Uribe se graba, llama e insiste, ¿por qué?

Uribe se graba, llama e insiste, ¿por qué?

El líder del Centro Democrático ha sido el gran antagonista del proceso de paz con Farc.

Santos y Uribe se reunirán para hablar de paz este miércoles | EL TIEMPO | Octubre Santos y Uribe se reunirán para hablar de paz este miércoles | EL TIEMPO | Octubre

La llamada en la que Uribe le pide una reunión a Santos

06 de octubre 2016 , 03:23 p.m.

Fiel a su estilo a la ofensiva y firme en su propósito de no dejar que los acuerdos de paz fueran refrendados tal y como estaban, Álvaro Uribe Vélez lideró la campaña por el ‘No’ al plebiscito que finalmente obtuvo la victoria en las urnas el domingo pasado.

El resultado visibilizó la enorme polarización que vive el país –también la apatía con el 63 % de abstención electoral-, y puso de nuevo a Uribe en el centro de la política.

Aunque su popularidad no ha caído significativamente desde 2010 cuando dejó la Presidencia, ni siquiera con los múltiples escándalos que han salpicado al menos a unos 10 de sus funcionarios más cercanos, Uribe se había enfrentado en los últimos años a dos derrotas electorales en los comicios municipales y a vivir en la sombra del actual Jefe de Estado. (Lea también: El país, pendiente de la cita entre Santos y Uribe)

Su llegada al Senado le dio la visibilidad que buscaba y lo conectó con ese enorme capital político que aún tiene y que lo sigue llamando “Presidente”.

El plebiscito, que según varios analistas ni él mismo creyó que ganaría, terminó por resucitarlo y darle protagonismo en lo único que hasta ahora no había alcanzado: el proceso de paz con las Farc.

Desde el mismo domingo, su discurso aceptando una “victoria” con el ‘No’ dejó claro que respondía el llamado de la mitad de los votantes para, como él mismo dice, “corregir” los acuerdos de paz. (En video: La llamada en la que Uribe le pide una reunión a Santos)

“Uribe es una figura política muy sui generis porque es un representante de línea conservadora, pero muy cercano a la gente. Él ha entendido que el escenario público no es para dar un discurso lineal sino que debe tener una carga semiótica y por eso son muy medidas sus apariciones. El discurso del domingo, por ejemplo, lo hizo en el picadero de caballos de su finca y con un tono que generó la connotación de que tenía la vocería al final del proceso como suelen tenerla los ganadores”, explica Miguel Jaramillo, magíster en Gobierno y consultor político.

De allí en adelante, las comunicaciones de Uribe han sido, como lo eran antes, una seguidilla de publicaciones en redes sociales, salidas a medios, comunicados, etc. Su más reciente salida fue el martes cuando, primero por un medio de comunicación y luego por redes sociales, empezó a circular la petición que le hizo al presidente Santos para reunirse, hecho que ocurrió el miércoles.

El video en el que se ve a Uribe llamando desde un carro al Palacio de Nariño y luego hablando con el Jefe de Estado fue el modo en que la opinión pública se enteró del encuentro que estos dos rivales políticos tendrían luego de cinco años de no verse cara a cara. (También: Uribe dice que se necesita paciencia para renegociar acuerdos)

“Esto es lo que se llama la ‘videopolítica’ que es parte de una teoría sobre la sociedad teledirigida. Lo que se hace es que para que la política sea mucho más digerible reduce su complejidad y su retórica a la imagen. Por eso, todas las manifestaciones que se hacen ahora para que el ciudadano de a pie “entienda” lo que pasa se realizan a partir de la reducción a la mínima expresión de los acontecimientos. A Uribe le es más fácil montar un escenario en el que la gente sepa que quiere, como cualquier parroquiano, reunirse con Santos”, afirma Carlos Arias, consultor en comunicación política y docente de la maestría de Comunicación Política de la Universidad Externado.

Esa tendencia, que se ha potenciado con las redes sociales, ha acercado a la población a los hechos del día a día, pero ha alejado los ideales de la alta política, y sobre todo, al inundar de mensajes sin sentido, ha vuelto apático al elector.

En el mismo sentido opina Juan Carlos Gómez, decano del programa de Comunicación Social y periodismo de la Universidad de La Sabana y doctor en comunicación política.

“El proceso de paz fue todo secretismo y eso alejó a los ciudadanos de lo que estaba pasando. La mesa ocultaba, los ciudadanos opinaban, pero no eran escuchados. Y luego quisieron explicar en 20 días un acuerdo de 297 páginas que duró cuatro años. El resultado fue la simplificación al mínimo de un tema de máxima trascendencia. La gente no entendió, las mentiras crecieron y ahí quedó la votación”, explica Gómez. (Lea: Estos son los asistentes a la reunión entre Santos y Uribe)

Arias también analizó las últimas jugadas de Santos y Uribe.

“En un momento histórico y determinante como este, estas conversaciones y manifestaciones tan mediáticas deberían mantenerse en la discrecionalidad, pero no, todo se convierte en una escena para legitimar un show mediático. Y Uribe, por su lado, se muestra como la persona conciliadora, que busca el diálogo para esconder su carencia de propuestas sólidas. Santos no se puede quedar atrás y riposta poniéndole un fecha límite al cese del fuego”, indica Arias.

Para Jaramillo, la movida más viable es que no haya un “cogobierno” y que Santos remarque su papel de presidente de la República.

“A Uribe le conviene que esto se dilate, pero a Santos eso lo puede matar. Pero eso solo se resuelve si Santos se mantiene en el cargo no solo en el sentido literal sino que aparezca como a cargo del país. Hacer entender que Uribe sigue siendo un expresidente”, explica.

La incertidumbre política

Pero sin duda el tema que más se ha colado en este ínterin del proceso de paz es la campaña política. Con un arribo antes de tiempo, las fichas de quien será el sucesor de Santos empiezan a moverse alrededor del taquillero tema de la paz.

“Esta es la superficialización de la política. La lucha a ultranza del ego. Lo que no se dan cuenta es que ponen en juego la institucionalidad, ponen en juego la paz. Ahora se necesitan a los grandes de estadistas que no estén pensando en réditos ni en su próximo precandidato”. (Además: Factor tiempo, clave para el diálogo nacional por la paz)

Muchos aún se preguntan, por ejemplo, qué tendría que hacer el exprocurador Alejandro Ordóñez en la reunión del miércoles en Palacio.

Pero tampoco hay que quitarse las culpas. Los medios también han sido los grandes reproductores de casi todo lo que al final llega al ciudadano.

“¿Qué es Uribe sin medios? Nada. Y él lo sabe porque en política no es solo ser sino parecer. Y él tiene claro que el espacio público para hacer política requiere de algo de show. Santos también le responde con lo mismo”, precisa Gómez. (También: Las condiciones que tendrían las Farc para cambiar acuerdo de justicia)

Y Arias complemente: “para los medios esto se vuelve una bomba que tiene que sacar porque de lo contrario, las redes se los va a comer. Lo increíble es que ni siquiera plantean una responsabilidad frente a un hecho que puede llevar a Colombia a otra guerra de 50 años”.

Los líderes políticos más importantes del país empiezan ahora su medición de fuerzas ya no en las urnas sino en la búsqueda de una solución que saque de este limbo a Colombia.

CINDY A. MORALES
Subeditora ELTIEMPO.COM
cinmor@eltiempo.com
Twitter: @cinmoraleja

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