'Estamos ante un proceso inédito': CNE de Ecuador

'Estamos ante un proceso inédito': CNE de Ecuador

El coordinador de la misión electoral de Unasur habló con EL TIEMPO.

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Estos son los beneficios por votar en el plebiscito

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30 de septiembre 2016 , 11:27 p.m.

El presidente del Consejo Nacional Electoral del Ecuador (CNE) y director en ese ramo de la delegación de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) para el plebiscito, Juan Pablo Pozo, aseguró en entrevista con EL TIEMPO que la etapa final del proceso de paz es inédita a nivel internacional.

¿Cómo ve usted el panorama de lo que se está viviendo por estos días en Colombia tras la firma del proceso de paz y el ambiente previo al plebiscito?

Es algo histórico y no sólo para Colombia, también para la región y para el mundo. Así es que el hecho de que hoy podamos estar en una misión del Consejo Electoral de la Unasur en este caso puntual, integrada por 16 organismos electorales de once países de Unasur, acompañando al número doce, que en este caso es Colombia y que también hace parte de Unasur, y a los dos organismos del sistema electoral colombiano, para nosotros siempre será importante. Por lo tanto, estamos aquí en una misión de aproximadamente cuarenta personas, entre técnicos y autoridades electorales de otros países. Somos gente que hacemos procesos electorales en nuestros países. Al hacerlos, esto nos permite tener una mirada técnica de cómo se llevan adelante y dejar recomendaciones, pero también nos permite reconocer y apreciar las buenas prácticas que tiene Colombia, lo que podría llevarnos a aplicarlas también en otros países.

No es un proceso normal, no es un proceso de elecciones representativas y tiene un contenido histórico, con lo que implica este conflicto de tantos años y tantas décadas para Colombia y la región. Que sea el pueblo soberano en las urnas el que decida refrendar o no este proceso de paz es un ejemplo para el mundo de lo que significa la participación en democracia. Estamos emocionados de ser parte de esta página, no sólo de Colombia sino del mundo.

En muchas partes del mundo se están preguntando el por qué con un proceso de paz ya firmado hay la necesidad de hacer una refrendación plebiscitaria. ¿Es para usted común que ocurra esto? ¿Lo ha visto en su experiencia internacional?

En la experiencia internacional no existe un caso así. Inclusive, es un proceso inédito. Pero, sin duda, un aspecto importantísimo en la democracia es la legitimidad. Lo central de la legitimidad y la soberanía radica en el pueblo también. Entonces, que la palabra final la tengan los ciudadanos después de un proceso totalmente válido llevado a cabo por el Estado lo legitima mucho más.

En Colombia en este momento hay mucha polarización con respecto a todo lo relacionado con el proceso de paz con una guerrilla que se identifica, por lo menos ideológicamente, con algunos países suramericanos. ¿Cómo entiende eso la Unasur?

Creo que en ese aspecto tenemos que remontarnos al origen de la Unasur. Cuando se firmó su tratado constitutivo en Brasilia en el 2004 y luego inclusive en el desarrollo de la unión como tal y la conformación de sus consejos sectoriales. Ahí tenemos uno de los consejos más activos, que es el electoral. ¿Por qué surge la Unasur? Surge teniendo en cuenta que ya había otros procesos de integración como la propia Comunidad Andina de Naciones (CAN) o el Mercado Común del Sur (Mercosur), pero la Unasur es una respuesta diferente a estos procesos.

¿En qué parte?

No solamente cuantificamos económicamente la integración, sino que también nos preocupamos por qué clase de integración tenemos. Por eso es que justamente en los tratados constitutivos surge este “continente unasureño” que traspasó el tema económico, con una agenda rica en temas, sociales, culturales, pero sobre todo temas democráticos. Justamente esta ha sido una respuesta unánime de los gobiernos que integran nuestra unión de sumarse a este proceso llevado adelante por Colombia. Entonces, creo que la respuesta de la Unasur ha sido el respaldo absoluto a Colombia como tal, porque este plebiscito será el inicio de un nuevo proceso, porque no es que la paz se alcance con la firma del acuerdo o con un plebiscito donde se respetará la voluntad de la gente. Ahí empezará una serie de acciones que seguramente durarán mucho tiempo, en el que recibirán todo el respaldo en lo que significa el crecimiento de la democracia.

¿Cuál sería el papel de la Unasur en el posible posconflicto colombiano?

Le daremos, sin duda, un apoyo total porque el de Colombia no es sólo un conflicto nacional sino regional. Esos son los temas que emocionan, en mi caso como ecuatoriano, porque lo vivimos como propio. Somos países hermanos, vecinos, con la misma identidad, con muchos parecidos culturales, y obviamente también afectados por el conflicto. En este sentido, para nosotros es muy importante. El Estado ecuatoriano ha manifestado a través de su presidente, Rafael Correa, el respaldo absoluto a esta salida pacífica, consensuada, dialogada. Creo que el ejemplo no solamente es el plebiscito. Si podemos entender más allá, es reinaugurar en Colombia una verdadera cultura de diálogo, de paz.

En cuanto al aspecto electoral, la mirada de la Unasur es objetiva, de entender que las condiciones de un plebiscito reúnan todas las características que garanticen la diferencia de opiniones. Obviamente tenemos que respetar a los que están a favor del Sí y del No, porque tienen sus motivos, razones y fundamentos. Hay un tema que sí les une y es el interés por Colombia y la superación de este conflicto. Cuando cambiamos y pasamos de las posiciones a los verdaderos intereses, aquí hay un solo interés colombiano, regional y mundial que es una paz duradera, en donde ya se pueda de una vez por todas ir eliminando un conflicto que ha generado mucho sufrimiento a muchas familias.

Usted está representando ahora a Unasur, pero es ecuatoriano. Nuestro conflicto se desbordó hacia Ecuador. ¿Qué significa para ustedes que las Farc ya no vayan a estar en la zona fronteriza, en donde se dio el caso del ataque contra el campamento de Raúl Reyes?

Ese es el Caso Angostura, el 1 de marzo del 2008. Para nosotros es de una triste recordación como país. Obviamente entendemos que el fin mayor, el fin fundamental para la región es justamente que se generen este tipo de mecanismos bajo el diálogo y la participación para ir eliminando este conflicto. Y, claro, como países vecinos, sentimos como propia la posibilidad de estar en un plebiscito que es histórico.

En Ecuador existe mucha expectativa, pero no sólo la mediática. Al contrario: existe la expectativa del pueblo ecuatoriano, de los ciudadanos, de la gente de a pie, que está muy interesada en que estos procesos que ha llevado adelante Colombia con mucha voluntad política, mucha conversación, con el deseo de deponer posiciones y actitudes que no llegaban a acuerdos, salga adelante. Hay un camino de esperanza, de sueños compartidos, de unidad, que justamente también es el sentir del “continente unasureño”. Hoy tenemos que hacer un alto y mirar hacia el futuro.

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, siempre ha insistido en que el conflicto en Colombia le cuesta mucho a Ecuador, no solamente por la vigilancia en la frontera, sino el altísimo número de refugiados que acoge su país. ¿Qué pasará con nuestros compatriotas que encontraron en Ecuador un hogar alternativo a su propio país?

Seguirán encontrando ese hogar. Abrir las fronteras en este sentido ha sido entendernos como hermanos latinoamericanos y esa política no va a cambiar. Obviamente, también tendrá que hacerse un análisis con respecto a toda la etapa posconflicto. Creo que el principal fin es cómo colaborar desde el Ecuador, desde nuestro Estado, con esos ciudadanos que tendrán una nueva expectativa a través de este proceso.

Usted ha tenido experiencia internacional en esta clase de procesos. Sin duda, por la naturaleza del nuestro, se dio y todo se armó de una forma muy rápida, pero ya se venían perfilando los jugadores, por decirlo así, en cada una de las opciones, y se veía venir esta polarización. ¿Había visto tal nivel de polarización antes?

Eso hay que verlo como algo natural. Cuando uno tiene un referendo, una consulta o un plebiscito, como en este caso que tienes dos opciones, unos van por una y otros por otra, por el Sí o por el No. No se tiene una gama de posibilidades que evite la polarización. Lo que hay que sacar de forma favorable es que haya la libertad de ponerse por una opción o por otra. Yo creo que eso es garantía de un Estado de Derecho, es la garantía de un Estado constitucional: el garantizarle a sus ciudadanos, con sus argumentos, el ubicarse en una posición o en otra.

LUIS ALEJANDRO AMAYA E.
Subeditor INTERNACIONAL

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