'Miembros de las Farc, bienvenidos a la democracia'

'Miembros de las Farc, bienvenidos a la democracia'

Ante presidentes, cancilleres, Ban Ki-moon y 2.500 invitados, Santos y 'Timochenko' firmaron la paz.

27 de septiembre 2016 , 06:59 a.m.

Con el final del día comenzó oficialmente la paz con las Farc este lunes en Cartagena. Y nadie mejor que las víctimas de la guerra de medio siglo para darle la bienvenida a ese nuevo momento de Colombia, representadas en las alabadoras de Bojayá, el pueblo chocoano donde un cilindro bomba de esa guerrilla provocó la muerte de 79 personas en mayo del 2002.

Con su lamento convertido en canto, las diez mujeres chocoanas estremecieron la explanada del Centro de Convenciones de Cartagena cuando corearon que la guerra con las Farc “Ni a la fiesta ni al trabajo” las dejaba llegar.

Todo el país político las escuchaba, incluida la guerrilla de las Farc, que ya casi pertenece a ese círculo, tras 52 años en guerra contra el Estado y al margen de la vida ciudadana. (También: 'Hoy no sentí lo que antes sentía con los señores de las Farc')

“Nuestra única arma será la palabra”, ratificó Rodrigo Londoño Echeverri, ‘Timochenko’, al comenzar una intervención en la que arrancó un aplauso cuando dijo que como máximo jefe de las Farc pedía perdón a nombre de esa guerrilla por el daño que había provocado.

Las primeras palabras del presidente Juan Manuel Santos al comenzar su discurso fueron un saludo para las víctimas.

La evidencia de que algo nuevo y transcendente estaba pasando en Colombia se manifestaba en hechos tan simples como que la seguridad de los jefes de las Farc incluía a policías y militares que hace meses los combatían.

Y el presidente Juan Manuel Santos fue explícito en su bienvenida al grupo guerrillero a la vida ciudadana: “Señor Rodrigo Londoño y miembros de las Farc: hoy, cuando emprenden su camino de regreso a la sociedad; cuando comienzan su tránsito a convertirse en un movimiento político, sin armas; siguiendo las reglas de justicia, verdad y reparación contenidas en el Acuerdo, les doy la bienvenida a la democracia". (Además: 'Pido sincero perdón a todas las víctimas del conflicto': 'Timochenko')

El jefe de Estado y el jefe de las Farc fueron los protagonistas de una ceremonia emotiva y sobria en la que los dos firmaron el Acuerdo Final de Paz. Lo hicieron a las 5:30 p. m. con dos proyectiles de fusil convertidos en bolígrafos de tinta azul, frente a testigos de excepción: 13 presidentes latinoamericanos, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, 27 cancilleres, entre ellos el secretario estadunidense John Kerry, y ante las víctimas del conflicto que se mezclaron con los invitados.

En la tarima blanca de la explanada del Centro de Convenciones, vestido también de guayabera blanca, el color de la paz, ‘Timochenko’ estuvo permanentemente al lado del Presidente que en agosto del 2010 convocó en secreto a las Farc a acabar el enfrentamiento armado.

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Acá quedó firmado el Acuerdo de Paz entre el Gobierno y las Farc. / Presidencia

Foto:

Ellos dos, el largo saludo que se dieron tras la firma de los acuerdos de paz, la paloma blanca que Santos le entregó ‘Timochenko’ y que este se puso en la guayabera eran la prueba reina del comienzo de una nueva época para el país y para los colombianos. (Además: 'Hay una guerra menos en el mundo, y es la de Colombia': Santos)

El jefe de las Farc y el presidente Santos se reconocieron mutuamente la voluntad de paz.

Encontramos en el presidente Juan Manuel Santos un valeroso interlocutor, capaz de sortear con entereza las presiones y provocaciones de los sectores belicistas. A él le reconocemos su comprobada voluntad de construir el acuerdo que hoy se firma”, dijo ‘Timochenko’.

Y Santos hizo lo propio. “Yo, que fui su implacable adversario, reconozco que fueron dignos negociadores en la mesa de conversaciones, y que trabajaron con seriedad y voluntad, sin las cuales hubiera sido imposible llegar a este momento”, afirmó el mandatario.

El momento más sorpresivo de la ceremonia fue cuando el jefe de las Farc finalizaba su discurso y ruidosos aviones de combate sobrevolaron el cielo de Cartagena, lo que hizo que ‘Timochenko’ interrumpiera, desconcertado, su mensaje. Pero tras mirar que eran aviones, esperó a que pasaran, a que cesara el ruido, y luego comentó: “Bueno, esta vez venían a saludar la paz y no a descargar bombas”.

“Efectivamente, esos aviones eran un saludo a la paz”, le dijo luego el Presidente.

Fueron llamativas las coincidencias de Santos y ‘Timochenko’ en sus discursos. Los dos recordaron al premio nobel de literatura Gabriel García, sus mariposas amarillas y la frase concluyente de Cien años de soledad: la que habla de una “segunda oportunidad sobre la tierra”. Eso es lo que para ellos es la paz que firmaron este lunes. (Lea: En las urnas, el pueblo dará la última palabra al acuerdo de paz)

Los dos recordaron, también, el asesinato del caudillo liberal Jorge Eliércer Gaitán, un hecho que para Santos marcó el inicio de casi 70 años de violencia política en Colombia, y que para ‘Timochenko’ es uno de los episodios oscuros de la historia de Colombia.

Los dos mencionaron a Dios. ‘Timochenko’, para pedirle que bendiga a Colombia, y Santos, para darle gracias por la fortaleza, templanza y paciencia.

El jefe de Estado y el jefe guerrillero juntos en un escenario, bajo el cielo despejado de Cartagena, donde tres horas antes había caído un aguacero, se quedaron en los ojos de los 2.500 invitados que estuvieron en la firma del Acuerdo Final de Paz y en los lentes de las cámaras que ayudarán a documentar este 26 de septiembre del 2016 como un día para la historia. (También: Empiezan a correr los 180 días para el desarme de las Farc)

Otros hechos destacados en el acto de la firma de la paz

*En la firma de la paz, uno de los hechos que tocó las fibras de los colombianos fue el canto de las alabadoras de Bojayá, Chocó, lugar que en 2002 fue epicentro de la masacre de 79 personas. Estas mujeres entonaron sus sentidos cánticos.

*Entre lágrimas, el presidente Santos finalizó su discurso. Lo hizo al repetir una línea de la primera estrofa del himno nacional: “(...) Cesó la horrible noche...”. Al bajar del atril, al lado de Bachelet y Ban Ki-moon, se secó las lágrimas.

*Con el balígrafo, un bolígrafo hecho con el cartucho de un proyectil de fusil, Santos y ‘Timochenko’ firmaron el Acuerdo Final de Paz. El 23 de junio, en la firma de la dejación armas, el Presidente le había regalado uno al jefe guerrillero.

*Cuando ‘Timochenko’ leía su discurso, el ruidoso paso de un avión de guerra asustó a los invitados a la ceremonia, aunque era un acto programado. El jefe guerrillero sonrió y luego dijo: “Esta vez venía a saludar la paz y no a descargar bombas”.

MARISOL GÓMEZ GIRALDO
Editora de EL TIEMPO
En Twitter: @MarisolGomezG

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