'Pudimos oírnos y construir un mejor acuerdo': Rosario Córdoba

'Pudimos oírnos y construir un mejor acuerdo': Rosario Córdoba

La vocera de un grupo de empresarios destacó que el nuevo pacto respeta la sostenibilidad fiscal.

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Rosario Córdoba Garcés es vocera de un grupo de empresarios que acompaña el proceso de paz.

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Consejo Privado de Competitividad

20 de noviembre 2016 , 08:52 a.m.

La vocera del Consejo Empresarial por una Paz Sostenible, Rosario Córdoba Garcés, le dijo a EL TIEMPO que el sector de empresarios que ella representa se siente satisfecho con los ajustes al acuerdo con las Farc.

Córdoba Garcés anunció que este Consejo le enviará este domingo una carta al presidente Juan Manuel Santos en la que le reconocerá el ejercicio democrático hecho tras la derrota del plebiscito.

¿Cómo siente que quedó este nuevo acuerdo que se alcanzó entre el Gobierno y las Farc?

Después de la sorpresa del 2 de octubre se le presentó al país una maravillosa oportunidad para construir un nuevo acuerdo que contara con la participación de quienes no estaban satisfechos con el anterior, algunos que estaban con el ‘Sí’ y que querían acompañar lo pactado, pero tenían dudas, e igualmente del empresariado. La participación de todos fue muy buena, comprometida y seria, y creo que Colombia salió fortalecida de este ejercicio democrático que impulsó el señor presidente. Fuimos capaces de trabajar y oírnos con respeto. Al final esa es la democracia.

Usted ha dicho que la luego del plebiscito la democracia salió fortalecida, ¿por qué ha manifestó esto?

Porque tuvimos la oportunidad de oírnos, de construir entre todos un acuerdo que, sin duda, es mejor que el anterior en varios sentidos. Los temas en los que había dudas quedaron aclarados y los puntos que mortificaban a varios colombianos fueron en su mayoría modificados y mejorados. Además se introdujo en el nuevo acuerdo el concepto de sostenibilidad fiscal que para nosotros, los empresarios, es algo muy importante. Este es un país que tiene limitaciones fiscales, y claramente aunque todos queremos la paz, nos podemos enloquecer y gastar lo que no tenemos.

(También: Una reflexión para quienes votaron 'No' en el plebiscito)

¿Cree que los sectores que fueron críticos al pasado acuerdo deberían sentirse tranquilos con este nuevo texto?

Yo sí creo, aunque pienso que no hay acuerdo perfecto. Cada una de esas partes tenía sus dudas y peticiones y los negociadores y el Gobierno hicieron su mejor esfuerzo por verdaderamente escuchar y tratar de llevar, en la medida de lo posible, esas inquietudes a La Habana. El nuevo acuerdo refleja ese esfuerzo y creo que los del ‘No’ sí fueron oídos en la mayoría de sus peticiones. Claro está que habrá quienes no estén de acuerdo y, eso es válido, pues las motivaciones de cada persona son muy diferentes.

¿Cómo ha sido el trabajo de acompañamiento a la paz de este grupo de empresarios del cual usted es vocera?

El señor Presidente invitó al sector empresarial a acompañarlo en este esfuerzo por alcanzar la paz . Fue así como desde antes del plebiscito se conformó el Consejo empresarial por una paz sostenible.

¿Y qué sectores empresariales están representados allí?

Por entidades que tienen el foco de trabajar por un país más competitivo, más desarrollado y en el que a la gente le vaya bien y tenga una mejor calidad de vida. En este trabajo está el Consejo Gremial Nacional, la Andi, Confecámaras, Proantioquia, la Sac y el Consejo Privado de Competitividad. La idea de conformar este grupo es acompañar al Gobierno en el corto, mediano y largo plazo en la búsqueda de la paz. El sector privado es un socio ideal y tiene la característica que siempre está ahí, mientras que los gobernantes vienen y van. En la medida en que se logre mejorar las condiciones para trabajar, para que el sector privado pueda ser productivo, pueda invertir y generar empleo, el país se vuelve más próspero.

¿Cuáles fueron los aportes de este grupo de empresarios y que quedaron reflejados en el nuevo acuerdo con las Farc?

Después de que se perdió el plebiscito se presentó la oportunidad para hacer propuestas que mejoraran el acuerdo. Por esto, le presentamos a los negociadores y al Gobierno el documento que llamamos ‘Propuestas básicas de ajustes al texto del acuerdo final’.

¿Y cuáles eran esas ideas?

Son varias. Por ejemplo, en el punto de reforma rural integral pedíamos que se ampliara el plazo para la materialización de la misma, el cual antes era de 10 años y se extendió a 15. Considerábamos que el primer plazo era muy corto porque no se cuenta con la información catastral necesaria y hay que construirla. Y, además porque se necesitan muchos recursos para su financiación y no es posible comprometerse a hacer algo que cuesta mucho cuando no se tienen los recursos.

¿En el punto de víctimas se incluyó alguna de las propuestas de ustedes?

Pensábamos que es muy importante la reparación material de las víctimas. En el pasado acuerdo se hablaba de ella, pero no se decía cómo era que las Farc van a contribuir con los recursos para este paso y eso quedó incluido en el acuerdo.

Otro punto que me parece importante es el que tiene que ver con la relación entre la agricultura familiar y la agricultura comercial de escala. Era muy importante que el acuerdo especificara la integración entre las dos a través de encadenamientos de la pequeña producción rural con otros modelos.

En justicia, eran fundamentales las aclaraciones respecto a la Unidad Especial de Investigación para el desmantelamiento de las organizaciones criminales. Se aclaró que la Unidad trabajaría en estrecha coordinación y articulación con las demás unidades de la fiscalía y con el Fiscal General de la Nación.

¿El sector de empresarios quedó satisfecho con las propuestas de ustedes que se incluyeron en el nuevo acuerdo?

El sector empresarial, la empresa privada y el respeto por la propiedad privada y el desarrollo empresarial quedaron incorporados en el acuerdo y esto es valioso e importante.

A su juicio, ¿cómo se va a beneficiar el país económicamente hablando con la terminación del conflicto con las Farc?

El país lleva 52 años de conflicto, no obstante, se ha creado empresa. Aquí hay unos empresarios que han sido capaces de sacar adelante sus empresas, muchas de ellas de talla mundial, y muchos de ellos lo han hecho en condiciones adversas. Le pongo un ejemplo: imagínese instalar una torre de trasmisión de energía y vivir con el temor de que esta pueda ser volada en cualquier momento y que reiteradamente se tienen que invertir sus recursos en reparar esas torres. Otro ejemplo: la manera como los empresarios deben circular por las carreteras para que no les roben sus mercancias, o no poder entrar a ciertas zonas; entonces imagínese, como empresario, quitarse esto de la cabeza, estar tranquilo y circular por el territorio libremente, eso, creo yo, tiene un valor enorme. Incluso en el índice de competitividad global del Foro Económico Mundial, cuando se les pregunta a los empresarios qué es lo que más los golpea de la situación institucional del país, siempre ponen el costo de hacer negocios en Colombia por cuenta del terrorismo. Colombia está entre 138 países en el puesto 133. Creo que ese solo hecho ya es un beneficio. El foco ya se puede poner en otras cosas. Se puede llegar a más territorios y hay oportunidades de desarrollo en aquellos a los que no se podía acceder porque estaban ocupados. No creo que nadie pueda decir exactamente cuánto representa esto en términos de crecimiento económico, pero sin duda es un impacto importantísimo.

¿Qué tiene en mente este grupo de empresarios para aportarle al país en el posconflicto?

Los empresarios han hecho país en circunstancias muy adversas. Muchos, por estar en las regiones, conocen las características de las mismas y su conocimiento, su manera de llevar a cabo los proyectos, su capacidad de manejar recursos de manera efectiva, sin malgastarlos, son cosas muy valiosas cuando se requiere necesariamente construir institucionalidad para llegar al territorio. Además el país va a recibir recursos de cooperación extranjera, así como privados y hay que garantizar que se utilicen adecuadamente con una buena institucionalidad.

¿Se podría decir que los empresarios se ponen a disposición del Gobierno para lo que haya que hacer en el posconflicto?

Claro que sí. Con todo lo que tenga que ver con la reconstrucción del país. La figura del Forec, por ejemplo, que fue exitosa en su momento, puede serlo también ahora y podría llamarse el Forec II. Este tipo de institucionalidad permite aprovechar el conocimiento del sector privado, así como su experiencia en el manejo de proyectos y recursos. Adicionalmente creo que es bueno para quienes aportan los recursos de cooperación internacional el hecho de que haya un sector empresarial pendiente de que se utilicen bien los recursos.

(Además: La carta con la que 380 industriales piden pronto acuerdo con las Farc)

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