación. El ánimo general se resumió en una sola frase: ¡sí se pudo!

“El riesgo de perder la paz cuando parecía estar tan cerca nos llevó a esto. Este plantón, este movimiento, estas carpas, esto que tenemos acá es el resultado del miedo a que el proceso se dilatara y a volver a un conflicto absurdo”, relata uno de los 210 huéspedes transitorios de la plaza de Bolívar.

Fue en la ‘Marcha del silencio’, la primera que se convocó tras la victoria del ‘No’ en el plebiscito por la paz, cuando un grupo de jóvenes decidió quedarse a dormir en el corazón de cemento de la capital y exigir un acuerdo ya.

“Fue un sentimiento raro, pero poderoso. Con esa derrota en las urnas no podíamos volver como si nada a nuestras casas y decir listo, lo intentamos y se acabó. Por eso, siete de nosotros decidimos quedarnos y empezar con el campamento que hoy es todo esto”, dice Xavier Escalada, uno de esos siete fundadores del campamento.

El domingo durante todo el día, los campistas se fueron incorporando a sus labores. Uno repartía el desayuno, otro iba hasta la Catedral Primada por agua, otro lavaba la loza y algunos más comentaban con entusiasmo y sorpresa que tan solo mes y medio después de esa derrota en las urnas, Colombia tuviera un nuevo acuerdo.

“Cumplimos los dos objetivos que eran el mantenimiento del cese del fuego bilateral y que el acuerdo con las Farc se hiciera de una manera expedita. Ahora veremos cómo se da la refrendación y la implementación”, afirma José Gil, otro de los integrantes del campamento.

'Un buen día para decir adiós'

Pero como todo buen fenómeno, estos escenarios sociales tienden a desaparecer. Cumplidas las dos demandas generales que le exigían al Gobierno, el ‘Campamento por la paz’ estudia cuál podría ser su próximo paso.

Algunos apuntan a convertirse en una ONG o en algún movimiento civil que albergue las miles de peticiones que tienen no solo quienes pertenecen al campamento, sino también otros sectores sociales.

Según algunos voceros, este fin de semana podrían hacer una reunión para definir si las carpas se levantan o no de la plaza y cuándo podría efectuarse eso.

“Aún es prematuro. Esta también es una pequeña Colombia y cada quien necesita expresar su punto de vista. Hay gente aferrada a la idea de quedarse y otra no. De todas maneras, queremos estar presentes en las dos fases que quedan. En la refrendación para hacer pedagogía y en la implementación para hacer verificación”, afirma Escalada, quien es de origen español.

Al nuevo acuerdo de paz le restan estos dos pasos. El presidente Juan Manuel Santos estudia tres vías -llevarlo al Congreso, convocar a un nuevo plebiscito o a unos cabildos abiertos- atravesadas, sin duda, por el compromiso de la sociedad civil.

“La ciudadanía cuando se organiza puede hacer cosas muy poderosas. Esto es una prueba de ello. Ahora el reto es grande y es acoger estos acuerdos, resguardarlos, hacer pedagogía”, relató el sábado a ELTIEMPO.COM Katherine Miranda, vocera del campamento.

En efecto, el inesperado resultado del plebiscito convirtió a las calles en un instrumento de presión social pocas veces visto en Colombia. A la ‘Marcha del Silencio’, se unió la de las Flores y otras más organizadas por colombianos en diversas partes del mundo.

Eso, más la ocupación de la plaza de Bolívar, cuenta con el ingrediente mayor de haber sido originado por grupos espontáneos de ciudadanos que, tratando de despolitizar y despolarizar a este país politizado y polarizado, se lanzaron a manifestar su deseo de paz.

Mientras el campamento cumple un nuevo día otro campista grita a lo lejos: “amigos, quizás este es un buen día para decir adiós, adiós a la guerra, adiós al conflicto”.

CINDY A. MORALES
Subeditora ELTIEMPO.COM
cinmor@eltiempo.com
En Twitter: @cinmoraleja

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