El miércoles, las Farc comienzan su adiós a las armas

El miércoles, las Farc comienzan su adiós a las armas

Pese a polémicas, Gobierno, ONU y guerrilla trabajan para que el cronograma se cumpla.

Las Farc comienzan su adiós a las armas

En zonas como esta, en Guajira, Meta, sigue la construcción de alojamientos guerrilleros.

Foto:

Miguel Herrera / EL TIEMPO

26 de febrero 2017 , 11:54 a.m.

El hecho más esperado tras la firma de un acuerdo de paz con una guerrilla en cualquier parte del mundo, el desarme de las tropas insurgentes, está por comenzar en Colombia. Las Farc ya están listas para iniciar la entrega de armas.

No habrá foto del acontecimiento por el sentido de rendición que para esta guerrilla tendría la imagen de un desarme que se da como producto de una negociación. Pero el hecho, además de tener un alto valor simbólico, es la prueba tangible del fin de una guerra que comenzó un remoto día de 1964 con el alzamiento en armas de 52 campesinos en Marquetalia, un rincón del campo tolimense.

Lo más significativo es que, aún en medio de las tensiones de las últimas semanas por los retrasos en el acondicionamiento de los 26 puntos donde ya están agrupados 7.000 guerrilleros, las Farc se preparan para el desarme.

“Estamos listos para comenzar el desarme este primero de marzo, pero este es un ‘toma y dame’ de dos partes y esperamos que también el Estado nos cumpla”, dice a EL TIEMPO el jefe guerrillero Pablo Catatumbo.

Este comandante de las Farc reconoce que las dificultades en la adecuación de las zonas donde están agrupadas las tropas insurgentes, donde incluso hay guerrilleras embarazadas y con bebés en condiciones muy precarias, han comenzado a superarse.

Pero también dice que esa guerrilla ve con preocupación el retraso en el cumplimiento de otros puntos de los acuerdos.

Explica que, por ejemplo, siguen sin materializarse las amnistías para los guerrilleros que no están presos por delitos graves, que serían cerca de mil, a pesar de que el Gobierno ya expidió el decreto que reglamenta la ley de amnistía aprobada a finales de diciembre en el Congreso.

Según ese decreto, del 17 de febrero, no deben pasar más de 10 días entre la solicitud de amnistía de cada persona y la decisión del juez para hacerla efectiva.

“Sabemos que no es falta de voluntad del Gobierno, pero nosotros negociamos con el Estado y nos deben cumplir”, añade Catatumbo.

Con el tiempo encima

De acuerdo con el cronograma original del desarme, en la primera fase las Farc deben entregar el 30 por ciento de su armamento. En una segunda, el otro 30 por ciento, y en la tercera y última, el 40 por ciento restante para que durante el mes de mayo la misión de la ONU que verifica el proceso retire de las zonas los contenedores donde las armas serán depositadas.

Precisamente por las dificultades que ha habido en la adecuación de los sitios para hacer la transición a la vida civil, el primer desarme esta semana no llegaría al 30 por ciento.

Pero se espera que empiece, por lo menos, con las armas de los 322 integrantes de las Farc que hacen parte del Mecanismo de Monitoreo y Verificación del Cese del fuego en Bogotá y en cada una de los sitios de desarme. Y que siga con las de los 320 guerrilleros que serán autorizados por el Gobierno para salir de esas zonas a explicar los acuerdos de paz. Esto incluye a los 60 que podrán movilizarse a nivel nacional en tareas logísticas y de coordinación.

El Gobierno debe recibir de las Farc, durante el fin de semana, la lista de esos guerrilleros.

En todo caso, según supo EL TIEMPO, la idea es que lo que quede faltando para cumplir con la entrega del primer 30 por ciento del armamento se complete en los primeros días de marzo. “Probablemente antes del 10”, según una fuente involucrada en el proceso.

La idea es que en esos primeros 10 días de marzo se entreguen no sólo armas cortas y fusiles, sino también ametralladoras y material explosivo.

Las Farc están trabajando todavía en la lista total de sus armas, pero se sabe que lo que han reportado preliminarmente coincide con la información que sobre la capacidad militar de esta guerrilla tiene la inteligencia del Ejército.

Más allá de que los plazos entre fase y fase del desarme se deban adecuar por las dificultades logísticas que surgieron en el arranque de la implementación de los acuerdos, tanto las Farc como la misión de la ONU, y por supuesto el Gobierno, están trabajando para que la dejación de armas termine, como está previsto, el 31 de mayo. El primero de junio todo deber haber concluido.

Entre otras cosas, porque para finales de mayo, mes en el que se cumplen 53 años del nacimiento de las Farc como guerrilla, este grupo tiene planeado hacer el Congreso del que será su partido político. Y solo puede llevarlo a cabo si ha dejado las armas.

Polémica superada

Por lo pronto, en los 26 puntos del país donde hoy está agrupada esa guerrilla para el desarme hay ya dispuestas cajas de madera para guardar de manera temporal el armamento que entregará progresivamente.

Los contenedores de metal en los que permanecerán las armas hasta mayo llegarán próximamente desde Italia, donde está el proveedor de Naciones Unidas. Cada uno de los 26 depósitos está dotado con llaves y cámaras para controlar que nadie acceda a ellos.

Precisamente el tema de los contenedores y de los retrasos en la adecuación de los campamentos –a pesar de lo cual las Farc terminaron su agrupamiento en esos sitios el 18 de febrero– provocó en los últimos días una polémica entre la ONU y el Gobierno.

Desde la perspectiva del jefe de la misión de ese organismo en Colombia, el francés Jean Arnault, la instalación de los contenedores en las zonas de desarme debía darse cuando estas estuvieran listas, algo que no ha ocurrido integralmente.

En algunos sitios falta terminar las áreas comunes y los guerrilleros aún trabajan en la construcción de sus dormitorios.

Para el Gobierno, en cambio, los contenedores podían instalarse a la par que las Farc construían sus alojamientos.

Provocó malestar que Arnault preguntara, en una carta que se filtró a los medios, si los retrasos en la construcción de los campamentos y las preocupaciones de las Farc sobre su seguridad jurídica daban para reprogramar el inicio del desarme.

Según una fuente de la ONU, la misión en Colombia, en su papel de verificadora, consideró pertinente intervenir ante las reiteradas quejas de la Farc y la importancia de que hubiera precisión sobre el cronograma del desarme en medio de la expectativa que el tema le genera al país.

Pero luego de la carta de Arnault y de una dura respuesta del Gobierno, las partes se reunieron y dieron por superada la polémica. Tanto el Gobierno, como la ONU y las Farc coinciden en que el desarme debe concluir en los términos que establece el acuerdo de paz.

Esto quiere decir que la Misión de Naciones Unidas en Colombia deberá haber recibido todo el armamento de las Farc el próximo primero de mayo, a más tardar, y que un mes después, ese organismo tendrá que haber finalizado el proceso de extracción de las armas de los campamentos.

Para dar tranquilidad a todas las partes, pero sobre todo al país, mucho ayudará que las Farc comiencen el desarme esta semana y que en los próximos días se vayan resolviendo los temas que preocupan a esta guerrilla.

Hay que tomar en cuenta que a los jefes de las Farc les ha resultado muy difícil mantener en calma a sus tropas, que en muchos casos llegaron a campamentos a medio construir y que tienen la expectativa de reintegrarse a la vida civil en las condiciones previstas en los acuerdos.

Según el pacto firmado el 24 de noviembre pasado por el presidente Juan Manuel Santos y por Rodrigo Londoño, Timochenko, el objetivo de los campamentos donde ya están ubicadas las tropas guerrilleras es garantizar el cumplimiento de la dejación de armas e iniciar el proceso de preparación para la reincorporación de las estructuras de las Farc en lo económico, lo político y lo social.

Pablo Catatumbo afirma que esa es una preocupación permanente de los guerrilleros.

(También: La estrategia del Sena para formar a los guerrilleros de las Farc)

Y uno de los observadores internacionales que ha estado en varias de las zonas de ubicación de las Farc dice que “si bien los guerrilleros están acostumbrados a las condiciones difíciles de la selva, allá por lo menos tenían sitios con sombra, algo que no tienen todavía en algunos campamentos ahora”.

En medio de las dificultades, el riesgo más grande es que, si se prolongan, crezca la disidencia del grupo guerrillero, que según el Ejército y la Fiscalía hoy llega a 500 personas de 5 frentes de las Farc, entre mandos y excombatientes rasos.

Por eso la importancia de que las Farc comiencen el desarme, de que los jueces den celeridad a las amnistías y de que el Gobierno entregue las ayudas para la reintegración de los guerrilleros a la vida productiva.

Si todo transcurre como está previsto, las Farc dejarán de ser una guerrilla a finales de mayo. De ahí en adelante comenzarán otra etapa de su historia, ya como partido político legal.

Más allá de que el país lo advierta, estamos presenciando un verdadero cambio de época en el que el paradigma ya no es cómo vencer militarmente a las Farc, sino cómo llevar desarrollo a las zonas históricamente más golpeadas por el conflicto armado.

Las expectativas

Sergio Jaramillo
Comisionado de paz

“Se están haciendo todos los preparativos para que el desarme comience este miércoles, primero de marzo”

‘Pablo Catatumbo’
Jefe de las Farc

“Las Farc están listas para cumplir este primero de marzo, pero este es un toma y dame de dos partes y esperamos que también nos cumplan”.

450 observadores internacionales verificarán el proceso

Para finales de febrero la Misión de la ONU en Colombia tenía previsto terminar el despliegue de observadores internacionales que verificarán el desarme de las Farc.

El 7 de febrero ya estaban en Colombia 407, de 16 países: Noruega, Portugal, España, Suecia, Reino Unido, México, Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Honduras, Paraguay y Uruguay.

Ellos, así como 322 integrantes del Gobierno y otros 322 de las Farc, conforman a su vez el Mecanismo de Monitoreo y Verificación del Cese del Fuego y de Hostilidades (MM&V), que es coordinado por Naciones Unidas.

MARISOL GÓMEZ GIRALDO
Editora de EL TIEMPO
En Twitter: @MarisolGmezG

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